Kiko Casilla, exjugador de fútbol, comenta sobre inversiones: «Es fundamental capacitarse, contar con asesores y aun así los resultados no están garantizados»

Kiko Casilla, en el partido de las leyendas del Real Madrid ante el Borussia Dortmund. Entre las críticas hacia el derroche juvenil, el negocio de pediculosis que administra su esposa y su incorporación a una firma dedicada a la gestión de patrimonio, el portero expuso el lado menos atractivo pero más realista del manejo del dinero en el fútbol.

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Kiko Casilla, exguardameta del Real Madrid, se convirtió en uno de esos casos poco comunes de futbolistas que comprendieron temprano que la carrera deportiva es corta y que el verdadero desafío consistía en administrar el dinero ganado en esos pocos años al máximo nivel.

Campeón europeo con el club blanco y con pasos por Espanyol, Leeds y Elche, el portero catalán narró en el podcast Los Fulanos cómo pasó de cobrar primas en la Champions a llevar un estilo de vida organizado que incluía bienes inmuebles, un negocio de tratamiento de piojos en Valdebebas y una firma de gestión patrimonial, todo bajo un mismo principio: la obsesión por ahorrar y mantener la cordura.

El catalán indicó que, a diferencia de algunos compañeros, consideraba las primas europeas como una oportunidad para «hacer caja», no como un permiso para el gasto inmediato en lujos.

«Tuve la suerte de recibir algunas primas y, realmente, toda la estrategia fue guardar dinero, guardar dinero, ahorrar, y después ver en qué invertir, pero antes que nada ahorrar, ahorrar, ahorrar», explicó, dejando claro que su enfoque conservador fue determinante en su trayectoria financiera.

Solo en una ocasión rompia esta regla, y bastante tiempo después según los estándares del vestuario: «En la segunda Champions que ganamos, siempre soñé con tener un coche y creí que ese premio me permitía ese pequeño lujo», contó, aclarando que no se trataba de un coche deportivo de alta gama.

Keylor Navas, Luca Zidane, Luis Llopis y Kiko Casilla, durante la consecución de una Supercopa de Europa

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«Al final, el anhelo de tener ese coche sencillo, no un Porsche ni un Carrera, fue el único gasto distinto que me permití», añadió, destacando que ni relojes ni extravagancias formaron parte de sus gastos.

Una visión crítica sobre el despilfarro

Esa cautela contrastaba con lo que observaba en las nuevas generaciones que irrumpían en el ámbito profesional del fútbol. «Ahora veía a los chavales estos que se compraban coches con apenas 20 años y decía: ‘Tened cuidado’«, confesó, con un tono resignado ante una realidad muy diferente a la suya en el Castilla.

«En mi etapa en el Castilla, primero adquirías un coche de segunda mano y luego, si las cosas iban mejor, uno un poco más moderno», recordaba, casi impartiendo una enseñanza.

Casilla reconocía que los tiempos habían cambiado, pero expresaba un deseo claro: «Son épocas diferentes y todas respetables, pero espero que quienes toman estas decisiones logren vivir tranquilos y eviten problemas posteriores».

El portero afirmaba que su transición tras dejar el fútbol activo fue más llevadera que en muchos casos, gracias a una llamada decisiva. «Tuve la suerte de que poco después de retirarme me llamaran de LaLiga para ofrecerme comentar partidos», explicó, agradecido por no haber tenido que enfrentarse a demasiadas incertidumbres.

«Cuando el cambio ocurre rápido y limpias la transición, no le das demasiadas vueltas a la cabeza», resumió sobre ese paso directo entre el campo y los micrófonos.

No obstante, Casilla admitía que el vacío que sentía no provenía tanto de la competición como del día a día. «Lo que extrañaba no era la tensión de competir, que manejaba bien, sino el día a día con los compañeros, el ambiente del vestuario, las cenas, las charlas», reconoció.

Incluso confesó que, en ocasiones, algún fin de semana libre le desorientaba: «Cuando tenía un fin de semana libre pensaba: ‘No sé qué hacer, hace mucho que no tengo uno’, pero aprendí a valorar esas pequeñas cosas y a darle importancia a la familia».

Sobre inversiones erróneas en el Real Madrid o colegas que perdieron dinero, Casilla señalaba directamente uno de los sectores típicos entre futbolistas. «Muchos emprendían en la restauración y, al final, o estabas muy pendiente o entendías bien el negocio, sino la restauración te duraba solo mientras duraba el dinero», explicó, convencido de que abrir un restaurante sin experiencia ni tiempo es casi garantía de fracaso.

Su enfoque en las inversiones

Él eligió otro método, delegando gran parte en su familia: «Mi mujer fue quien manejó la mayor parte del patrimonio familiar. Ella se encargó durante años y lo hizo bien», detalló. «Terminamos la carrera y pudimos decir: ‘Mira, tengo todo esto, mis hijos pueden estar tranquilos, puedo llevarlos a buenos colegios’, y en ese aspecto, mi esposa estuvo impecable, gestionando con mucha cabeza», resumió.

Como parte de esa diversificación, el exmadridista reveló un negocio tan curioso como rentable en un barrio repleto de familias jóvenes. «Mi mujer abrió un negocio porque le apetecía. Teníamos un local en Valdebebas y quiso probar algo diferente», introdujo antes de revelar la sorprendente confesión que causó sorpresa en el podcast.

Kiko Casilla y Badía se reencuentran en el Elche tras su paso por el Leeds.

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«Era un negocio de piojos, sí, un centro especializado en pediculosis», explicó entre risas. El concepto estaba claro: «En un barrio nuevo como Valdebebas, con muchas familias y niños, era un nicho bastante específico», relató.

El servicio permitía al cliente salir sin piojos tras una sola sesión, utilizando tratamientos naturales, además de un sistema que incluía «15 días de garantía con un par de revisiones» para garantizar la total desaparición del problema.

«Ella trabajaba para una franquicia con numerosos centros en España y Portugal, y había tomado una de las franquicias de esa marca», añadió, aclarando que la inversión fuerte estaba en el local – propiedad de la pareja – y el mobiliario, mientras que la máquina especial iba incluida dentro del canon de la franquicia.

La apuesta por la inversión inmobiliaria

Más allá de ese negocio local, Casilla apoyaba su seguridad financiera en el sector inmobiliario y, desde hace un año, en un asesor externo especializado en deportistas. «Lo principal era invertir en inmuebles, aprovechando cada Champions, y así ir comprando propiedades para alquiler tradicional», describió.

No obstante, reconocía que el contexto actual complicaba esta estrategia: «Ahora la situación es más difícil, no nos facilitaban el camino a quienes queríamos construir un colchón financiero porque te exprimían por todos lados», lamentaba.

Este fue uno de los aspectos en los que Casilla se mostró más firme. «Ganabas una cierta cantidad hasta cierto punto, pero luego, al declarar impuestos, te tasaban como alguien que gana muchísimo», señaló. «Aunque tus ingresos toparon hace tiempo, te valoraban como un súper rico por el dinero ahorrado y las posesiones.»

«Intentabas crear tu propio patrimonio, pero te exprimían por todos lados», insistió, resumiendo su sensación con una frase clara: «Los impuestos eran duros, cerca de la mitad se iba para ellos, y cuando ya no ingresabas, te seguían gravando todo lo que habías logrado ahorrar».

Para proteger mejor sus bienes familiares, el exportero finalmente confió en una firma especializada en deportistas de élite con sede en Barcelona. «Tras concluir la carrera, Ariete, una empresa barcelonesa que gestiona patrimonio e inversiones, apareció. Conocía a Keko, el dueño, que tenía mucha experiencia en el sector, pero nunca había confiado en nadie para administrar mi dinero», relató.

«Llega un momento en el que necesitas a alguien que pueda gestionar ciertas cosas. Decidimos que ellos eran los adecuados y llevábamos un año con ellos gestionando parte del patrimonio», añadió.

Consciente de que sus «mejores años» se limitaron a unas pocas temporadas y que a los 38 ya no recuperaría esos salarios, Kiko Casilla resumió su filosofía con una mezcla de crítica y determinación. «Me encantaba contribuir al país, de lo contrario ya me habría ido, pero era importante que supieran cuánto tiempo había podido ganar ese dinero», concluyó.

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