Hitos clave en cinco investigaciones del 23-F tras 45 años del intento de golpe de Estado

La llamada de Armada desde el Congreso a la 1.10 es un elemento crucial. El CESID documentó la red civil, el respaldo político y las conexiones en el ámbito empresarial.

El teniente general Gutiérrez Mellado se enfrenta a los golpistas en presencia del presidente del Gobierno Adolfo Suárez.

Cinco áreas de investigación sobre el Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 recibirán un nuevo impulso gracias a la decisión del Gobierno de desclasificar documentos que hasta ahora permanecían ocultos por razones de interés nacional.

Primero: el análisis del sumario, la vista oral y la sentencia del proceso contra los militares implicados en el golpe. Segundo: el examen de las llamadas telefónicas realizadas por el guardia civil AntonioTejero desde el Congreso y la llamada del general Alfonso Armada en el mismo lugar, a la 1.10 del 24 de febrero. Tercero: la transcripción de las comunicaciones del Rey Juan Carlos con los tenientes generales, en caso de que existan. Cuarto: la investigación sobre la denominada «trama civil» que incentivó el golpe y que fue registrada por el CESID, actualmente CNI. Y quinto: el análisis del papel jugado por el CESID durante el 23-F. Todas esas incógnitas, que hasta ahora solo se manejaban como hipótesis, se convertirán en hechos comprobables 45 años después del tejerazo.

Roberto Muñoz Bolaños, doctor en Historia Contemporánea, profesor en la Universidad Camilo José Cela y autor de El 23-F y los otros golpes de Estado (Espasa), detalla las cinco áreas de investigación que finalmente serán accesibles: «El juicio del 23-F fue público, pero los documentos están dispersos y ningún archivo los contiene completos. Según mi lectura, la percepción de los hechos cambia significativamente», explica el historiador. ¿De qué modo se modifica esta interpretación? «La conclusión principal es que el 23 de febrero de 1981 no hubo héroes».

Las grabaciones de las llamadas realizadas por AntonioTejero desde el Congreso hacia el exterior han resultado aún más difíciles de acceder. Muñoz Bolaños menciona las conversaciones conocidas: una llamada a Valencia, donde Jaime Milans del Bosch había desplegado 2.000 soldados y 50 vehículos blindados; otra con el ex sindicalista vertical Juan García Carrés (considerada poco relevante en contenido, según Muñoz Bolaños); y una tercera con Sabino Fernández Campo, secretario general de la Casa de Su Majestad el Rey, quien reprochó a Tejero por actuar en nombre de Don Juan Carlos.

Otra llamada fundamental que se podrá consultar es la de Alfonso Armada. Aquel segundo jefe del Estado Mayor del Ejército llegó al Congreso a las 23.50 con la intención de formar un gobierno de coalición nacional que incluyera ministros socialistas y comunistas. Cuando Antonio Tejero conoció el plan de Armada y su equipo, lo expulsó del edificio y se atrincheró con sus tropas. Antes de salir a la calle, a la 1.10, Armada hizo una llamada cuyo contenido sigue siendo desconocido. No obstante, minutos después, el Rey ofreció un discurso en el que rechazó el golpe de Estado, según relata Roberto Muñoz Bolaños.

El tercer grupo documental presenta mayor incertidumbre: ¿qué conversaciones se mantuvieron entre el Palacio de la Zarzuela y los tenientes generales de las tres ramas militares y la Guardia Civil? ¿Y qué hablaban estos oficiales entre sí? Muñoz Bolaños explica que en 1981 el Ejército utilizaba una red telefónica propia, por lo que no se sabe si dichas grabaciones existieron ni si, en caso afirmativo, se han conservado.

Los documentos del Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), la antigua agencia de inteligencia española (1977-2002), ofrecen una fuente amplia para investigar. Por una parte, existe el registro de «todas las reuniones que, desde 1977 y promovidas por [el periodista] Luis María Anson, unieron a políticos, empresarios y militares, diseñando y apoyando el golpe del 23-F. De estos documentos solo se han conocido fragmentos», comenta el historiador. El CESID también conservó archivos que reflejan el papel de sus mandos durante el golpe. El conocido Informe Jáudenes ya expuso esta subtrama del 23-F, pero la dirección del CESID trabajó para «neutralizarlo», según Muñoz Bolaños. ¿Hubo implicación personal de los agentes del CESID? «Participaron en calidad institucional. Eran militares y cumplían órdenes», afirma el autor.

¿Existen versiones fantasiosas y falsedades que deben desmentirse en relación con el 23-F, tal como se mencionó ayer para justificar la desclasificación? La versión oficial, responde Muñoz Bolaños, era la más absurda, sosteniendo que «el 23-F fue la locura de unos pocos militares sostenidos únicamente por la ultraderecha».

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