
Fuente de la imagen, Getty Images
Información del artículo
-
- Autor, Miriam Balanescu
- Título del autor, BBC Culture *
- 35 minutos
- Tiempo de lectura: 9 min
Pocas producciones cinematográficas resultan tan intensa y agotadoras como «Magallanes», el más reciente drama que narra la historia del navegante portugués del siglo XVI Fernando de Magallanes, realizado por el cineasta filipino Lav Díaz.
El relato se inicia con el célebre explorador, encarnado por el actor mexicano Gael García Bernal, portando la gran ambición de abrir una nueva ruta marítima hacia las denominadas en aquel entonces «islas de las especias» situadas en Indonesia.
Abandonando Portugal para refugiarse en España, y con el respaldo del rey Carlos I, inicia un viaje lleno de dificultades y sufrimiento, durante el cual numerosos integrantes de su tripulación fallecen a causa del escorbuto o son ejecutados por rebelión.
Al arribar a la isla de Mactán, ubicada en la actual Filipinas, Magallanes muere de manera violenta en una confrontación con los habitantes locales.
Los hechos que rodearon esta extraordinaria travesía, comenzada en 1519, han pasado a ser parte de la leyenda.
Diversos historiadores sostienen que esta expedición constituyó la primera circunnavegación total del planeta; luego de que Magallanes muriera en Mactán en 1521, su flota completó el recorrido mundial bajo el mando de su segundo al mando, el capitán Juan Sebastián Elcano, al año siguiente.
El biógrafo Laurence Bergreen asegura que los logros del navegante portugués son más «relevantes» que los de Cristóbal Colón, y destaca que la NASA nombró una de sus naves espaciales en su honor.
No obstante, otros ponen en duda su importancia, especialmente porque no vivió para completar el regreso a España.

Fuente de la imagen, Janus Film
Existen otros motivos que hacen de Magallanes una figura polémica, entre ellos la traición hacia su patria, acompañada por acusaciones relacionadas con comercio ilegal; su supuesta tiranía sobre su tripulación; y la imposición forzosa del cristianismo a los habitantes de Mactán.
En 2022, el historiador Felipe Fernández-Armesto trató de desmentir la imagen heroica de Magallanes en su obra «Estrechos: Más allá del mito de Magallanes», calificando al líder de imprudente y fanático, y tildando su misión de «fracaso rotundo», dados los altos índices de mortalidad (de alrededor de 270 marineros se cree que solo 18 regresaron a España) y la ausencia de ganancias tangibles.
Fernández-Armesto también sostiene que Magallanes fue responsable de «imperialismo, esclavitud, sed insaciable de sangre y discriminación injustificada» contra los pueblos originarios.
¿Se le debe considerar entonces un pionero o un traidor impulsado por la ambición?
Para complicar aún más su legado, las fuentes documentales existentes sobre su expedición global son limitadas.
Gran parte de lo que se conoce sobre Magallanes proviene del cronista que lo acompañó, Antonio Pigafetta, quien cumplió el rol de asistente del navegante, aunque Fernández-Armesto lo describe como su «agente de relaciones públicas».
Transformando la historia de Magallanes
Lav Díaz dedicó siete años a la investigación para elaborar su relato semificticio acerca de la expedición de Magallanes, visitando archivos en Lisboa.
Al principio, le llamó la atención Beatriz Barbosa de Magallanes, la esposa del navegante, quien había sido ignorada durante casi cuatro años.
«Pero conforme avanzaba mi investigación, pensé que Magallanes era más interesante», comenta Díaz a la BBC, especialmente porque vio la posibilidad de «equilibrar la historia, incluyendo también el punto de vista malayo. Siempre se enfoca en Magallanes, desde la perspectiva del hombre blanco».
Este reajuste histórico implicó destacar el papel de Enrique de Malaca, quien fue esclavo de Magallanes durante diez años (personaje interpretado en la película por Amado Arjay Babon).
Antes de que Magallanes zarpara hacia Filipinas, adquirió a Enrique, un exmusulmán, en la ciudad malaya de Malaca y lo trasladó a España.
Al llegar a Mactán, el séquito se sorprendió al descubrir que Enrique dominaba el idioma local, lo que sugiere que se crio en esa región.
Algunos académicos incluso teorizaron que Enrique podría haber circunnavegado el mundo antes que cualquier tripulante de Magallanes al retornar a la zona.
El filme de Díaz también pone en evidencia el sentimiento antiesclavista de la época: un miembro de la corte española advierte a Magallanes sobre esta práctica.
Fray Bartolomé de las Casas, asesor real español, condena la esclavitud, mientras que las leyes portuguesas limitan el comercio de esclavos desde 1570.

Fuente de la imagen, Alamy
Pese a la escasez de datos concretos sobre la vida de Magallanes, la versión habitual resalta su heroísmo.
El Magallanes retratado por Díaz examina con rigor los registros acerca de su trato a la tripulación durante la Armada de Maluco, incluyendo la ejecución de un miembro acusado de sodomía y, conforme aumentaba la desconfianza, el abandono del sacerdote Pedro Sánchez de Reina.
Los motines eran frecuentes, y en noviembre de 1520, uno de los cinco navíos, el San Antonio, junto a toda su tripulación, abandonó la misión.
Magallanes podría haber considerado necesarios los castigos severos debido a su inseguridad, ya que, al haber huido de Portugal, vivía como un paria en ambos países, Portugal y España.
«Magallanes carecía de la ventaja de ser castellano, lo que disminuía su autoridad frente a la nobleza de Castilla», explica a la BBC João Paulo Oliveira e Costa, historiador de la Universidad de Lisboa.
«Los capitanes castellanos buscaban controlar la expedición. El castigo debía ser duro para impedir más insurreciones. Si Magallanes no los hubiera ejecutado, ellos habrían eliminado a Magallanes».
En el filme biográfico de Díaz, el foco también recae en la violencia colonial provocada por Magallanes y sus hombres.
Al llegar a Guam y sufrir el robo de una pequeña embarcación, los marineros respondieron con represalias brutales contra la comunidad indígena, incendiando sus viviendas.
Situaciones similares de crueldad se registraron en las comunidades de Malaca y Filipinas.
Sin embargo, a diferencia de otras representaciones de la violencia colonial como «El ruiseñor» (2018) o «Soldado Azul» (1970), la aproximación de Díaz evita el espectáculo explosivo y la explotación visual.
«La saga de Magallanes es épica», aclara Díaz, «pero no quise narrarla como suele hacerse, con una puesta en escena espectacular».
Aunque reconoce sus defectos, Díaz no buscó demonizar a Magallanes.
«Quise mostrar un personaje real», insiste Díaz. «Un ser humano real es ambicioso y tiene sueños, no solo para sí sino también para su familia. Creía firmemente en la fe cristiana».
Además de ser el primer europeo en llegar a Filipinas, se le atribuye a Magallanes la introducción del catolicismo en la región.
El Santo Niño, una figura que Magallanes obsequió al cacique local Rajah Humabon y que según la tradición provocó la curación milagrosa de niños enfermos en esa comunidad, «continúa siendo el símbolo católico más importante del país», señala Díaz.
Actualmente, el 93% de la población filipina profesa la fe cristiana.
¿Quién fue el responsable de la muerte de Magallanes?
La propuesta de Díaz para desmitificar al personaje también aborda el misterio relacionado con la muerte de Magallanes durante la conocida Batalla de Mactán.
Pigafetta narró en su diario que, mientras alrededor de 2.000 guerreros malayos combatían contra los 60 supervivientes de la tripulación, el cacique Lapulapu fue quien dio muerte al conquistador.
Díaz, sin embargo, expresa dudas: «Para mí, sigue siendo un caso sin resolver, pues siempre se acepta lo que dijo Pigafetta, que Lapulapu mató a Magallanes, aunque nadie presenció el hecho».
En la interpretación de Díaz, Lapulapu es en realidad una creación ficticia de Humabon, un temible bebedor de sangre casi sobrenatural conjurado para intimidar a Magallanes y sus hombres.
«Humabon no deseaba convertirse [al cristianismo]», comenta Díaz. «Entonces Magallanes profetizó que [Humabon] moriría en dos días, ya que existía un decreto que establecía la muerte para quien no aceptara la conversión».
En la película, no se muestra a Magallanes asesinado por una persona en particular, sino que se insinúa que fue una acción colectiva liderada por los hombres de Humabon.

Fuente de la imagen, Getty Images
Estas afirmaciones acerca de que Lapulapu no es un personaje histórico real generaron polémica en Filipinas tras el estreno de la película el pasado septiembre.
Su estatus legendario explica esta controversia: según el Dr. Danilo M. Gerona, historiador y autor de «Ferdinand Magellan: The Armada de Maluco and the European Discovery of the Philippines» (2016), Lapulapu ha sido durante mucho tiempo un símbolo del nacionalismo filipino, reflejado en monumentos, insignias y denominaciones geográficas en su honor, aunque la mayor parte de la información proviene de relatos apócrifos, mitológicos y transmitidos oralmente.
Por este motivo, la figura de Lapulapu recibe escasa atención en círculos académicos.
No obstante, la película motivó que dos historiadores anónimos respondieran en el periódico filipino The Freeman para refutar la interpretación de Díaz sobre este personaje.
Magallanes también ha tenido una trayectoria similarmente discutida dentro de Filipinas.
Aunque en su momento fue considerado un «defensor de la fe católica», dice Gerona, su imagen se deterioró durante el auge del nacionalismo en la presidencia de Rodrigo Duterte (2016-2022), y actualmente es objeto de críticas por parte de las nuevas generaciones en medio de un sentimiento creciente «antioccidental».
El papel histórico de Magallanes en Filipinas también es ampliamente discutido.
El historiador y ex presidente de la comisión histórica nacional filipina, Ambeth Ocampo, afirmó: «Magallanes no debe considerarse el inicio de la historia filipina, sino un evento dentro de una historia que debe escribirse y reescribirse para las nuevas generaciones».
No sorprende que, con el paso de los siglos, el legado de exploradores como Magallanes sea complejo, y que incluso sus motivos permanezcan en duda.
«Magallanes no planeaba circunnavegar el planeta», declara Oliveira e Costa.
Entre sus aportes, destaca que «descubrió la conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico, además del enorme tamaño de este último».
«Fue tras su expedición que los cartógrafos pudieron elaborar planisferios con los tres océanos principales, y las élites comprendieron por fin las dimensiones del mundo».
Al concluir el filme, es la perspectiva conflictiva de Enrique de Malaca, más que la de Magallanes o Elcano, la que cierra la historia: reconoce con pesar su participación en la matanza de portugueses y españoles aún varados en Mactán, mientras reflexiona sobre la violencia colonial ejercida contra él y otros malayos.
Lav Díaz espera que su película promueva un diálogo acerca del viaje de Magallanes que sea «más equilibrado, más inclusivo y, en cierto modo, no solo desde la dominante perspectiva europea».
* Si desea leer el artículo original en inglés, haga clic aquí

