Pau Navarro: «Ganar el Dakar alivió mi carga, pero debo seguir apoyando el trabajo familiar»

Pau Navarro se agarra la cara tras ganar el Dakar 2026 en categoría Challenger. EL ESPAÑOL dialoga con el ganador en la categoría Challenger en 2026, quien está en busca de un patrocinador que le brinde un proyecto para competir el próximo año.

Más información: Laia Sanz: «El Top-20 del Dakar está bien para ser el primer año, pero debemos arriesgar más para luchar por el Top-10».

Convertirse en un diamante por pulir es la meta de todo joven atleta. Estar entre los seleccionados para conformar un proyecto de estrella, un talento a desarrollar y un campeón a forjar que algún día se transforme en una leyenda destacada. Sin embargo, algunos escogidos consideran que ese camino es demasiado largo y optan por la ruta rápida, es decir, conseguir la victoria desde los primeros intentos. Pau Navarro (Llagostera, 2004) es un ejemplo claro.

Este corredor catalán, con apenas 21 años, ya era considerado uno de los grandes talentos con proyección. Con experiencia en diversas disciplinas, debutó a los 16 y tras lograr un podio en la categoría Challenger en 2025, nadie dudaba de su habilidad, perseverancia y consistencia. Sin embargo, como mencionamos, Pau Navarro no es un joven talento convencional. A pesar de su carácter sereno, alcanza sus objetivos a gran velocidad.

Hace aproximadamente mes y medio, le manifestó a este medio que contaba con el equipo y las capacidades para obtener la victoria. Y así fue. Unas semanas más tarde, junto a su amigo Jan Rosa, se coronaban campeones del Rally Dakar por primera vez en su carrera. Las altísimas expectativas quedaron cumplidas y las predicciones que profetizaban un éxito sin igual se vieron más que confirmadas.

Aunque Pau y Jan parecen realizar lo difícil con facilidad, especialmente por su carácter humilde y tranquilo, hacerse con el codiciado Touareg representó un desafío enorme. No solo debieron ser los más rápidos y regulares, sino que tuvieron que superar un inicio desafortunado, múltiples averías y hasta dormir junto al vehículo para enfrentarse a intentos de sabotaje.

Sí, Pau, aunque prefieras no hablar de ello, algo que todos comprendieron casi desde el principio, eso fue lo que viviste. Este tipo de situaciones ocurre a veces con los campeones cuando sus adversarios no desean quedar por detrás. Una táctica insuficiente para detener al nuevo campeón de la categoría Challenger, un prodigio que promete brindar grandes alegrías al motorsport español próximamente.

Una experiencia que casi derrumba sus ilusiones y esperanzas y que el propio Pau detalla y rememora en esta entrevista pausada con EL ESPAÑOL. El catalán repasa las múltiples peripecias que superaron junto a Jan para consagrarse campeones, las infinitas fallas ocasionadas por la dureza de la carrera y lo complejo que fue sostener el liderazgo durante más de la mitad del Dakar.

Pero por encima de todo, Pau reflexiona y admite que esos momentos otorgaron sentido a su vida, que ahora continúa en la empresa familiar, sin tiempo para celebraciones. Desde la oficina de su padre, explica que, a pesar de haberse convertido ya en una estrella, la frustración por no contar aún con un proyecto para competir en el Dakar 2027 casi opaca la alegría y satisfacción por su triunfo.

De hecho, solo semanas antes de iniciar su participación en la prueba saudí y justo antes de ganar también el Rally de Marruecos, evento del Campeonato Mundial de Rally-raid en el que terminó segundo, perdió a su primer gran patrocinador. Por ello, ahora busca con cierta inquietud una marca que le permita no arriesgar ‘el sustento’ de su familia para continuar persiguiendo su sueño.

Pau es así, un joven tranquilo, amable y familiar que, lejos de crecerse por haber ganado el Dakar, sigue creyendo que sus hermanas tienen igual derecho que él a disfrutar de lo que sus padres e incluso abuelos han luchado durante años. Este triunfo es precisamente para todos ellos y, esperamos, sea el primero de muchos en la competición más exigente del mundo.

Pau Navarro llora mientras habla por teléfono con su familia tras ganar el Dakar.

Pau Navarro llora mientras habla por teléfono con su familia tras ganar el Dakar. Imagen cedida

Pau, queríais ganar el Dakar y lo habéis conseguido. ¿Objetivo cumplido?

Sí, la verdad. Llegamos a la carrera con grandes expectativas de lograr un buen resultado. Lo expresamos incluso antes de comenzar. Habiendo competido en el Mundial y terminado segundos, ganando en Marruecos… sabíamos que podíamos estar ahí.

En esta carrera seguimos la misma estrategia que en Marruecos y funcionó para ganar. Así que estoy contento, bastante satisfecho de haber confiado y que haya salido bien. Porque si confías y luego no ganas, eso es un problema.

¿Tenías algo de temor a una decepción si no conseguíais la victoria?

No. Este año también mencioné antes de salir que me tomaba este Dakar como posiblemente mi último Dakar. Por eso lo afronté con el propósito de disfrutarlo.

El resultado… bueno, claro que quieres ganar, pero solo participar en el Dakar ya es lo máximo para mí. Si no se daba por alguna razón y no tenía el nivel, habríamos asumido que tuve la suerte de disfrutar seis ediciones y que viéramos que no estoy para ganar, ¿no?

Pero no era una preocupación. Confío mucho en mí mismo. Me propuse disfrutar este Dakar, hacerlo a mi manera y aceptar el resultado que fuera. Y salió bien. Sabíamos que podíamos lograrlo y demostrarlo es también muy gratificante.

Ahora que eres campeón del Dakar, ¿se puede describir la magnitud de este logro?

No lo sé muy bien. Decir que ganaste el Dakar a veces parece un turismo menor, es difícil de asimilar. Para mí es algo mágico, no solo por la dimensión mundial y la historia tan grande que tiene el Dakar.

Como aficionado, lo he seguido cada año desde casa, disfrutándolo con mi padre, reviviendo momentos donde él me contaba cosas, ya que hizo enduro con personas que participaron en el Dakar… Vivir todo el proceso es lo más hermoso, lo que crea esa conexión especial con el Dakar.

Lo externo, todo el ruido alrededor, no me afecta. Es impresionante cuánto lo sigue la gente… Tengo pasión y un cariño especial por el Dakar, por eso se me hace aún un poco irreal haberlo ganado.

La carrera fue bien. Líderes casi desde la etapa 5. ¿Ha sido una victoria relativamente sencilla considerando que el Dakar siempre es complicado y es raro sostener el liderazgo?

En coches vimos muchos cambios, incluso en motos que parecía que Sanders ganaría y luego Brabec, y Benavides al final. En cambio, vosotros fuisteis líderes más de medio Dakar. ¿Parece que fue más simple de lo que realmente fue?

Sí, cuando alguien se pone líder y se mantiene, no siempre se aprecia la dificultad que implica sostenerlo. Para contexto, los primeros cuatro días hubo cambio de líder todos los días. Nosotros estuvimos cuarto, segundo y finalmente líderes. Mantenerlo fue muy difícil porque tuvimos problemas. Pero al principio, a pesar de liderar, todos estábamos muy cerca, a menos de 10 minutos.

Luego, al llegar los días finales, sufrimos un problema con un sensor, justo cuando teníamos la mayor ventaja, que se redujo al siguiente día a solo 18 minutos, y volvimos a una situación de alerta.

Así que fue… cómo decirlo… Aunque éramos líderes, había que gestionar mucho el ritmo constante porque si te distraes, pierdes la posición rápidamente. Puede parecer una victoria sin dificultad, pero en realidad no fue así.

Me comentaste el problema con el conector tras la etapa maratón. A ti no te gusta hablar de sabotajes, pero ¿crees que es entendible que se piense así por lo ocurrido?

Sí, lo entiendo perfectamente porque los mecánicos, desde el electricista hasta el ingeniero, indicaron que ese sensor solo pudo haberse desconectado con una mano. No hay otra explicación. Yo preferí no enfocarme demasiado en eso porque no podríamos recuperar ese tiempo, no hay pruebas ni cámaras.

No me centré en eso. Solo en el hecho de que el segundo estaba a 18 minutos ese día y la situación se complicaba un poco. Espero que haya sido una casualidad muy compleja, porque de haber sido una persona, no sé cómo puede dormir tranquilo.

¿Crees que, si no hubierais liderado con 40 minutos de ventaja, esto hubiera ocurrido?

No lo sé. Siempre sucede con quien lidera o compite por el triunfo. Pero así son las carreras.

Para acceder al sensor bastaba con poner el brazo y tocar el motor. Se tarda 5 segundos.

¿Por qué decidisteis vigilar el coche esa noche? ¿Teníais algún motivo para temer?

No, no. Es porque nos han ocurrido situaciones extrañas antes. A mi padre, no a mí. En ciertos lugares con poca seguridad han sucedido cosas y tenemos esa experiencia. Esa mala experiencia, la incertidumbre de no saber qué ocurrió y que todo parezca obra de una mano invisible que no puedes controlar.

Tomamos algo de la experiencia de mi padre porque estos coches son más vulnerables que los vehículos grandes. Acceder a ese sensor era simple, solo poner el brazo y tocar el motor. Dirás, ¿por qué no pasó con los coches de Sainz o Nani? En esos es menos accesible y están más protegidos. Pero aquí, en coches pequeños, llevó cinco segundos.

¿Quién podría ser esa mano invisible? ¿Quién tenía acceso al coche esa noche en el campamento maratón?

Al campamento podía entrar cualquiera. Por ejemplo, Alex Crivillé y otros durmieron cerca, hubo quienes cenaron con ellos y vieron los coches. No digo que haya sido su culpa, para nada, pero muestra lo fácil que era el acceso. Cualquier persona externa o participante podía entrar y hacer lo que quisiera.

¿Crees que la persona que lo hizo sabía lo que hacía? Que no fue casual y que conocía lo que dañaba del coche.

No lo sé. Lo que sí sé es que el sensor no estaba completamente desconectado, sino lo justo para que con las vibraciones terminara desconectándose.

Durante la carrera comentaste que sospechabas. ¿Se ha investigado algo?

Sí, pero fue un comentario en caliente. Claro, tienes sospechas de quienes te rodean, pero en frío es complicado desconfiar de la gente. Identificar al responsable es imposible sin que alguien lo confirme.

¿Pensaron en acudir a la FIA o ASO?

No, no. No tenemos cómo demostrar nada.

Cambiando de tema, a partir del problema con el conector, la carrera y vuestra visión de ella cambiaron. Sobre todo por perder la ventaja. ¿Competíais diferente?

En la etapa misma no, pero la siguiente, con el segundo a 18 minutos, fue una etapa para mantener el rumbo. Quedaban tres etapas para acabar. Esa primera la afronté con calma, porque cuando tienes mucha ventaja, pierdes tiempo en etapas y duele porque siempre quieres ganar y superar a rivales, pero aceptas terminar detrás para mantener la carrera.

Jan revisaba los tiempos y se quejaba ‘¡Qué tiempo nos quita este!’ y me regañaba ‘¿no te molesta?’ (risas). Bueno, sí, pero era pensando en el futuro. En la etapa siguiente al conector, al estar todo más compacto, apretamos el paso. Pero justo en esa etapa nuestro rival, Seaidan, empujando a ritmo igual que nosotros, volcó. Tuvo suerte y pudo terminar a 5 km de meta.

Perdió algo de tiempo, pero no mucho, lo suficiente para que pudiéramos gestionar mejor. Cambiamos la estrategia para esa etapa y demostramos que cuando aumentábamos el ritmo, estábamos al frente, y quienes intentaban seguirnos no lo lograban. Mi pequeño orgullo permanecía presente.

Luego, en las últimas etapas, fuimos más conservadores, especialmente en la última y penúltima, manteniendo el control, aunque en la penúltima tampoco obtuvimos mal resultado, así que…

Pau Navarro celebra su victoria en el Dakar junto a su mecánicos.

Pau Navarro celebra su victoria en el Dakar junto a su mecánicos. Imagen cedida

Más allá de vuestra regularidad y talento, ¿dónde crees que estuvieron las claves para ganar?

La clave fue gestionar los problemas. Como mencioné, pocas etapas fueron limpias… Saber manejar esas dificultades es fundamental. Todo el año en el Mundial tuvimos muchas fallas que también tuvimos en el Dakar.

Perdimos tiempo, pero la experiencia adquirida nos ayudó a minimizar las pérdidas cuando algo ocurría.

En la etapa 2 nos golpearon por detrás y doblaron una barra, deslizamos, cambiamos la rueda y supimos afrontar eso. En la etapa 3 hubo navegación difícil y otras etapas con dudas. Confiábamos en nosotros y nuestra forma de hacer las cosas, encontrando el camino sin grandes pérdidas. Otro día el cambio y diferencial hacían ruidos. Mantener la calma y aplicar la experiencia con el coche ayudó a cuidarlo mejor.

En otra etapa, la puerta se caía con frecuencia. El problema del cambio pasó desapercibido, pero los mecánicos dijeron ‘llegaron porque el superior quiso’. Al final, el motor hacía ruidos extraños por el mapa agresivo usado que puso mucha tensión. Los últimos días aplicamos un mapa más conservador para proteger el motor.

En la penúltima etapa se cortó el cable del latiguillo del freno trasero, un arreglo de menos de 10 segundos. Haber competido en el Mundial nos ayudó a no perder tiempo en el Dakar con esto. Bloqueamos frenos traseros, solo teníamos delanteros y completamos la etapa entre piedras, arriesgando.

La noche antes de la última etapa cambiamos el turbo porque no estaba en condiciones, y uno del equipo lo rompió ese día. Imagina.

Se salvaron de varios apuros, sí.

Sí, eso hay que saber manejarlo. Sabes que el último día Benavides ganó por 2 segundos porque Brabec cometió un error, y te preguntas si te puede pasar a ti. Luego Nasser perdió 8 minutos porque se perdió en el primer parcial.

Gestionar todo eso es lo complicado, pero también lo más gratificante de esta victoria. Fuimos regulares, constantes, conservadores pero aún arriesgando. No íbamos paseando.

¿Sintieron mucha presión o pudieron disfrutar la carrera?

Je (risas), se disfruta sufriendo, ¿no? El Dakar es así. Es una odisea donde das todo. El peor día sientes que no quieres volver, pero el siguiente día es el que más te motiva a regresar. Esa es la magia.

¿Qué hacían tú y Jan en los ratos libres? En los enlaces, motorhome… ¿Hubo videojuegos, música? ¿Les dio tiempo para estudiar?

Sí (risas). Jan tenía mucho estudio. Me decía ‘estoy muy cansado’ y yo le recordaba que se acostaba una hora o más tarde que yo. En los enlaces cantábamos mucho, parecía un karaoke. Al llegar, estábamos con Pere, nos ayudaban y conversábamos.

Yo tenía un cubo de Rubik para distraerme. Es un ocio, pero tampoco hay mucho tiempo. Llegábamos al vivac a veces a las 15:00 o 16:00, esos eran los mejores días. Pero generalmente entre las 18:00 y 19:00, había que hablar con ingenieros, comer, briefing, tiempo para familia y dormir para empezar otra vez. Para mí, el cubo fue un gran entretenimiento.

Cuando ganamos, Jan hizo una videollamada con mi familia y no nos dijimos nada. Solo llorar y reír.

¿Cómo gestiona Pau Navarro las emociones? ¿Qué sentiste desde que ganaste el Dakar?

Tuve emociones de todo tipo. Al cruzar la meta, Jan gritaba ‘¡hemos ganado el Dakar!’. Yo solo reía, me decía que parecía tonto. No respondía, solo sonreía.

Luego, con los mecánicos, empecé a gritar y a liberar toda la rabia por lo difícil que fue. Surgió la euforia. En la prensa mantuve la compostura. Jan tuvo la genial idea de llamar a mi familia por videollamada; estaban mi pareja, abuela, hermanas y padres y ahí salió todo el sufrimiento. No dijimos nada, solo lloramos y reímos. Ahí cobra sentido todo.

¿Lo peor tras ganar fue el tiempo con la prensa, cámaras y televisión?

No, no (risas), también fue bonito. Estar aquí es difícil, y estamos porque la prensa y seguidores nos apoyan. Comunicar el resultado forma parte del Dakar.

El próximo año hay que buscar forma de correr, porque todavía no tenemos presupuesto. Pero hay que trabajar para eso, que es lo menos agradable: encontrar fondos y convencer a quien confíe en tu proyecto. Es complicado, pero hay que intentarlo para 2027.

Hablemos del próximo año, presupuesto y futuro. No has tenido vacaciones, ¿verdad? ¿Has ido directo a trabajar en la empresa familiar?

Sí, de hecho hablo desde la oficina de mi padre, que es más silenciosa. Ya estamos alquilando maquinaria y no ha habido tiempo para nada. Mis vacaciones son las carreras.

¿Es este el mayor logro de tu carrera? ¿Sientes que recompensas el esfuerzo que tu familia hizo para que puedas pilotar? ¿Crees que les devuelves algo con esta victoria?

Sí, al hablar en casa y escuchar que ese patrocinador dijo que no… es complicado. Saber que tu familia pone una gran carga económica es como llevar una mochila pesada porque entiendes ese esfuerzo.

Además, tengo dos hermanas que también deben vivir, y no podemos perder todo el dinero del trabajo de mis padres y abuelos. Tenemos la suerte de haber logrado esto, y ganar es probar que no fue un simple capricho…

Sí, que no fue solo un deseo pasajero, ¿no?

Exacto. Lo comparto con ellos. Quitarme ese peso fue un alivio porque somos muy familiares. Siempre cargaremos una presión, pero lo que deseo es una marca que me exija, no que las responsabilidades recaigan en mi familia. ¿Se entiende?

Sí, perfectamente. ¿Vale la pena ganar o has sentido que muchas veces buscamos algo y cuando lo conseguimos no es tan importante?

Vale mucho la pena. No es como un capricho. Para mí, nosotros que sentimos esta pasión por el Dakar, ganarlo es lo máximo.

Pau Navarro y Jan Rosa, sonriendo durante el Dakar 2026.

Pau Navarro y Jan Rosa, sonriendo durante el Dakar 2026. Imagen cedida

Hablando ahora del futuro y también del pasado, llegaste al Dakar tras la ruptura con Red Bull. ¿Qué ocurrió y qué impacto tuvo? ¿Pensaste que no podrías competir?

Sí, un poco. Especialmente en Marruecos, íbamos liderando y mi padre me llamó para decirme ‘está todo complicado’. Aún contábamos con Red Bull y creíamos que algo de apoyo habría. Pero, un mes antes, nos notificaron que el respaldo cesaba.

Según me comunicaron, buscaban perfiles con muchas redes sociales y no un proyecto a largo plazo. Se entiende porque quieren vender latas, pero no lo comparto porque para mí la historia más bonita del deporte es la de alguien desconocido que llega a la cima.

Sí, alguien que cree en tu talento y te ayuda a demostrarlo.

Exacto. Cada uno tiene su visión y hay que aceptarlo. Pero es difícil. Se complica todo. Tuvimos la suerte de que apareció KH-7, nos apoyó y estamos muy agradecidos porque siempre hemos contado con los mismos sponsors y ahora se suman más, lo que es fundamental.

¿Red Bull te ofreció alguna alternativa o simplemente te dijeron que no continuaban?

No, me dijeron que no seguían.

¿Te has propuesto aumentar tu presencia en redes sociales?

Sí, al final mucha gente quiere presencia en redes y lo intento…

¿Qué te gustaría hacer dentro de planes realistas este año?

Siendo realistas, no tenemos nada por ahora.

Pero confías en que las conversaciones avancen bien.

Me gustaría, o competir para ganar el Mundial en Challenger, o hacer el Mundial con un Ultimate para tener proyecto en 2027. Hemos conversado, pero es pronto para concretar.

También han surgido opciones en carreras exóticas o fuera del Mundial, pero no hay plan fijo, solo negociaciones.

Y para finalizar, ¿qué nota se da Pau Navarro en este Dakar 2026?

Me doy la nota por haber sido yo mismo. Es difícil puntuar porque siempre hay margen para mejorar, pero para mí la prioridad es mantener mi estilo de conducción y enfoque de carrera. Este Dakar es un 10 porque cumplí eso, así que…

Entonces, un 10.

Siempre hay oportunidad de mejora. En todos los aspectos, podríamos haber ganado por una hora (risas). La búsqueda es constante, pero me valoro por gestionar todo, ser fiel a mí mismo y disfrutar.

Para mí, eso es fundamental. El resultado es un extra, una recompensa a haber sido auténtico.

Sí, ser fiel y confiar en ti mismo.

Confiado, sí. Eso es.

Scroll al inicio