La Corte Suprema de EE.UU. revoca la mayoría de los aranceles impuestos por Trump; el presidente reacciona con un impuesto global del 15%

Donald Trump sostiene un cartel en el que se muestra la lista de países con los aranceles.

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    • Autor, Redacción
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 20 febrero 2026Actualizado 21 febrero 2026
  • Tiempo de lectura: 8 min

La política de aranceles global instaurada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sufrió un duro revés luego de que la Corte Suprema de Justicia estadounidense determinara que el Ejecutivo excedió sus facultades al implementarlos.

El mandatario reaccionó horas después cuestionando a los jueces y anunciando un nuevo arancel global del 10% basado en una legislación distinta.

En una declaración desde la Casa Blanca, Trump calificó la sentencia de la Corte Suprema como «profundamente decepcionante». Manifestó sentirse avergonzado por «algunos miembros del tribunal por no tener el coraje de hacer lo correcto para nuestro país».

Este sábado, mediante su red social Truth Social, el presidente indicó que aumentaría el arancel global al 15%, con «efecto inmediato», y calificó la decisión del máximo tribunal como «extraordinariamente antiestadounidense».

La Corte Suprema adoptó su fallo con un voto de seis contra tres, rechazando que Trump hubiese empleado una ley destinada a emergencias nacionales para aumentar aranceles a decenas de naciones.

La Casa Blanca impuso esos aranceles en abril, argumentando que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés) autorizaba al presidente para hacerlo, pero la Corte determinó que esa interpretación era incorrecta y que, al aplicarla, el Ejecutivo invadía competencias del Congreso.

El fallo afecta los aranceles impuestos por Trump el 2 de abril de 2025 durante el llamado «Día de la Liberación», pero no los impuestos individuales a países o productos específicos.

En aquel momento, el presidente impuso aranceles recíprocos a decenas de países del mundo, incluyendo las mayores economías, a los que acusó de prácticas comerciales injustas contra EE.UU.

Los aranceles anunciados ese día establecían un impuesto mínimo del 10% para todas las importaciones hacia EE.UU., afectando principalmente a países de América Latina.

Este fallo del viernes elimina la base legal para gran parte de los aranceles recíprocos anunciados en abril, así como otros impuestos aplicados a países como México, Canadá y China, bajo el argumento de combatir el tráfico de drogas ilícitas como el fentanilo al territorio estadounidense.

Más tarde el viernes, Trump firmó una orden ejecutiva que establece el nuevo arancel basándose en una ley poco utilizada conocida como Sección 122, la cual otorga la potestad de imponer aranceles de hasta el 15% durante 150 días, tras lo cual se requiere intervención del Congreso.

La orden contempla varias exenciones que incluyen ciertos minerales, recursos naturales y fertilizantes; algunos productos agrícolas como las naranjas y la carne de res; productos farmacéuticos; ciertos artículos electrónicos y vehículos específicos.

Para muchas categorías exentas, la orden es amplia y no detalla qué productos específicos quedan excluidos.

Canadá y México mantendrán una exención según el tratado de libre comercio de América del Norte, el T-MEC, en lo que respecta a la mayoría de productos afectados por los aranceles.

Trump firmando una orden ejecutiva

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Un funcionario de la Casa Blanca explicó que los países con acuerdos comerciales vigentes con Estados Unidos, incluyendo Reino Unido, India y la Unión Europea, ahora enfrentarán el arancel global del 10% establecido por la Sección 122, en lugar de los tipos arancelarios previamente negociados.

Además, el representante agregó que el gobierno de Trump espera que esos países respeten las concesiones pactadas en los tratados comerciales.

Los analistas prevén que la Casa Blanca también evalúe otras herramientas, tales como la Sección 232 y la Sección 301, que autorizan la imposición de impuestos a importaciones para abordar riesgos de seguridad nacional y prácticas comerciales desleales.

Según los datos oficiales más recientes, EE.UU. ya ha recaudado al menos 130.000 millones de dólares gracias a la ley IEEPA.

Limitando el poder presidencial

El presidente de la Corte Suprema de EE.UU., John Roberts.

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El veredicto en materia de aranceles destaca por haber sido emitido por una Corte Suprema con mayoría conservadora que, hasta ese momento, había permitido a Trump un uso extensivo de sus poderes ejecutivos.

«Esta resolución representa un raro control al amplio uso que este presidente ha hecho de la autoridad ejecutiva. Durante el último año, la mayoría de los jueces ha mostrado disposición para favorecer la agenda de Trump —especialmente en temas de inmigración y reorganización del gobierno federal— mientras los procesos legales seguían su curso en los tribunales. Este caso, resuelto de manera urgente, clausura una de esas expansiones del poder presidencial», apunta Anthony Zurcher, corresponsal de la BBC en América del Norte.

La opinión del Tribunal, emitida este viernes, fue redactada por el presidente del mismo, John Roberts, quien advirtió que permitir que la administración Trump continuara con su política arancelaria «sustituiría la histórica colaboración entre Ejecutivo y Legislativo en comercio por una formulación unilateral sin controles».

«Por tanto, el presidente debe presentar ‘una autorización clara del Congreso’ para justificar su extraordinaria afirmación del poder para imponer aranceles. Él no puede demostrarlo», agregó.

El fallo contó con el apoyo de los tres jueces liberales (Ketanji Brown Jackson, Elena Kagan y Sonia Sotomayor) y otros tres conservadores (Amy Coney Barrett, Neil Gorsuch y John Roberts). Se opusieron tres jueces conservadores (Brett Kavanaugh, Samuel Alito y Clarence Thomas).

Dos de los magistrados que respaldaron esta decisión contraria a Trump habían sido nombrados por él durante su primer mandato: Amy Coney Barrett y Neil Gorsuch.

En su intervención desde la Casa Blanca, el presidente elogió a los magistrados disidentes y criticó a quienes apoyaron el fallo, calificándolos de «vergüenza» y refiriéndose a ellos como «tontos y perros falderos».

Nueva fase de incertidumbre

Un barco cargado de contenedores junto a la costa de California.

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La decisión de la Corte Suprema frustra la actual estrategia comercial de la administración Trump, aunque no implica su final, como evidenció el mandatario al anunciar este nuevo arancel global del 10% basado en otras normativas legales.

«Dado el evidente interés del presidente en usar los aranceles como herramienta negociadora, es poco probable que la política de la Casa Blanca experimente grandes cambios», explica Theo Leggett, corresponsal de negocios internacionales de la BBC.

Leggett destaca que desde la asunción de Trump el gobierno ha recurrido a otras vías legales para imponer aranceles adicionales y que existen más leyes que podrían ser utilizadas para restablecerlos si se decide hacer.

Algunas de estas opciones podrían requerir aprobación del Congreso o investigaciones del Departamento de Comercio, por lo que posiblemente demandarán más tiempo.

Trump negó que el camino que seguirá la Casa Blanca requiera luz verde del Congreso, aunque sí admitió que tomará tiempo.

Tanto la determinación de la Corte Suprema como el nuevo anuncio de Trump generan un escenario de incertidumbre respecto al comercio con EE.UU.

De todas formas, no estaba claro que tras ese fallo los aranceles vigentes se redujeran a niveles previos a 2025.

«Tras intensas negociaciones luego del Día de la Liberación, la tarifa arancelaria promedio que enfrentaban los países para vender en EE.UU. se estabilizó cerca del 15%. En teoría, el fallo de la Corte Suprema reduce esa tasa a menos de la mitad. Sin embargo, permanece por encima del 6% —casi tres veces la tasa promedio a principios de 2025— debido a impuestos establecidos bajo otros motivos», señala Dharshini David, editora adjunta de Economía de BBC News.

Por otro lado, muchos importadores cambiaron sus cadenas de suministro para hallar nuevos proveedores y evitar países más impactados por los impuestos, por lo que el fallo de la Corte no implicaría necesariamente una reducción significativa.

Ahora, empresarios, importadores y consumidores deberán esperar para conocer detalles sobre el nuevo arancel global anunciado por Trump, su base legal y modalidad de aplicación, que permitirán evaluar su impacto y sostenibilidad, ya que no se descarta que también sea impugnado ante la justicia.

Una pareja empuja un carrito de supermercado a las afueras de un edificio con un gran letrero con letras rojas que dice Costco.

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El fallo de este viernes fue recibido con entusiasmo por empresas y organizaciones contrarias a los aranceles. Una de ellas, We Pay the Tariffs («Nosotros pagamos los aranceles»), que agrupa a más de 800 negocios, lanzó de inmediato una campaña exigiendo una devolución «total, rápida y automática» de los impuestos anulados por la Corte.

Algunas firmas, como la cadena de supermercados mayoristas Costco, ya habían acudido a la justicia el año previo solicitando la devolución de esos aranceles que, según alegaban, perjudicaban sus operaciones.

Consultado al respecto, Trump señaló que el tema del reembolso de los aranceles cobrados no fue discutido por el gobierno, aunque previó que posiblemente se transforme en un tema litigioso durante años.

En cualquier caso, no está claro que los aranceles hayan ayudado a disminuir el déficit comercial de Estados Unidos, una de las preocupaciones de Trump.

Aunque el déficit total se redujo de 903.000 millones de dólares en 2024 a 901.000 millones en 2025, el déficit comercial en bienes aumentó de 1,20 billones a 1,24 billones, según cifras difundidas el jueves por la Oficina del Censo de EE.UU.

No obstante, los aranceles de Trump sí sirvieron para elevar los ingresos fiscales del país.

La recaudación aduanera creció durante 2025 desde 10.000 millones en marzo hasta un máximo de 34.000 millones en octubre. Para enero del presente año, la última cifra disponible, había disminuido ligeramente hasta 30.000 millones, según datos del Departamento del Tesoro.

Los críticos de estos impuestos destacan, sin embargo, que esos ingresos adicionales no provienen de los fabricantes extranjeros, sino que son asumidos por las empresas y consumidores estadounidenses a través del alza de precios.

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