
Durante las últimas semanas, el municipio de Castellfollit de la Roca, situado en la comarca de La Garrotxa (Girona), ha atraído la atención de los geólogos tras identificar una grieta de aproximadamente 17 metros de longitud en la parte superior del acantilado que sostiene el casco histórico.
La fisura afecta a la zona más frágil del afloramiento rocoso donde se encuentra asentada la población y ha activado el monitoreo constante por parte de las autoridades locales. Castellfollit de la Roca ocupa menos de 1 km² de superficie y destaca no solo por ser uno de los pueblos más pequeños de Cataluña, sino también por estar erigido sobre una colada de lava solidificada de cerca de 50 metros de altura.
Aunque esta roca presenta gran dureza, el desgaste provocado por el paso del tiempo, la erosión fluvial y la infiltración de agua están debilitando su estructura. Los especialistas consultados por 3Cat afirman que no existe un peligro inmediato, por lo que no se contemplan evacuaciones; sin embargo, este hallazgo obliga a mantener un «seguimiento permanente».
La grieta de 17 metros ha aparecido en la calle principal del pueblo, si bien no resulta un fenómeno totalmente inédito para esta comunidad, dado que a lo largo del tiempo numerosas viviendas han perdido metros cuadrados.
Los expertos subrayan que no existe un riesgo cero, aunque el acantilado está bajo constante supervisión. Se realiza un escaneo bianual para detectar posibles movimientos del terreno y se han instalado sensores de contacto que permiten medir la apertura y cierre de pequeñas fisuras.
Simultáneamente, una de las medidas clave para conservar y ralentizar el deterioro de la roca consiste en el mantenimiento del acantilado a través de la limpieza y eliminación de la vegetación, una tarea que el Ayuntamiento de Castellfollit de la Roca informa que tiene un coste superior a 40.000 euros, un gasto que excede en gran medida las posibilidades económicas de un municipio de este tamaño.

