Patxi Puñal (50), exfutbolista, comenta sus inversiones: «No invertiría de nuevo en un club de pádel, hay oportunidades más rentables»

Patxi Puñal, durante un partido con Osasuna. El navarro también formó parte de una bodega y emprendió en un ambicioso proyecto médico dedicado a la neurorrehabilitación.

Más información: Fernando Alonso (44), piloto de Aston Martin, sobre su infancia: «Mi padre nunca me abrazó, estoy chapado a la antigua»

Patxi Puñal fue el célebre capitán de Osasuna y el jugador con más partidos oficiales en la historia del club navarro, superando los 500 encuentros y dedicando gran parte de su vida a El Sadar. Nacido en Huarte, guió al equipo en algunos de sus hitos más relevantes, como la clasificación para la previa de la Champions y las semifinales de la Copa de la UEFA.

Abandonó el fútbol profesional en 2014, tras el descenso a Segunda División, consolidándose como un ícono del club y recibiendo la Medalla de Oro al Mérito Deportivo de Navarra.

Tras dejar el campo, Puñal continuó activo: invirtió en un club de pádel, participó en una bodega y emprendió un proyecto médico de neurorrehabilitación, siempre con el objetivo de emplear adecuadamente los ingresos obtenidos durante su carrera futbolística.

En el podcast Los Fulanos, el excentrocampista reflexionó sobre su etapa como empresario con la misma sinceridad que mostró en el campo. «Estaba muy orgulloso de mi club de pádel, que seguía operativo y nos satisfacía, pero en términos de inversión, probablemente habría opciones menos complejas y más rentables«, reconoció, destacando que aquel negocio tenía ya quince años y había implicado un esfuerzo considerable.

Descrito con detalle, mantuvo el equilibrio del club de pádel durante mucho tiempo. «Para que el proyecto funcionara, era necesario dedicar años de trabajo constante y de calidad, más de los que uno imaginaría, para lograr algo de rentabilidad», resumió.

Puñal

Puñal

Explicó que cualquier fallo en ese proceso podía poner en peligro el negocio, principalmente en un sector como el pádel, que demanda mucho personal: «En el pádel, con gran cantidad de empleados, había que ser muy preciso. Además, las tendencias eran impredecibles y podían cambiar de forma inesperada».

También mencionó que la saturación de pistas había dificultado el entorno. «Al principio parecía que todos jugaban pádel y la demanda continuaba, pero cuando el mercado se llenó, aparecieron centros en todas partes, desde piscinas a colegios, con gente impartiendo clases sin certificaciones y precios diversos», relató.

El lado emprendedor

De esos hechos extrajo una conclusión clara: «Los negocios no son sencillos y alcanzar rentabilidades rápidas es arduo».

Consultado directamente sobre la posibilidad de reinvertir en un club de pádel, mostró dudas: «No tenía claro si volvería a invertir en un club de pádel como negocio. Teníamos un club que nos encantaba… pero si repasas la trayectoria y consideras que llevó tantos años gestionar todo bien para que fuera rentable, hoy creo que no repetiría».

Otra etapa importante de su actividad empresarial fue un centro médico de neurorrehabilitación con 40 empleados y 12 socios, proyecto surgido a partir de la propuesta de su asesor y un destacado neurorehabilitador.

«La idea vino de nuestro asesor y un neurorehabilitador reconocido que sería el pilar fundamental del proyecto», recordó.

El propósito era atender la cronicidad que la sanidad pública no cubría: «La seguridad social no lograba abarcar completamente las enfermedades neurológicas, especialmente en el área de cronicidad. Creamos un centro integral con piscina, gimnasio y distintos modelos de atención, llegando a contar con 40 empleados, aunque con sus retos».

Puñal confesó que la estructura legal de la sociedad se realizó incorrectamente y que, como administrador único, asumió riesgos financieros que hoy no recomienda. «Desde el comienzo la adquisición de participaciones fue deficiente. Otros socios aportaron capital, pero la base era frágil y al revisarlo pensé: ‘¿Cómo permití involucrarme así?'», explicó.

El momento más complicado llegó cuando faltaba liquidez para pagar los salarios: «Tuvimos que retrasar un pago al personal por un mes… Incluso pagué los 40 sueldos con mi propio dinero, esperando un crédito que nunca llegó a tiempo para cubrir a los empleados. Fue una gestión que no debería haberse hecho ni se recomienda bajo ninguna circunstancia».

De esa experiencia extrajo una enseñanza que considera clave para futuros emprendimientos: «Aprendí mucho en ese proceso y siento que ahora estaría más preparado para enfrentar un proyecto con garantías».

Su consejo es establecer bases sólidas desde el inicio: «Al crear una empresa, es fundamental supervisar desde la fundación cómo se estructura y organiza, porque si no se vive el proyecto, no se está presente, los problemas surgen inevitablemente».

«Con todo en orden y bien formalizado, los negocios pueden ir mejor o peor, pero siempre partiendo de esa base. Muchas veces, cuando se está enfocado en otras cosas como el fútbol, esto queda relegado y las consecuencias negativas aparecen», concluyó.

Scroll al inicio