Merz y Meloni han organizado un encuentro preparatorio con el fin de acudir a la cumbre con una posición unificada, en la que también estará presente Francia y que contará con al menos quince participantes.

Pedro Sánchez no prevé asistir a la sesión previa a la cumbre de mañana que han promovido Alemania e Italia, encuentro al que también se ha unido Francia a pesar de las discrepancias que París mantiene con Berlín e Italia. En total, serán al menos quince países los que participen en esta cita clave, con el objetivo de establecer una postura común antes de la reunión sobre competitividad económica que tendrá lugar este jueves en el castillo de Alden Biesen (Bilzen), al este de Bélgica.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, igualmente asistirá, según confirman fuentes comunitarias. Y España será el único gran país de la Unión Europea ausente.
Fuentes de Moncloa confirman que el presidente del Gobierno se dirigirá directamente a la cumbre convocada por el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa. No se contempla que participe en esa reunión previa, algo que debería estar cerrado en esta etapa, si fuera el caso. No obstante, es posible que en las próximas horas comiencen gestiones para que finalmente asista, lo cual ya ha ocurrido en ocasiones anteriores. Sin embargo, lo que queda claro es que España continúa fuera del núcleo de las decisiones, tanto en la UE como en asuntos relacionados con Ucrania o frente a Estados Unidos.
La percepción dominante en la capital europea es que el Gobierno está volcado en resolver sus múltiples asuntos internos, lo que limita su capacidad para actuar con mayor protagonismo en Europa, como lo hizo antes, y para mantenerse en el centro de los debates. Sumando a ello, el cambio en las prioridades de la Unión Europea, que ya no coinciden tan estrechamente con las del Ejecutivo de Sánchez, el balance resulta bastante negativo.
En esa reunión preparatoria, se analizarán temas como la propuesta de una Europa de dos velocidades impulsada por Alemania, los procesos de simplificación apoyados también por Italia, o incluso los eurobonos, actualmente defendidos solo por Francia y responsables de parte de la distancia entre París y Berlín. Por supuesto, hay otros motivos, como que Friedrich Merz considera que Giorgia Meloni puede aportar mayor estabilidad que Emmanuel Macron, cuyo futuro electoral resulta incierto.
Desde el Gobierno español apenas se ha difundido una breve declaración sobre la posición de Sánchez en una cita de tanta relevancia. La competitividad es una cuestión fundamental y, aunque en la cumbre de mañana solo se discutirán posturas sin conclusiones, la exclusión de España resulta preocupante. «Respecto a una Europa de dos velocidades, la integración es esencial, especialmente en el contexto actual. Hace semanas el presidente planteó la necesidad de avanzar en la integración europea en los ámbitos de la seguridad y la defensa, aunque no implique el acuerdo unánime de los 27 Estados miembros; a diferentes velocidades», señalan fuentes del Ejecutivo.
En cuanto a Made in Europe, que implica dar mayor prioridad a los productos fabricados en la UE, «defendemos el concepto de preferencia europea y de los lead markets [creación de mercados tractores que impulsen la capacidad industrial de la UE], incluido el acero bajo en carbono producido en España», añaden. Sobre la deuda común, desde el Ejecutivo subrayan que Sánchez «ha defendido en múltiples ocasiones la emisión de eurobonos como herramienta para fomentar la inversión pública con objetivos estratégicos en la UE».

