Prosfygika, comunidad okupa autogestionada en Atenas desde hace casi 20 años, enfrenta posible desalojo que afectaría a 400 residentes

Más de 16 años de autogestión y autosuficiencia respaldan la operatividad de la comunidad

Uno de los edificios de

Prosfygika (que significa “vivienda de refugiados” en griego) está situado en la Avenida Alexandras de Atenas. Este conjunto habitacional fue erigido entre 1933 y 1936, con la finalidad de alojar a personas provenientes de Asia Menor tras la guerra greco-turca de 1922; sin embargo, antes de que se construyeran los edificios, varios de estos refugiados residían en la zona en asentamientos improvisados, en chozas edificadas por ellos mismos.

El proyecto contempló ocho bloques de apartamentos, totalizando 228 viviendas de 55 metros cuadrados, además de patios, áreas comunes y espacios al aire libre. El diseño arquitectónico tomó como referencia el movimiento Bauhaus, con una distribución orientada a fomentar la convivencia y la interacción entre quienes allí habitan.

Con el tiempo, los residentes comenzaron a adquirir sus viviendas a través de préstamos con condiciones accesibles, consolidando así el barrio con personas de diversas procedencias y trayectorias. En diciembre de 1944, tras la retirada de las tropas alemanas, Prosfygika fue escenario de combates durante la Batalla de Atenas, evento que coincidió con el inicio de la Guerra Civil griega. En esos días, el barrio se transformó en un punto de resistencia para vecinos y habitantes frente a las fuerzas estatales y británicas, evidencia que aún se conserva en los impactos de bala que decoran la fachada.

A lo largo de su existencia, el complejo enfrentó varios intentos de demolición. Durante la dictadura militar, se aprobó un plan para derribar parcialmente los edificios con el objetivo de construir el Palacio de Justicia, aunque dicha obra nunca se llevó a cabo. En la década de 1990, se planteó demoler el barrio para levantar un centro comercial y un estacionamiento subterráneo, integrándolo con el estadio cercano. En ese contexto, la Compañía Inmobiliaria del Estado ofreció una compensación a los residentes para que abandonaran sus hogares, sin opción de permanencia: quienes se negaran serían expropiados de forma obligatoria. Aunque muchos aceptaron, y para 2003 la mayoría de las propiedades pasaron a manos estatales, un grupo de 51 vecinos decidió resistir.

Prosfygika. (Julia Tulke/Flickr)

Este colectivo, con el respaldo de la Escuela de Arquitectura y de organizaciones solidarias, llevó su caso ante el Consejo de Estado. Dos fallos, uno en 2003 y otro en 2009, reconocieron el valor histórico y arquitectónico de Prosfygika, declarando los bloques como edificios protegidos. Este reconocimiento se fundamenta no solo en el diseño Bauhaus, sino también en las marcas que dejaron los acontecimientos históricos en el barrio, especialmente los enfrentamientos de 1944. Desde entonces, Prosfygika integra el patrimonio arquitectónico y social de Atenas.

En 2010, los habitantes del conjunto se organizaron colectivamente y establecieron una comunidad autogestionada basada en —según declaraciones de una integrante a la publicación anarquista Todo por hacer— el confederalismo democrático o comunalismo kurdo, un modelo de organización democrática con características confederadas, sustentado en la autonomía, la democracia directa, la ecología política, el feminismo, el multiculturalismo, la autodefensa, el autogobierno y principios de una economía cooperativa.

Desde ese momento, el complejo comenzó a consolidarse como una comunidad dinámica. Los apartamentos, lejos de quedar vacíos, fueron ocupados por activistas, familias de bajos recursos, personas mayores, refugiados, pacientes oncológicos y colectivos en situación vulnerable.

Uno de los edificios de

Prosfygika, una comunidad okupada y autogestionada

Hoy en día, Prosfygika alberga a más de 400 personas, incluyendo al menos 50 menores y residentes provenientes de 30 nacionalidades distintas. La comunidad se gestiona completamente de manera autónoma: su estructura interna se organiza en asambleas y el manejo cotidiano se basa en la colaboración colectiva, sin involucramiento institucional. Todo lo necesario, desde la alimentación hasta la electricidad, se asegura con recursos propios y actividades internas.

La comunidad ha creado más de 20 “estructuras” para cubrir las necesidades de los vecinos. Entre ellas se encuentran una guardería autogestionada, un espacio educativo infantil, una farmacia social, una estructura sanitaria, una panadería colectiva, un centro de acogida para familiares de pacientes del hospital oncológico, un sistema de mantenimiento y un café-cine comunitario. También existe una estructura para mujeres que funciona como refugio de emergencia y espacio de empoderamiento.

Además de sus labores sociales, la comunidad anunció la restauración y renovación autónoma de los ocho edificios, con la cooperación de arquitectos y técnicos que respetan la arquitectura original, inspirada en Bauhaus.

El Gobierno regional planea desalojar a cientos de personas

Sin embargo, Prosfygika está ubicado en una zona estratégica de la ciudad, entre el Tribunal Supremo de Grecia y la Jefatura Superior de Policía de Ática. Se trata de una área con alto valor inmobiliario. Esta ubicación ha puesto al barrio en el centro de planes de intervención pública y procesos de gentrificación que avanzan en Atenas.

El 3 de febrero de este año, el Gobierno regional de Ática anunció un proyecto para desalojar parte del complejo. El plan, financiado con 15 millones de euros del programa ESPA Regional Ática 2021-2027, contempla la restauración de 108 apartamentos en cuatro de los ocho bloques, que según el Gobierno serían destinados a vivienda social y alojamiento para familiares de pacientes del hospital Agios Savvas.

El proyecto se remonta al verano de 2025, cuando el Gobierno local comenzó discretamente los preparativos para el desalojo de esos cuatro edificios, buscando su renovación y reutilización a partir de julio de 2026. Aún no hay una fecha concreta para el inicio de este proceso, pero la comunidad ha manifestado que mantendrá la ocupación y sus actividades durante las gestiones, sin planes de abandonar el lugar.

Prosfygika. (Flickr)

Este es el cuarto intento de desalojo en la última década, pero, según la asamblea, el más serio hasta ahora. La discusión en torno a Prosfygika surge en un contexto de alto número de viviendas deshabitadas en Atenas: según datos de ELSTAT y ReDataset, el 26,8% del parque residencial del municipio central está vacío, con más de 117.000 viviendas sin ocupar.

El comunicado emitido por la comunidad tras darse a conocer el plan del Gobierno regional de Ática critica la existencia de 80.000 apartamentos vacíos en el municipio y evalúa que el plan estatal responde más a intereses urbanísticos que a necesidades sociales, las cuales, en todo caso, la propia Prosfygika ya cubre, al menos parcialmente. La asamblea enfatiza: “Mienten cuando aseguran que al Gobierno regional le importa la vivienda social. Prosfygika ya provee alojamiento social para cientos de personas”. La comunidad sostiene que el desalojo dejaría sin vivienda a cientos de personas que llevan casi dos décadas viviendo allí.

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Tras anunciarse el inminente desalojo, uno de los miembros de la comunidad, Aristotelis Chantzis, comunicó que iniciaría una huelga de hambre en protesta, “porque sabemos que si Prosfygika es evacuado, muchos de nosotros acabaremos en la calle”, explicó en un comunicado.

“La amenaza estructural de desalojo de Prosfygika —una comunidad de base que ofrece oportunidades presentes y futuras, especialmente una vida digna, mientras los Estados de la UE fallan, deliberadamente, en cumplir esa función— no puede desligarse de la política migratoria hostil de la UE, marcada por políticas de muerte y encarcelamiento”, señala Nikos Kolokotronis, uno de los abogados del comité #SaveProsfygika, creado para apoyar y defender la comunidad. Por ahora, la comunidad se prepara para enfrentar este nuevo intento de desalojo, solicitando todo el respaldo posible y denunciando la medida del Gobierno de Ática, que pondrá en situación de calle a cientos de personas.

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