El Ejecutivo español tiene previsto presentar una ley que limite la publicidad de alimentos ultraprocesados, como patatas fritas, bollería industrial y bebidas azucaradas, especialmente dirigida a menores.
El objetivo de esta iniciativa es restringir los anuncios de productos con elevados niveles de grasas, azúcares o sal, en consonancia con las recomendaciones de la OMS para proteger la salud infantil.
El 79% de la población española apoya la prohibición de la publicidad de alimentos poco saludables para menores, mientras que el 91% respalda la restricción de venta de bebidas energéticas a menores de 16 años.
España se suma a otros países europeos que ya han aprobado medidas similares para resguardar la salud de niños y adolescentes frente a la influencia publicitaria.
España se dispone a seguir el ejemplo de naciones como Portugal, Reino Unido o Noruega y regular la difusión publicitaria de alimentos ultraprocesados, conocidos comúnmente como comida basura, dirigida a la población infantil.
El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, comunicó este lunes que en las próximas semanas se presentará una propuesta legal para restringir este tipo de publicidad.
Esta iniciativa del Ministerio de Consumo contra los ultraprocesados complementa otras campañas como la limitación de la venta de comida basura en máquinas expendedoras o la oferta de ultraprocesados en comedores escolares y hospitales.
Con la aprobación de esta futura ley, se espera que productos como las patatas fritas, la bollería industrial o las bebidas azucaradas queden prohibidos en espacios publicitarios.
Aunque el ministro no ha especificado aún qué productos estarán incluidos, la intención declarada es restringir la promoción de alimentos con alto contenido de grasas, azúcares o sal, es decir, los ultraprocesados.
El respaldo de los españoles
Esta medida se fundamenta en un sólido apoyo social.
Según el Barómetro sobre publicidad de alimentos y bebidas energéticas promovido por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), el 79% de los españoles considera necesaria la prohibición de publicidad de alimentos no saludables dirigida a menores. Esto equivale a ocho de cada diez personas.
El estudio, presentado en el evento ‘De la evidencia a la acción: Regular la publicidad de los alimentos insanos’, refuerza la posición del Gobierno de que existe un apoyo mayoritario para intervenir en esta materia.
Además, el 91% de los encuestados está a favor de vetar la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años, y un 54% aprobaría extender esta prohibición hasta los 18.
Bustinduy definió la futura regulación como una cuestión de salud pública y protección infantil. «Estos anuncios afectan negativamente a la salud alimentaria de niñas, niños y adolescentes», afirmó, citando las recomendaciones de organismos como la Organización Mundial de la Salud, que alertan sobre el impacto de la publicidad en los hábitos de consumo infantil.
La OMS afirma que la exposición prolongada a este tipo de publicidad aumenta la ingesta calórica y fomenta el consumo de productos con bajo valor nutricional, además de emplear estrategias persuasivas —como influencers o figuras deportivas— que resultan especialmente efectivas entre menores.
El ministro destacó que España no innovará, sino que se alineará con una tendencia europea donde países vecinos ya han establecido restricciones a la publicidad de productos con escaso valor nutricional en horarios infantiles o en medios dirigidos a menores. El ejecutivo busca implementar ahora esta medida en el mercado español.
El anuncio se acompaña de otra cifra empleada por el Gobierno para justificar la regulación: según datos citados por el ministro, el 80% de niños y adolescentes consume regularmente alimentos y bebidas no saludables. Este contexto se considera suficiente por el Ejecutivo para «poner límite» —según palabras de Bustinduy— a la presión publicitaria de la industria alimentaria.
Protección a menores
Aunque en la presentación de la futura norma el ministro no aclaró explícitamente que la restricción será exclusiva para publicidad dirigida a menores, todo el planteamiento gira en torno a esta idea.
El barómetro evalúa el apoyo a prohibir anuncios de alimentos poco saludables para el público infantil, la presentación insistió en la protección de «niñas, niños y adolescentes» y la iniciativa se enmarca en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud respecto a la exposición de menores a este tipo de mensajes.
A falta de detalles concretos, el alcance preciso —si quedará limitado a franjas horarias infantiles, a medios específicos o tendrá un carácter más amplio— se definirá cuando el Ejecutivo haga pública la propuesta legal.

