Tita Cervera ha optado por retirar la propiedad del mercado para ofrecerla en alquiler

La histórica residencia que Carmen Cervera posee en Palma ha modificado la estrategia que la aristócrata mantenía respecto a ella. Tras años exhibiéndose en el mercado de propiedades de lujo en venta, la baronesa ha decidido retirar el cartel de “se vende” y apostar ahora por el alquiler de larga duración. Este cambio supone una nueva dirección para una de sus propiedades más emblemáticas de Mallorca, una mansión señorial situada en el prestigioso barrio de El Terreno.
El anuncio, publicado en el portal Idealista, describe la vivienda como una “villa señorial con jardín y vistas al mar” destinada a estancias prolongadas —con un mínimo de un mes— y resalta su ubicación privilegiada: a los pies del Castillo de Bellver y muy próxima al dinámico Paseo Marítimo de Palma. La gestión de la operación está a cargo de El Terreno Inmo, una agencia especializada en propiedades exclusivas en esta zona alta de la ciudad.

La propiedad se extiende sobre una parcela de cerca de 2.400 metros cuadrados situada en una colina con pinares, que ofrece amplias vistas del puerto, la catedral y el mar Mediterráneo. Construida en 1867, fue una de las primeras residencias distinguidas en esta soleada ladera de Palma. En los años noventa fue objeto de una exhaustiva reforma y desde entonces se ha mantenido en buen estado.
El inmueble está sujeto a normativa patrimonial, lo que obliga a conservar su estructura original, las fachadas y las cubiertas, además de prohibir la construcción de nuevas edificaciones en la parcela. Este estatus histórico confiere un carácter especial a la propiedad, que combina un estilo decimonónico con comodidades actuales.
La casa principal ocupa aproximadamente 730 metros cuadrados distribuidos en tres plantas. Cuenta con cinco dormitorios y cinco baños, junto a amplias áreas comunes con acceso al exterior. En el techo, una terraza ofrece una vista panorámica del puerto de Palma, la silueta de la catedral y el horizonte marítimo. A ello se suman dos construcciones independientes para invitados, cada una con dormitorio y baño propio, además de un apartamento separado para el personal de servicio.

En el exterior, el jardín representa uno de los principales atractivos. Además de una piscina, la parcela cuenta con espacios particulares como una cueva con estalactitas. El conjunto está dirigido a un perfil internacional con alto poder adquisitivo que valore tanto la privacidad como la cercanía al centro urbano.
El interior responde a una estética mediterránea contemporánea. Predominan paredes blancas que incrementan la luminosidad y generan una sensación térmica fresca, combinadas con tonos cálidos —beige, arena, terracota— y detalles en azul que remiten al ambiente marítimo. Los espacios se distribuyen de forma fluida, con grandes ventanales y puertas que conectan con el jardín. El mobiliario apuesta por líneas sencillas y un equilibrio entre tradición y modernidad, creando una atmósfera tranquila y elegante.

Un emblema del lujo
Para acceder a esta propiedad, el arrendatario deberá abonar 16.000 euros al mes. El anuncio establece que la duración mínima del alquiler es de 30 días, orientándose así a ejecutivos desplazados temporalmente, familias extranjeras en busca de residencia estacional o individuos con gran patrimonio que desean discreción sin renunciar a la proximidad al centro urbano.
La historia de esta villa está estrechamente vinculada a la biografía de la baronesa. Cervera y su esposo, el industrial y coleccionista Heini Thyssen, adquirieron la propiedad en los años noventa como refugio veraniego en la isla. Durante un tiempo la emplearon para pasar temporadas en Mallorca, disfrutando de encuentros con amistades cercanas. Sin embargo, a principios de esa década, tras la pérdida de personas muy próximas a su entorno, los viajes se fueron espaciando hasta cesar completamente. Desde aquel momento, la casa dejó de ser un punto habitual para reuniones familiares.
En 2017, la mansión fue puesta formalmente a la venta. En su mejor momento, el precio anunciado alcanzó unos 6,5 millones de euros, una cifra acorde con el auge del mercado de lujo en la isla. Con el tiempo y ante la falta de compradores, el precio se ajustó progresivamente hasta situarse cerca de los 4,9 millones, más de un millón y medio por debajo de la valoración inicial. A pesar de varias rebajas, la operación nunca se concretó.

