Podemos plantea que la educación afectivo-sexual sea obligatoria y transversal también en Bachillerato y Formación Profesional, integrando perspectiva de género y medidas para prevenir las violencias machistas.
La iniciativa propone que esta formación cuente con especialistas en salud sexual, pedagogía feminista y derechos LGTBIQA+, además de exigir una capacitación específica y continuada para el profesorado.
La propuesta se basa en la Ley del Aborto de 2023 en lugar de la ley Celaá, buscando garantizar un desarrollo uniforme en todo el territorio y establecer mecanismos que detecten desigualdades.
El mayor reto radica en la incorporación en la Formación Profesional, dado que carece de materias comunes para integrar estos contenidos y los docentes habitualmente no cuentan con formación especializada en el tema.
Este martes, el Congreso de los Diputados examina una propuesta de Podemos destinada a fortalecer la educación afectivo-sexual en todas las etapas educativas.
La novedad no reside en el contenido —la formación en este ámbito es obligatoria desde hace décadas como materia transversal para los docentes— sino en su extensión: Podemos pretende que esta educación también se integre en la Formación Profesional (FP) y el Bachillerato, ámbitos donde no hay asignaturas comunes que faciliten su inclusión curricular.
El Pleno debatirá la iniciativa presentada el 10 de octubre de 2025, que insta al Gobierno a elaborar, en colaboración con las comunidades autónomas, un plan para la «implantación efectiva» de una educación sexual integral desde Infantil hasta Bachillerato y FP.
Se propone que dicha formación sea «obligatoria, transversal y adecuada a cada etapa, con perspectiva de género, derechos, diversidad y prevención de violencias machistas», trabajando junto a expertos en salud sexual, pedagogía feminista y derechos LGTBIQA+.
Además, Podemos solicita que el profesorado reciba formación «específica y continua» en salud sexual y reproductiva, asegurar recursos adecuados en todos los centros y poner en marcha mecanismos de evaluación para detectar desigualdades territoriales.
El texto también insta a «luchar contra el negacionismo» y los discursos de odio que, según sus argumentos, buscan eliminar estos contenidos del ámbito educativo.
El voto del PSOE
La educación afectivo-sexual no es un concepto nuevo dentro del sistema educativo español.
Desde la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE, 1990) se reconoce como una materia transversal. La actual Ley Orgánica de Modificación de la LOE (LOMLOE), conocida como ley Celaá, reforzó esta perspectiva y destacó la necesidad de materiales didácticos específicos, la sensibilización familiar y la colaboración entre Educación y Sanidad.
Fuentes sindicales consultadas por EL ESPAÑOL —ANPE, CCOO y CSIF— confirman que los docentes ya reciben formación inicial en este ámbito, tanto durante sus estudios de Magisterio como en las habilitaciones para docentes en educación obligatoria.
Por tanto, la propuesta de Podemos no introduce la educación sexual al sistema, pero sí incorpora dos modificaciones relevantes respecto a la normativa actual: se extiende más allá de las etapas obligatorias y se basa en la ley del Aborto de 2023, promovida por el ministerio de Irene Montero, en lugar de la ley Celaá.
En el documento que explica la propuesta, se señala que el objetivo es que la formación afectivo-sexual, tanto para menores como para quienes estén en FP, se respalde en la Ley Orgánica 1/2023 —la reforma de la ley del aborto impulsada en la legislatura anterior por Irene Montero— para exigir un desarrollo más homogéneo y evaluable en todo el territorio.
De este modo aparece un segundo factor político en el debate. El PSOE ha defendido tradicionalmente reforzar la educación afectivo-sexual, pero asociándola al desarrollo de la LOMLOE. De hecho, el 7 de mayo de 2023 presentó una proposición no de ley que instaba a impulsar la formación docente, la elaboración de materiales pedagógicos conforme a la ley educativa y potenciar la cooperación entre ministerios.
Ahora, Podemos busca basarse en una ley que fue muy criticada por su fuerte carga ideológica y que en su texto se refiere a combatir «la desinformación» y promover «la pedagogía feminista».
Actualmente, el voto del PSOE está incierto, aunque no sería la primera ocasión en que los socialistas apoyan propuestas similares.
En marzo de 2021, la Comisión de Educación aprobó una proposición no de ley de Unidas Podemos con respaldo del PSOE para incorporar la educación para la salud —incluida la afectivo-sexual— en los reales decretos de enseñanzas mínimas. En ese momento, la ministra era Isabel Celaá, quien defendió que se trata de «un derecho fundamental de los menores».
De igual forma, en junio de 2022, en la comisión de Infancia y Adolescencia, se aprobó una proposición no de ley del PSOE con el mismo fin, basándose nuevamente en el marco educativo.
Entonces, el grupo socialista enfatizaba que la educación afectivo-sexual era «el primer paso» para lograr la igualdad de género. La propuesta fue aprobada con votos en contra de Vox y el Partido Popular, que presentaron enmiendas rechazadas posteriormente.
FP, el principal escollo
El asunto más polémico es la expansión explícita a la Formación Profesional. A diferencia de Primaria, Secundaria o incluso Bachillerato, la FP no cuenta con materias troncales comunes para integrar con facilidad contenidos afectivo-sexuales.
Los currículos de FP se organizan en módulos técnicos específicos, lo que dificulta integrar bloques formativos generales sin modificar planes de estudio ya establecidos. La comunidad educativa menciona ejemplos como FP de Mecánica, Matricería o ciclos de frío/calor (instalación de aire acondicionado).
En estos módulos no existe una asignatura apropiada para incorporar educación afectivo-sexual y, lo más complicado, los docentes suelen no disponer de formación especializada para impartirla.
Respecto a este punto, los sindicatos critican que la formación específica para el profesorado propuesta en esta iniciativa y otras similares, en muchos casos, quede solo «sobre el papel».
Según datos de CCOO, son pocas las regiones donde los docentes, tanto de infantil como de FP, están obligados a recibir cursos específicos a lo largo de su vida laboral sobre educación sexo-afectiva, algo que sí sucede en otras áreas como la digitalización.
Así, la dificultad técnica junto con el encaje jurídico —Podemos se apoya en la ley del aborto de 2023 y no exclusivamente en la LOMLOE— generan incertidumbre respecto al sentido del voto socialista, pues la iniciativa requiere del apoyo del PSOE para avanzar en su trámite parlamentario.

