Productores agrícolas y ganaderos españoles denuncian en Sol el impacto del tratado UE-Mercosur, calificándolo como perjudicial para sus intereses.

Protestan en el kilómetro cero por la “desigualdad de condiciones”, el recorte del 22% de la PAC y la presión de la fauna silvestre

Concentración de agricultores y ganaderos

El campo madrileño ha manifestado nuevamente su descontento en el centro de la capital. Las principales asociaciones de productores del sector primario en la Comunidad de Madrid reunieron este miércoles a agricultores y ganaderos en la emblemática Puerta del Sol para expresar su rechazo al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, así como a las políticas agrarias nacionales.

En el histórico kilómetro cero de las carreteras españolas, bajo la icónica estatua del oso y el madroño, representantes de Asaja Madrid, Ugama, AGIM-COAG, UPA y Cooperativas Agrarias mostraron pancartas y leyeron un manifiesto conjunto. La protesta, originalmente prevista para finales de enero y suspendida por mal tiempo, contó esta vez con dos tractores liderando la concentración y un mensaje claro: el sector primario demanda cambios urgentes, según informó Europa Press.

Mientras al margen del escenario se distribuían miles de raciones de potaje madrileño elaborado con productos locales, los agricultores y ganaderos denunciaron que el tratado con Mercosur no establece los mismos controles sanitarios para las importaciones que para los productos nacionales.

Agricultores procedentes de toda España marcharon este miércoles en Madrid y Sevilla en rechazo al acuerdo con Mercosur.

“Sordera” institucional y desigualdad de condiciones

Las demandas principales del sector las expuso el presidente de Asaja Madrid, Francisco José García, quien resaltó la desigualdad de condiciones que, a su juicio, implica el acuerdo y criticó el incremento de las exigencias burocráticas para el sector.

En la misma línea se pronunció el líder de Ugama, Alfredo Berrocal, quien calificó a los agricultores y ganaderos españoles como los “pagafantas” de un acuerdo que favorece a otros sectores “pero no al campo”. Según él, este pacto comercial podría llevar al “abandono” del sector rural, agravando un problema estructural que afecta a muchas explotaciones.

Las organizaciones agrarias reclamaron además que el Gobierno deje de mostrarse “sordo” ante sus demandas. En la lectura del manifiesto, insistieron en que las políticas agrarias deben priorizar los intereses del sector primario, especialmente en un contexto marcado por el aumento de costes, los requerimientos normativos y la competencia internacional.

El recorte del 22% de la PAC y el relevo generacional

Además del pacto con Mercosur, otra preocupación destacada para el sector es el recorte del 22% de la Política Agraria Común (PAC) contemplado en la nueva reforma. Esta fue una de las advertencias de la secretaria general de AGIM-COAG, Ivana Martínez, quien alertó sobre el impacto directo de esta reducción en la sostenibilidad económica de numerosas explotaciones.

Martínez también enfatizó los desafíos para asegurar el relevo generacional en el campo madrileño, una cuestión esencial para garantizar la continuidad de la actividad agrícola en la región. Sin la incorporación de jóvenes, advierten, los riesgos de despoblación rural y abandono de tierras aumentan notablemente.

Por su parte, el secretario general de UPA Madrid, Jesús Anchuelo, exigió medidas específicas para controlar el “grave problema” que representa la fauna silvestre, que afecta a los cultivos locales, así como la presencia de manadas de lobos que amenazan las explotaciones ganaderas. Explicó que los daños causados por estas especies generan costos adicionales que resultan difíciles de asumir para muchos profesionales del sector.

Varias personas durante una concentración

“Las palabras no nos sirven, queremos hechos”

La concentración también recordó que los representantes del campo madrileño se reunieron a finales de enero —el día en que la protesta fue cancelada por la nevada— con la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, para trasladarle sus demandas. De aquel encuentro obtuvieron la promesa de una propuesta, pero actualmente exigen acciones concretas.

Las palabras ya no son suficientes, exigimos hechos. Las palabras son agradables, salimos de las reuniones y nos dicen lo que deseamos oír. Pero estamos cansados de eso, queremos resultados”, afirmó Anchuelo ante los medios, en una de las declaraciones más firmes de la jornada.

El malestar del sector no es reciente, aunque ahora se ha intensificado. Las organizaciones consideran que el campo soporta una carga excesiva en términos regulatorios y económicos, mientras que debe competir con productos de terceros países que, aseguran, no cumplen con las mismas exigencias sanitarias, medioambientales ni laborales.

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