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- Autor, Bernd Debusmann Jr
- Título del autor, Reportero de la Casa Blanca
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El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que durante los próximos 10 o 15 días el mundo conocerá si EE.UU. concreta un acuerdo con Irán o opta por una acción militar.
En el acto inaugural de su Junta de Paz en Washington D.C., Trump mencionó que aún queda «algo de trabajo pendiente» para lograr un pacto con la República Islámica respecto a su programa nuclear y que «podría ser necesario tomar medidas adicionales».
Recientemente, Estados Unidos ha aumentado su despliegue militar en Medio Oriente, mientras se reportaban avances en las negociaciones entre representantes estadounidenses e iraníes en Suiza.
Varios legisladores tanto demócratas como algunos republicanos han manifestado su rechazo a cualquier intervención militar contra Irán que se realice sin la autorización del Congreso.
Trump indicó que los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner —quien también es su yerno— sostuvieron «reuniones muy productivas» con representantes iraníes.

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«Con el paso del tiempo, ha quedado claro que alcanzar un acuerdo relevante con Irán no resulta sencillo», afirmó. «De lo contrario, suceden hechos negativos».
Un día antes, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó que Irán sería «muy prudente» si aceptase un acuerdo con EE.UU., agregando que Trump continúa esperando conseguir una solución diplomática para el programa nuclear de Teherán.
Refuerzos militares en Medio Oriente y debate en el Congreso
Cuando Trump dio a conocer la Junta de Paz, se interpretaba que su propósito era ayudar a finalizar el conflicto de más de dos años entre Israel y Hamás en Gaza, además de supervisar la reconstrucción.
No obstante, en las últimas semanas su cometido pareció ampliarse más allá de un único enfrentamiento, generando dudas sobre si este consejo, presidido por Trump e integrado por aproximadamente veinte países, intenta marginar a Naciones Unidas.
En junio del año pasado, misiles y aviones estadounidenses atacaron tres instalaciones nucleares iraníes, y según informaciones, la Casa Blanca está evaluando esta semana nuevas estrategias de ataque.
Estados Unidos ha incrementado su despliegue en la zona durante las últimas semanas, incluyendo el envío del portaaviones USS Abraham Lincoln.
Sin embargo, la BBC ha confirmado que el gobierno del Reino Unido no ha autorizado a EE.UU. utilizar bases militares británicas para facilitar posibles ataques contra Irán.
En campañas militares anteriores en Medio Oriente, Estados Unidos empleó la base RAF Fairford, en Gloucestershire, y el territorio británico de ultramar Diego García, ubicado en el océano Índico.

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Imágenes satelitales han revelado que Irán ha fortalecido sus instalaciones militares, mientras el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, publicó mensajes en redes sociales con amenazas hacia las fuerzas estadounidenses.
«El presidente de EE.UU. comenta frecuentemente que han enviado un buque de guerra hacia Irán. Evidentemente, un buque de guerra es un equipo militar peligroso», señala una de las publicaciones de Jamenei.
«Pero más temible que ese barco es el arma capaz de hundirlo en el fondo del mar».
Diversos miembros del Congreso estadounidense han manifestado su desacuerdo con cualquier operación militar contra Irán.
El demócrata por California Ro Khanna y el republicano por Kentucky Thomas Massie anunciaron que intentarán promover una votación sobre el asunto la próxima semana, basándose en la Ley de Poderes de Guerra de 1973.
Dicha ley faculta al Congreso para limitar el poder presidencial de involucrar a EE.UU. en un conflicto armado.
«Una guerra con Irán sería desastrosa», escribió Khanna en sus redes sociales. «Irán es una nación compleja de 90 millones de habitantes, con defensas aéreas significativas y capacidades militares considerables».
Además, advirtió que miles de soldados estadounidenses desplegados en la región «podrían enfrentar represalias».

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Las posibilidades de que esta iniciativa prospere en ambas cámaras del Congreso parecen limitadas.
En enero, los senadores republicanos bloquearon una resolución similar relacionada con la Ley de Poderes de Guerra, que habría exigido al gobierno de Trump contar con el respaldo del Congreso para lanzar nuevas operaciones militares en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro.

