Ansaldo, boina verde y afiliado número 1, expulsado tras apoyar a Ortega Smith, utilizó su empresa como base para fundar Vox

Javier Ortega Smith, junto a Ignacio Ansaldo Adriansens, que muestra su carné de afiliado número uno, en enero de 2014.

Ignacio Ansaldo, primer afiliado y presidente de Vox, ha sido expulsado del partido por su respaldo a Javier Ortega Smith en el enfrentamiento contra la dirección nacional.

La sede inicial de Vox fue una empresa dedicada a la jardinería perteneciente a Ansaldo, ubicada en una nave industrial de Alcobendas, Madrid.

Ansaldo y Ortega Smith se formaron juntos en las fuerzas especiales del Ejército, y su amistad fue fundamental para la creación del partido junto a otros colegas.

La creación de Vox se planificó cuidadosamente para evitar ser percibidos como una escisión del PP; por ello, Ansaldo, Padrón y Utrilla actuaron como los fundadores visibles.

La primera sede de Vox correspondía a una empresa de jardinería. En concreto, se trataba de la planta baja de una nave en Alcobendas (Madrid). Allí se encontraba la dirección social del partido en sus inicios, en 2013.

Este negocio pertenecía a Ignacio Ansaldo Adriansens, que además fue el primer afiliado de Vox, con el carné número uno, y ostentó también el cargo de primer presidente del partido.

Doce años después, este concejal ha sido expulsado debido a su apoyo a Javier Ortega Smith en el conflicto que mantienen ambos con la dirección nacional.

Hasta la semana pasada, la prensa apenas había prestado atención al nombre de Ansaldo, pero la situación que se ha desatado en el Ayuntamiento de Madrid lo ha arrojado a la luz pública.

De hecho, es un rostro conocido dentro de Vox. Su amistad con Ortega Smith se remonta a tiempo atrás. Ambos coincidieron en 1994 durante su servicio en las fuerzas especiales del Ejército de Tierra, las Compañías de Operaciones Especiales (COE).

Compartieron entrenamiento como boinas verdes en Colmenar Viejo, forjando un vínculo que ha persistido durante décadas.

De ese grupo surgieron varios de los primeros integrantes que colaboraron en la fundación del partido, como Gonzalo Padrón Ramos, Julio Utrilla Cano o Tomás Fernández (actual diputado de Vox), además de Ansaldo.

Aquella etapa dejó una huella para Ortega Smith, al punto que se tatuó COE 13 en el brazo.

Con el paso del tiempo, la relación se afianzó; todos compartían aficiones como el montañismo, la escalada y el submarinismo. Incluso mantenían la tradición de ascender a una cumbre madrileña durante la Navidad para colocar un Belén.

En otoño de 2013, Ortega Smith debió persuadir a sus antiguos compañeros de servicio para formalizar la inscripción de Vox. Era crucial hacerlo sin generar sospechas.

Cabe recordar que en ese momento gobernaba el PP, y era fundamental evitar que el Ministerio del Interior detectara que exmiembros del PP, como Santiago Abascal, promovían el nuevo partido.

Además, en mayo de 2014 se celebraban las elecciones europeas y Vox quería participar. Si Interior sospechaba que el partido era una escisión del PP, podía retrasar intencionadamente la inscripción para impedir su concurrencia.

Por este motivo, Ansaldo, Padrón y Utrilla fueron seleccionados para esa primera misión. Eran tres empresarios sin antecedentes de militancia política.

Ansaldo era dueño de una empresa de jardinería; Utrilla, directivo en una compañía de seguridad; y Padrón, directivo inmobiliario y también instructor de buceo.

Por esa razón Ansaldo posee el carné número uno, Padrón el número dos y Utrilla el número tres.

«Javier me lo pidió y no lo dudé»

El 11 de noviembre de 2013, los tres acudieron al despacho notarial de José Luis Ruiz Abad, ubicado en la calle Maldonado de Madrid, para firmar el acta fundacional y los estatutos de Vox.

Dos días después, Ansaldo presentó la solicitud para inscribir a Vox en el Registro de Partidos del Ministerio del Interior.

En la imagen, tomada en la primera Asamblea de Vox en enero de 2014, Enrique Cabanas recoge el carné de afiliado de Julio Utrilla (nº3), junto a Ana Velasco, Ignacio Camuñas, Gonzalo Padrón Ramos (nº2), Javier Ortega Smith e Ignacio Ansaldo Adriansens (nº1).

«Evidentemente, fue una maniobra estratégica», admitió Ansaldo en una entrevista de 2014 para Vozpópuli. «Javier me lo pidió y no dudé», afirmó, dejando claro que Ortega Smith fungía como el auténtico «cerebro jurídico» tras esta iniciativa.

El Ministerio del Interior solicitó correcciones en varios aspectos y la documentación actualizada fue entregada el 29 de noviembre.

Cinco días antes, el 24 de noviembre, Abascal remitió una carta a Mariano Rajoy en la que anunció la renuncia a su carné, siendo afiliado número 1.999 del PP.

En esa carta, publicada en El Mundo, explicaba su salida por desacuerdos con la política gubernamental relacionada con ETA y la derogación de la doctrina Parot.

Finalmente, Vox fue formalmente registrado el 17 de diciembre de 2013.

Antes de la presentación pública el 9 de enero de 2014, Ansaldo, Utrilla y Padrón acudieron nuevamente ante el mismo notario para renunciar a sus cargos.

Su función había concluido. El partido ya estaba constituido.

«Fueron ellos quienes asumieron la responsabilidad inicial como un favor a Javier. Para que después no digan que él no estuvo en la fundación», comenta un exdirigente de Vox en declaraciones a este medio.

Esta afirmación se refiere a una imagen que circula en redes, difundida incluso por la cuenta oficial de Vox, donde Abascal aparece solo, sobre un banco, con un megáfono en mano durante un mitin en Sevilla en 2014.

En la disputa sobre las imágenes del origen de Vox, Ignacio Ansaldo ha modificado el encabezado de su perfil en X para exhibir la foto con su carné de afiliado número uno y reivindicar aquella etapa inicial.

Imagen del encabezado del perfil en X del concejal de Vox Ignacio Ansaldo.

Cuando los tres boinas verdes formalizaron el relevo ante notario, también estuvieron presentes José Luis González Quirós, Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith, quienes asumieron, respectivamente, la presidencia, la secretaría general y la vicepresidencia de Vox.

En aquel momento, la sede dejó de estar en la nave industrial de Alcobendas para trasladarse a un departamento ubicado en la calle Diego de León.

Ansaldo quedó relegado a un segundo plano como militante durante años, aunque su vínculo personal con Ortega Smith nunca se rompió. Esa misma lealtad es la razón por la que hoy ha sido expulsado.

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