Casi todas las fuerzas políticas consultadas habían abandonado su idea original de presentarse únicamente el partido más fuerte.

Frente al rechazo generalizado a su propuesta, Gabriel Rufián modifica su «método» con el objetivo de conformar un frente unido entre las izquierdas alternativas, incluyendo a las independentistas, para las próximas elecciones generales como contrapeso a Vox. El portavoz de ERC en el Congreso, quien inicialmente sugería la retirada de partidos en favor del más fuerte y consolidado en cada provincia, evitando así la competencia entre las fuerzas progresistas, ahora propone que la lista en cada circunscripción sea resultado de «confluencias».
Es decir, propone que la candidatura no sea monopolizada por un solo partido, sino que incluya a varias formaciones, creando una lista conjunta donde estén representados todos.
Este giro en favor de la integración es significativo, ya que muchas de las formaciones consultadas habían rechazado de forma rotunda la opción de retirarse en provincias donde cuentan con buenos porcentajes de apoyo, ya fueran fuerzas principales o no, debido a que esto comprometería el futuro de su partido en esas regiones.
Pese a esta corrección, el político catalán vuelve a enfrentarse al mismo obstáculo: la oposición que su partido, ERC, manifiesta hacia un acuerdo de este tipo con fuerzas estatales, al igual que otros proyectos independentistas como EH Bildu o BNG. Todos ellos se oponen a formar alianzas con partidos estatales. En cambio, otras fuerzas podrían estar más receptivas a esta idea, ya que fue precisamente lo que representó Sumar en 2023 y que ahora buscan reproducir en la nueva alianza que presentan este sábado IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes.
El cambio de Rufián lo ha comunicado él mismo este viernes a través de un mensaje en la red social X, donde presenta esta modificación como resultado de una interpretación errónea por parte de los demás, aunque él ya lo expresó con claridad de forma reiterada durante la charla del miércoles por la tarde con Emilio Delgado, sin que al día siguiente emitiera comentario alguno.
«Una cosa. No pido retiradas. Solicito confluencias. Y eso no implica la presentación de uno solo, pero tampoco la de 14,» escribió ahora para introducir el concepto de candidaturas integradoras que involucren a dos o más partidos en una circunscripción.
El diputado catalán explicó que su planteamiento «busca fortalecer a quienes estén mejor posicionados para arrebatar escaños a Vox y unirse a su alrededor. En plural.» Así, defendió que esta fórmula es «eficacia y ciencia» y que debe aplicarse «provincia por provincia».
Rufián expresó su malestar por las críticas recibidas. «Es una propuesta abierta a contrapropuestas. No a insultos, temores, especulaciones o difamaciones. A ver si cuando todo se calme y se revisen los números, puede ser viable», señaló en un segundo mensaje.
Durante la conversación, Rufián había defendido la fórmula de la «especialización» basada en el arraigo de cada partido para determinar provincia a provincia quién debería presentarse, siempre con la lógica de «cada uno en su espacio». «No le pido a nadie que renuncie a sus siglas, identidad o a sus reivindicaciones. Solo reclamo que por primera vez en nuestra historia haya orden, eficacia y método», afirmó.
El modelo inicial de Rufián, que proponía la retirada de partidos en provincias en favor de otros, generó un rechazo absoluto en casi todas las formaciones y relegaba a fuerzas estatales como IU, Movimiento Sumar y Podemos, dejándolas fuera en muchas de las comunidades autónomas con mayor población del país.
Además, esta propuesta generaba dudas porque planteaba una cuestión clave: ¿se tomarían en cuenta los resultados autonómicos o los generales para determinar quién es el más fuerte? Esto resulta decisivo, por ejemplo, en Cataluña y Galicia. En esas comunidades existe una dualidad en el voto: en las generales los proyectos con una visión más estatal obtienen buenos resultados, mientras que en las autonómicas esos mismos partidos pierden fuerza. Comunes y Sumar superaron globalmente a ERC y BNG en Cataluña y Galicia en 2023, pero fueron ampliamente derrotados en elecciones autonómicas posteriores.
Por otro lado, el planteamiento literal de Rufián implicaba que ERC debía desistir de presentarse en la provincia de Barcelona, lo que generó un escándalo dentro del partido republicano y un rechazo inmediato por parte de Oriol Junqueras.
La propuesta de Rufián contempla que los diputados de todas las provincias actúen coordinados en el Congreso tras las elecciones, siguiendo una misma línea política que, según explicó, estaría basada en la defensa del antifascismo, el derecho a la autodeterminación y la mejora de las condiciones de vida de todos. Su programa tendría como eje central la problemática de la vivienda.

