Adelante Andalucía apuesta por un partido dinámico con contacto directo: evita ser la izquierda monótona y crítica constante

Representantes de Adelante Andalucía en un acto con la prensa en Sevilla.

Adelante Andalucía apuesta por una campaña electoral «alegre y valiente», distanciándose de la imagen de una izquierda «gris» y regañona.

La formación recurre a una estrategia puerta a puerta, inspirada en la izquierda alemana y el alcalde de Nueva York, para recoger propuestas directamente de los vecinos.

Adelante Andalucía descarta gobernar con el PSOE y prefiere concurrir en solitario, aunque apoyaría un Ejecutivo socialista en caso de desalojar al PP.

El partido evita revelar el número de afiliados, aunque presume de presencia en las principales ciudades y de una campaña basada en la cercanía con la ciudadanía.

Adelante Andalucía se plantea una campaña electoral «alegre y valiente». Así se indica desde sus dirigentes, que evitan parecerse a ciertas formaciones de su ámbito ideológico.

«No aspiramos a ser esa izquierda gris que habitualmente reprocha constantemente”, explican, aunque admiten que a veces también encajan en ese estereotipo.

Para combatir esa tendencia a convertirse en una fuerza de críticas continuas hacia los andaluces, han diseñado una estrategia innovadora para elaborar su programa y conectar con la población: recorren puerta a puerta, al estilo de vendedores de seguros en España o de Avon en Estados Unidos, buscando conocer las demandas reales de la ciudadanía.

Esta metodología no es original de ellos, sino que proviene de la izquierda alemana. Así lo explican quienes en Adelante Andalucía han participado en diseñar la estrategia de escucha para crear un programa orientado a «conquistar derechos», señalan.

El planteamiento es simple, en esencia: alrededor de 100 voluntarios afiliados recorren un barrio —identificado como progresista— visitando casa por casa; se sientan con los vecinos y les preguntan qué cambiarían y qué consideran que no funciona.

Con esa información elaboran las propuestas que formarán parte del programa de Adelante Andalucía para las elecciones regionales de junio próximo.

Además de la influencia de la izquierda alemana, esta fórmula también deriva de la estrategia implementada por el actual alcalde de Nueva York, detallan fuentes internas.

A partir de esa base de barrios esperan construir su candidatura y llegar al momento decisivo: las urnas. En ese punto, aseguran, no contemplan gobernar junto al PSOE ni concurrir coaligados; se presentarán en solitario, con la intención de acceder al Gobierno como fuerza principal. «Tal como logramos en Cádiz», recuerdan.

Sin embargo, reconocen que las elecciones andaluzas no son comicios municipales. Ni San Telmo es comparable al Ayuntamiento de Cádiz. Por ello, si obtienen menos escaños que el PSOE —como auguran las encuestas hasta ahora— no formarían gobierno aunque sumaran, pero tampoco bloquearían un Ejecutivo socialista.

«Ni activamente ni pasivamente», enfatizaba un alto cargo del partido este lunes. Si existe la posibilidad de desalojar al PP de San Telmo, emitirán su voto favorable, pero no participarán en el Gobierno.

«Apoyos a la investidura, acuerdos puntuales, sacaremos lo posible… Todo eso sí«, confirmaron desde la misma fuente. ¿Consejerías? No con el PSOE como fuerza mayoritaria.

Por ahora, esta postura la mantienen con sus dos escaños actuales. Las encuestas les favorecen y les motivan, pero sus objetivos electorales no incluyen superar al PSOE ni de lejos.

La formación presume de transparencia: comparte sus estrategias, carteles y artistas que los acompañarán en el festival musical para la precampaña… Pero guardan con celo como el cuarto secreto de Fátima un dato fundamental para medir su implantación y fuerza: el número de afiliados.

Aunque se pueda preguntar repetidamente, se niegan a facilitar esa cifra. Saben que ese número sería la medida con la que se los evaluaría. Sí confirman que tienen sedes en las principales ciudades y que reciben con agrado a los voluntarios que se sumen a su campaña.

Afiliados

Pero no ofrecen ningún dato sobre afiliados ni simpatizantes. Mantienen que no están involucrados en las «peleas de la izquierda» y que ese dato podría incluirlos en un escalafón que prefieren evitar.

«No revelaremos cuántos militantes somos. Más de los que querrían algunos y menos de lo que deseamos nosotros», concluyen zanjando el tema.

Además de lo que sea su número, están decididos a dar la batalla. Aseguran que no van a centrarse en polémicas políticas —las disputas por integraciones y refundaciones— sino en las preocupaciones reales de la gente. Por eso optan por el método puerta a puerta.

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