Susana Díaz manifiesta su pesar por las revelaciones relacionadas con el fraude en las primarias del PSOE en 2017, aunque asegura que no desea vivir sumida en el resentimiento.
Los mensajes de Koldo García exhiben señales de manipulación en las votaciones de las primarias socialistas en diversas comunidades autónomas.
En las conversaciones se aprecian instrucciones para insertar votos fraudulentos y modificar actas durante las elecciones internas del partido.
No es la primera ocasión en la que se detectan irregularidades en primarias del PSOE; ya en 2014 se registraron maniobras similares para beneficiar a Pedro Sánchez.
La expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, reconoce el «dolor y la tristeza» que le produce leer las revelaciones del Koldogate sobre el fraude en las primarias de 2017, en las que perdió ante Pedro Sánchez.
«Lo aposté todo y lo pagué caro», comenta al revisar los mensajes de Koldo García en aquella campaña, en la que también intervino el actual portavoz parlamentario, Patxi López.
La senadora opina que ahora es preciso dejar atrás esos hechos para no quedar atrapados en el pasado ni en la nostalgia de lo que pudo ocurrir.
«Si me quedo anclada en el rencor por lo sucedido, no podré centrarme en la esperanza del porvenir», afirma.
En los mensajes de Koldo García difundidos por EL ESPAÑOL, se muestran las órdenes impartidas para manipular las votaciones en Navarra. Sin embargo, la trama también contaba con colaboradores en otras regiones, tales como Comunidad Valenciana, Madrid y Andalucía.
En los intercambios de mensajes entre Koldo García y su expareja, Patricia Úriz, se constata que se introdujeron votos falsos en las urnas y que se modificaron actas en las votaciones de las primarias.
«Introduce a los otros cuatro rumanos», solicitó quien luego sería asesor de José Luis Ábalos a su entonces esposa poco después de que comenzara la jornada electoral socialista.
Susana Díaz afirma que «volvería a hacer todo igual», aunque reconoce que «por desgracia, las cosas sucedieron tal cual».
Subraya que no va a detenerse a rememorar «aquello que fue» porque, casi una década después, «ya nadie puede modificarlo».
En declaraciones a Susana Griso en Espejo Público, reiteraba este jueves esa postura: «Repetiría lo mismo porque estaba convencida de que era lo correcto».
En esas primarias, Sánchez se presentó como el candidato de las bases frente al aparato del partido, como un candidato externo, aunque contaba con mayores recursos económicos que sus adversarios.
Susana Díaz contaba con el respaldo de la mayoría de altos cargos y federaciones del partido, pero finalmente perdió frente al exsecretario general del PSOE, expulsado tras el convulso comité federal de 2016, en el que también se denunciaron irregularidades por parte de los partidarios de Sánchez.
No fue esta la primera ocasión en la que la organización manipuló unas votaciones. Ya lo hicieron en las primarias de 2014.
La UCO incluyó en uno de sus informes una conversación entre Santos Cerdán y el mismo Koldo García, donde discutían cómo falsificar los comicios del PSOE que llevaron a Sánchez a la secretaría general por primera vez.
En aquellas primarias, los rivales fueron Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias.
«Cuando finalices, agrega que han votado esos dos que te faltan sin que nadie te vea y mete las dos papeletas», ordenó Cerdán a Koldo el 13 de julio de 2014.
Todo ello sucedió, pero en este momento ya no hay posibilidad de retroceder.

