Firmó un histórico triplete de medallas de oro para España en el esquí de fondo durante Salt Lake City 2002, aunque fue privado de esos galardones tras un notorio positivo por dopaje.
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Los deportes de invierno continúan sin atraer a miles o millones de seguidores frente a la televisión en España, a pesar de que los recientes logros de Oriol Cardona y Ana Alonso en el esquí de montaña durante Milán-Cortina 2026 han impulsado un interés temporal por estos Juegos de Invierno.
Sin embargo, durante décadas hubo atletas en estas disciplinas que por sus triunfos se transformaron en un orgullo nacional, evidenciado por las pocas medallas que el país ha acumulado en la historia de los Juegos Olímpicos de invierno.
Por ejemplo, los ya fallecidos hermanos Fernández Ochoa, Paquito y Blanca, continúan siendo un emblema de esa iniciativa pionera en la nieve.
No obstante, otro esquiador alcanzó la condición de héroe nacional rápidamente. Johann Muehlegg (55 años, Alemania) es el centro de esta polémica historia. En un corto plazo pasó de ser ídolo nacional a ser rechazado por todos.
Especializado en esquí de fondo, el alemán dejó de competir representando a Alemania para hacerlo con la bandera española tras obtener la nacionalidad; desde entonces empezó a ser apodado ‘Juanito’.
Antes de esto, durante su infancia Muehlegg se debatía entre el esquí y el atletismo, pero finalmente optó por el primero con la intención de convertirse en uno de los mejores en este deporte.
Con Alemania participó en los Juegos Olímpicos de invierno de 1992, 1994 y 1998, obteniendo un diploma en esta última edición. Discrepancias con la Federación alemana lo llevaron a representar posteriormente a España.
De Johann a ‘Juanito’
Su buena relación con el equipo español de esquí de fondo derivó en que Muehlegg solicitara la nacionalidad para poder competir bajo la bandera rojigualda. Fue inscrito en la Federación de Murcia, lo que agilizó trámites para obtener la doble nacionalidad en 1999, marcando así el inicio de un sueño rumbo a los Juegos de Salt Lake City 2002.
Johann ‘Juanito’ Muehlegg
En 1999 conquistó la Copa del Mundo; en el Campeonato Mundial de Esquí Nórdico de 2001 ganó oro en 50 kilómetros y plata en los 20 km persecución; así el llamado Johann Muehlegg se ganó un lugar en España como ‘Juanito’. Su siguiente meta fueron tres medallas de oro en los Juegos Olímpicos de 2002.
El primer oro lo logró en 30 kilómetros libre, el segundo en 20 km persecución y el tercero en 50 kilómetros clásicos.
Esas tres medallas podrían haber desatado un gran interés por los deportes invernales en España, pero ‘Juanito’ volvió a ser Johann Muehlegg el mismo día que ganó su tercer oro en Salt Lake City.
El dopaje y un fraude nacional
El esquí de fondo pasó de ser una disciplina casi ignorada por la prensa española a un motivo de orgullo en todo el país, pero esta situación se detuvo cuando la sospecha de dopaje creció con el tiempo.
El nuevo gran ‘Juanito’ para España había triunfado. Incluso recibió felicitaciones del entonces rey Juan Carlos I y del presidente del Gobierno, José María Aznar.
Este deportista, que logró más medallas en unas pocas jornadas de unos Juegos Olímpicos de invierno para España que en toda su historia, se convirtió en un motivo de vergüenza nacional.
Nadie quería que el nombre de Johann Muehlegg se relacionara con el deporte español después de un control antidopaje positivo, por el cual la Federación Internacional de Esquí le sancionó retirándole la última de sus medallas y concediéndole una suspensión de dos años.
Posteriormente, le fueron eliminadas sus otras dos medallas de oro de los Juegos de invierno de 2002, aunque para entonces nadie en España hablaba ya de aquel que fuera ‘Juanito’.
Ni titulares ni tiempo en televisión ni discusiones entre amigos; su nombre fue borrado del recuerdo, pese a que él siempre sostuvo que no sabía que había consumido darbeopoetina, una forma de EPO indetectable en aquel momento.
Un largo olvido
Durante esos años se comentaba que el equipo español de esquí no veía con buenos ojos a Muehlegg, que entrenaba separado de sus compañeros, con sus propios métodos, y aunque era cordial, no formaba parte del núcleo del grupo nacional.
Johan ‘Juanito’ Muehlegg
Pero sus triunfos pesaron más hasta aquellos Juegos Olímpicos e incluso años después, en 2006, fue registrado para competir por España en los Juegos de Turín, aunque finalmente se retiró por sentir falta de apoyo por parte de la Federación.
Luego, se trasladó a vivir a Brasil, donde fundó una empresa dedicada a la construcción y venta de inmuebles. El mismo Muehlegg que en su momento afirmó que demostraría su inocencia, años después reconoció en Salvados que sí se había dopado, pero «como todos», según sus palabras.
Lo cierto es que una de las mayores decepciones en la historia del deporte español prefiere mantenerse alejado de la vida pública: «No quiero hablar sobre lo ocurrido, lo he dejado todo atrás».
Vida tras el escándalo
Ese retiro lo llevó hasta Brasil. Durante un tiempo fue una incógnita su paradero hasta que un medio sueco reveló su actividad tras la polémica deportiva.
Expressen lo localizó en el gigante sudamericano. Su familia fue afectada por el escándalo de dopaje, al punto que su madre cambió su apellido a Eiband para proteger su negocio hotelero.
Esta circunstancia motivó a Muehlegg a mudarse a Brasil, donde su pasado era desconocido, ya que en Alemania y países del norte de Europa el esquí de fondo es muy popular, mientras que en Brasil apenas se conoce.
Así fue como quien fuera ‘Juanito’ creó la empresa Jericons Construçoes. Sus empleados lo describen como «una persona atenta» y se muestra cercano con cada trabajador. La compañía se dedica a edificar y comercializar viviendas, un sector con numerosas ganancias, además de hoteles.
Fue especialmente a partir del Mundial de Brasil en 2014 cuando Johann Muehlegg acumuló una considerable fortuna y no solo eso, sino que también formó una familia junto a su esposa brasileña y su hija. Así comenzó una nueva etapa para este deportista caído.

