Ansaldo y Ortega Smith: los boinas verdes se mantienen firmes frente a la «purga» dentro de Vox, con el tatuaje en el brazo como símbolo

Ignacio Ansaldo y Javier Ortega Smith, en 1994, durante su paso por la Compañía de Operaciones Especiales 13 en 1994.

Javier Ortega Smith e Ignacio Ansaldo, ambos ex boinas verdes y cofundadores de Vox, mantienen su relación de amistad y resistencia tras haber sido expulsados del partido.

Se conocieron en la Compañía de Operaciones Especiales 13, compartiendo vivencias militares que influyeron profundamente en su vida y vínculo político.

Participaron en acciones emblemáticas, como la extracción de un bloque de hormigón en Gibraltar, que hoy se conserva en la sede de Vox en Madrid.

Ortega Smith y Ansaldo siguen fortaleciendo su lazo personal y practican tradiciones conjuntas, como las excursiones y la procesión en Figueras, Asturias.

La historia no comienza a finales de 2013, cuando Vox se inscribió como partido, sino en 1994 en la Compañía de Operaciones Especiales 13 (COE 13), ubicada en Colmenar Viejo (Madrid).

Fue allí, durante el servicio militar, donde dos hombres en sus veinte años, Javier Ortega Smith e Ignacio Ansaldo, se conocieron.

Ahí nació una amistad sólida que, treinta años después, continúa firme, aún en confrontación con la dirección del partido que ayudaron a formar.

Sostienen su resistencia frente a la “purga” —que Ortega Smith describe como “más severa que la de Stalin”—, la cual, según ellos, ha impulsado la cúpula de Santiago Abascal.

Ortega Smith, criado en una familia de abogados, ingresó en la mili con 26 años tras haber disfrutado de varias prórrogas para completar sus estudios.

Ansaldo llegó siendo un poco menor. Proviene de una familia con tradición militar, vinculada a los Ansaldo Vejarano, aviadores del siglo XX, entre los que destaca Juan Antonio Ansaldo, piloto del avión en el que murió el general Sanjurjo en 1936.

Ambos estuvieron sólo nueve meses como boinas verdes, el tiempo que la ley establecía, pero ese periodo dejó una huella permanente en sus vidas. La imagen que encabeza este artículo pertenece a esa etapa.

Este artículo se basa en libros y entrevistas con Ortega Smith, incluyendo La España Viva: Conversaciones con doce dirigentes de Vox, de Gonzalo Altozano (2018), publicado cuando el partido aún no estaba presente en las instituciones.

EL ESPAÑOL ha intentado contactar con ellos, aunque no han aceptado participar.

Ambos, concejales de Vox expulsados del partido, formaron parte de los boinas verdes en las fuerzas especiales, donde se convirtieron en verdaderos “mejores amigos”, según reconoce el propio Ortega Smith en el libro de Altozano.

Aunque inicialmente Ortega Smith ingresó en un centro militar ubicado en Cáceres, después fue asignado a esta unidad de élite, conocida por su emblemática prenda que da nombre al grupo.

Fue destinado a la base de San Pedro, en Colmenar Viejo (Madrid), donde conoció a Ansaldo. Ambos superaron pruebas de resistencia física, formación en supervivencia en la Sierra de Gredos, ejercicios de escalada, trato a prisioneros, fases de combate y maniobras en Cogolludo (Guadalajara).

También afrontaron la prueba final para obtener la boina verde, evaluación que todos los aspirantes deben superar para portar el distintivo.

Sin embargo, ese año no concluyeron la fase de esquí, debido a la escasez de nieve.

El grupo incluía asimismo a Tomás Fernández Ríos, Julio Utrilla Cano y Gonzalo Padrón Ramós, compañeros de servicio y aventuras. Años más tarde, todos participaron en la creación de Vox.

Tras las COE, organizaron al menos una excursión mensualmente, que podían ser actividades en montaña, escalada, nieve, buceo o espeleología, conforme a la temporada. Por ejemplo, en Navidad, subían a una cima para colocar un Nacimiento.

“Cada año, depositamos nuestro Belén en lo más alto”, escribió Ortega Smith en su Instagram en diciembre de 2019.

Ansaldo, “mi binomio”

“A las COE les debo mucho, especialmente a los mejores amigos que conocí ahí”, declaraba en una entrevista. “Las llevo siempre en el corazón y en el brazo, donde tengo un tatuaje que dice COE 13”.

Entre todos ellos, su “binomio”, como él mismo define, es Ansaldo.

Imagen que tiene tatuada en su brazo Javier Ortega Smith junto a las palabras COE 13.

Ortega Smith eligió la abogacía, estudió Derecho y trabajó en ese ámbito antes de dedicarse a la política. Ansaldo optó por el sector empresarial: fue directivo en Aymerich Golf Management en Lisboa y Castellón y fundó su propia empresa de jardinería.

Ambos veranean en Figueras, dentro del concejo de Castropol (Asturias), a orillas de la ría del Eo. Allí, cada agosto participan en la procesión de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros. Esta es otra de sus costumbres.

La imagen de la Virgen es embarcada y navega por la ría en una lancha acompañada por decenas de embarcaciones decoradas. Se escuchan las sirenas de los barcos, se lanzan cohetes y repican las campanas en Figueras y Ribadeo.

Ortega Smith, declarado devoto mariano, suele publicar imágenes de ese día en sus redes sociales, en las que también aparece Ansaldo.

Territorio comanche

El salto inicial a la política para Ortega Smith y Ansaldo llegó en 2007.

Todo empezó por su amigo de la mili Tomás Fernández, que en aquel momento militaba en el PP y hoy es diputado por Vox en el Congreso, quien los invitó a “unas copas” para pedirles que fueran interventores en Mondragón, Guipúzcoa.

Ninguno estaba afiliado, excepto él. Aceptaron “como un solo hombre”.

Era un punto conflictivo, donde militantes del PP sufrían amenazas de ETA. Allí conocieron a María San Gil, líder del PP vasco en ese momento.

Un año y medio más tarde, en enero de 2009, San Gil los presentó a Santiago Abascal en un evento de la Fundación en Defensa de la Nación Española (Denaes), germen de Vox.

De hecho, a finales de 2013, cuando se formalizaba el partido, los boinas verdes regresan al protagonismo, como relató esta semana EL ESPAÑOL.

Por esta razón, Ansaldo y los amigos de Ortega Smith aparecen como los primeros dirigentes de Vox en el registro, evitándose así que Interior —entonces bajo el Gobierno de Mariano Rajoy— identificara al nuevo partido como impulsado por varios ex militantes del PP, incluyendo a Abascal.

Además, al año siguiente se celebraban elecciones europeas y Vox buscaba participar. Temían que, si Interior interpretaba que era una escisión del PP, se intentara retrasar el proceso para excluir al partido.

Finalmente, en esos comicios Vox no logró ningún eurodiputado, aunque estuvo muy cerca, por un margen de apenas 2.000 votos.

Gibraltar

La acción más conocida y arriesgada de los amigos de Ortega Smith fue, sin duda, la operación en Gibraltar.

En 2014, junto a Ansaldo y Gonzalo Padrón, instructor de buceo, retiraron un bloque de hormigón de un arrecife artificial que el Gobierno de Gibraltar había colocado en la bahía.

Según Ortega, lo lograron luego de tres meses de ensayos nocturnos en la bahía de Hornillos (Murcia), escogida por su profundidad similar a la de Algeciras.

Santiago Abascal y Javier Ortega Smith, los dos primeros por la derecha, e Ignacio Ansaldo, segundo por la izquierda, tras sacar un bloque de hormigón en aguas próximas a Gibraltar en 2014.

Entrenaban navegación subacuática, localización de objetos hundidos y levantamiento con globos para mover piezas de varias toneladas, siempre en silencio bajo el agua, usando señales manuales.

“Las operaciones deben practicarse en escenarios que se asemejen lo más posible a los reales”, explicaba en La España Viva.

Cuando llegó el día señalado, localizaron uno de los bloques, lo izaron con sistemas de flotación y lo trasladaron hasta el puerto de Crinavis, en San Roque.

Al sospechar que se trataba de una operación relacionada con narcotráfico, casi 80 agentes y efectivos de los GEAS de la Guardia Civil intervinieron. El grupo estuvo “retenido entre doce y quince horas”, según Ortega.

—¿Qué pasó con el bloque?

—Intentaron llevárselo con el Luz de Mar, pero fuimos más rápidos y uno de los nuestros se lanzó al agua para vaciar los globos; así el bloque se hundió. Desistieron de recuperarlo, pero nosotros no.

—¿Qué hicieron luego?

—Iniciamos varios procesos —judiciales y administrativos— para reclamar su propiedad. Al fin y al cabo, el bloque nos pertenece, pues fue retirado por nosotros tras haber sido colocado ilegalmente por el pirata Picardo en aguas españolas bajo la colonia de Gibraltar. Sin embargo, no logramos resultados.

—Imagino que la historia no terminó ahí.

—Tres meses después realizamos una segunda operación para recuperarlo, esta vez entrando desde Algeciras en vez de la costa como la primera vez. Logramos sacar el bloque y trasladarlo a otro puerto, donde un camión con grúa nos esperaba. Desde ese momento lo tenemos en un lugar seguro.

[Extracto de entrevista incluida en La España Viva: Conversaciones con doce dirigentes de Vox].

Años después, el bloque se exhibe como trofeo en la sede nacional de Vox en Madrid, situada en la calle Bambú.

Un lugar donde hoy ya no son bien recibidos.

Las palabras que les dijo su capitán el primer día de mili no podrían ser más apropiadas ahora.

La primera: “La misión siempre se cumple.” Y en política, Ortega Smith parece haber cumplido: fundó Vox, una fuerza ya consolidada como tercera en España.

La segunda: “Toda situación puede empeorar.”

En su caso, efectivamente, empeoró. Fue apartado paulatinamente y finalmente expulsado de la afiliación. No obstante, hasta mayo de 2027 seguirá dando batalla en el Ayuntamiento de Madrid, rebelde junto a su “binomio” Ansaldo.

Scroll al inicio