Cuatro agentes del Cesid implicados en el 23-F no fueron juzgados y Cortina mantuvo un encuentro previo con el embajador estadounidense

Un informe elaborado por el propio servicio secreto revela que cuatro mandos nunca condenados respaldaron a las «columnas que se dirigían al Congreso» y que el comandante Cortina intensificó sus contactos en los días previos.

El jefe de Operaciones Especiales del CESID, José Luis Cortina.

«Sentimos la necesidad de contar con un interlocutor válido de este centro con quien tratar los asuntos derivados del hecho ineludible de haber formado parte del mismo, y de aparecer en la acusación el uso de medios del CESID, cuestión que considero incierta».

Lo escribe el 3 de octubre de 1981 José Luis Cortina, comandante del Centro Superior de Información de la Defensa (Cesid), a su superior, Emilio Alonso Manglano, en una carta ahora desclasificada por el Gobierno en los documentos relacionados con el 23-F, que pone el foco en uno de los aspectos más oscuros del golpe: la implicación del servicio de inteligencia español.

En este escrito, Cortina —quien sería finalmente absuelto— solicita «un canal de comunicación» con la institución cuando ya ha comenzado el proceso judicial. Este sólo condenaría finalmente al capitán Vicente Gómez Iglesias por «adhesión a la rebelión» —y fue indultado en 1984—, aunque otro documento menciona a cuatro miembros más del cuerpo involucrados como participantes confirmados en el golpe.

Así se detalla en otro documento del Cesid también desclasificado, que menciona al capitán García Almenta, el sargento Miguel Sales y el cabo Monge Segura: «Tenían conocimiento de los hechos concretos antes de que sucedieran». Además, ese informe indica que existen «indicios» de que Cortina también estaba implicado; pese a su absolución, ha sido señalado frecuentemente como una figura clave en la sublevación —llegando a ser calificado de «espía del golpe»— y que se reunió en «días previos» al 23-F «con el nuncio del Vaticano» y «con el embajador de EEUU, Mr. Toduman».

Según se expone en el documento, ellos respaldaron «la columna que se dirigió a Las Cortes». «El capitán García Almenta contó con medios, emisores, receptores y vehículos, que distribuyó entre el sargento Miguel Sales, el cabo Rafael Monge y el cabo José Moya Gómez para apoyar la columna que avanzaba hacia las Cortes».

Asimismo, continúa el informe interno, «el capitán Gómez Iglesias mantuvo contacto con el capitán García Almenta y dirigió al cabo Rafael Monge en la marcha hacia el Congreso». Incluso «el sargento Sales Maroto y el cabo Moya Gómez llevaron a cabo tareas de vigilancia en la zona del Congreso«, favoreciendo a los golpistas.

Una vez «fracasado el golpe», señala el documento, «en la Unidad se impartió la orden de activar la Operación Míster, se ajustaron fechas para justificar los movimientos del personal de la Unidad«, con la intención de encubrir la implicación de esos mandos.

¿Quién puso en marcha esa «Operación Míster» según el informe del propio Cesid? «El comandante Cortina», junto con Almenta, Sales y Monge. En ese momento se inicia la investigación y se detectan «contradicciones» en las declaraciones de todos ellos. Además, como señal de rechazo a la indagación que reveló la implicación de estos agentes del servicio secreto español, «cuatro agentes» causaron «baja». Ninguno de los mandos fue investigado en el proceso que se abrió posteriormente.

El denominado ‘Informe Jaudenes’, ahora desclasificado, expone sus maniobras. Gómez Iglesias se ausentó del servicio el 23-F argumentando un «cólico nefrítico». Almenta ordenó esa mañana entregar a Moya, Monge y Sales tres vehículos con «placas falsas» y una frecuencia de radio diferente a la habitual del grupo, con el fin de «realizar una misión».

El grupo ejecuta sus tareas de control alrededor de las Cortes, desde donde se registra una llamada telefónica, «desde una cabina», de Gómez Iglesias a Almenta. Monge participa en la vigilancia «muy nervioso» al percatarse de la gravedad de la situación, y según él, bajo órdenes de Almenta, destaca el informe.

Durante la noche el grupo llega a considerar la «necesidad» de que Gómez Iglesias «ingresara en el Congreso», pero pronto detectan la presencia de «numerosos agentes de paisano en el exterior», confirmando que el golpe ha sido derrotado. A la mañana siguiente, el 24-F, Almenta repite la misma orden que la víspera: los tres vehículos y la frecuencia de radio fuera de lo común para los tres agentes. Así se activa la ‘Operación Mister’ para encubrir la participación del grupo en la asonada.

Sin embargo, el llamado ‘Informe Jaudenes’ exculpa a esos cuatro mandos basándose en las inconsistencias de sus declaraciones, aunque acepta que varios de ellos parecen tener conocimiento de lo ocurrido, sin embargo, se les absuelve.

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