El ministro ha rectificado y ya no desea que el ex presidente abandone el PSOE: «De hecho, prefiero que permanezca y, si es posible, que seamos aún más».

El Gobierno busca calmar las tensiones internas que atraviesa el PSOE tras una semana intensa llena de ataques, reproches y descalificaciones, durante la cual varios miembros se vieron obligados a posicionarse en diferentes bandos. El propio Ángel Víctor Torres, quien fue uno de los protagonistas de esta controversia al desafiar a Felipe González a abandonar el partido tras la declaración de este último de que votaría en blanco en las elecciones generales si Pedro Sánchez repetía como candidato, ha suavizado significativamente el tono de sus críticas este lunes.
Por un lado, ha evitado reiterar la salida del ex presidente del Gobierno y ha intentado tender un puente hacia él. En una entrevista para el programa Mañaneros 360 de TVE, Torres aclaró que ya no desea que González deje el PSOE. «Al contrario, deseo que se quede y que, además, seamos más», afirmó, y llegó incluso a referirse a él como «compañero González».
Empleando un lenguaje más conciliador que el de la semana pasada, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática invitó a González a expresar sus diferencias dentro de los espacios internos del partido. Defendió que «siempre» apoyará que el PSOE salga victorioso y explicó su anterior comentario: «Me entristece cuando competidores políticos ensalzan y valoran a compañeros socialistas a quienes, en su momento, pretendían eliminar políticamente, sacarlos de la vida pública. Uno de esos fue Felipe González. Yo jamás participaré en eso», subrayó.
Este fin de semana se generó una auténtica revuelta interna en las regiones por las críticas lanzadas desde la dirección hacia los díscolos Javier Lambán y Emiliano García-Page. Las críticas causaron un gran impacto, y desde el Gobierno y el PSOE intentan ahora suavizar la situación. Primero, el ministro de Transformación Digital, Óscar López, atribuía al ex presidente socialista fallecido la derrota electoral que sufrió el partido en las recientes elecciones de Aragón. La situación se complicó cuando Pilar Alegría le censuró con el respaldo de la portavoz Elma Saiz, mientras Félix Bolaños mantenía distancia. El Gobierno respaldó a López, quien se negó a retractarse, mientras Page exigió una disculpa por parte de éste.
«Comprar el marco del PP»
Más tarde, la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, atacó al presidente de Castilla-La Mancha en su primera entrevista, el domingo en El País, acusándole de «comprar el marco del PP». Toda la militancia socialista castellanomanchega respondió masivamente en redes sociales para defender a su líder —el único con poder territorial que critica abiertamente la política de pactos de Sánchez y la falta de debate interno— y para denunciar la ausencia de argumentos desde Ferraz, así como su tendencia a «etiquetar» como «derechas» a quienes discrepan.
Resulta revelador que Ángel Víctor Torres haya decidido ahora no respaldar a su compañera Torró. «No es mi enemigo, es mi compañero», declaró. «Mi adversario político es el PP y Vox, y estoy seguro de que para él también», añadió, mostrando su convicción de que Page desea que Pedro Sánchez continúe ganando elecciones.
Torres dejó sola a la secretaria de Organización en un intento por calmar el malestar castellanomanchego. Sin embargo, no pudo evitar lanzar un último dardo recordándole que acaso Page no estaría gobernando hoy sin su alianza previa con Podemos: «Él también comenzó esa Presidencia con un Gobierno de coalición, al igual que yo. Los gobiernos de coalición tienen sus particularidades. Él alcanzó una mayoría absoluta. Quizá no comprenda ciertas cuestiones propias del Consejo de Ministros«.

