En ¡De viernes!, la madre de Daniel Sancho rememoró experiencias familiares, detalló su vínculo con Rodolfo Sancho y analizó cómo la exposición mediática impactó su entorno cercano

Silvia Bronchalo, madre de Daniel Sancho, se expresó públicamente sobre la infancia y la situación actual de su hijo, condenado por el homicidio de Edwin Arrieta en Tailandia. Durante una entrevista en ¡De viernes!, Bronchalo abordó aspectos personales, económicos y familiares, exponiendo las razones que la motivaron a ofrecer su testimonio.
La propia Silvia Bronchalo explicó ante Santiago Acosta que su decisión de conceder la entrevista responde a una urgente necesidad económica. “Requiero el dinero. Necesito ayudar económicamente a mi hijo, debo priorizar su vida por encima de mis principios”, reconoció. Comentó que sus ingresos se han reducido y, ante todo, busca brindar apoyo a su hijo durante su tiempo en prisión.
Acerca de la niñez de Daniel Sancho, Bronchalo lo describió como un niño alegre e inteligente, aficionado a la lectura y a la poesía. Recordó la relevancia del deporte en la familia: “Practicábamos muchas actividades deportivas: patinábamos, montábamos bicicletas, salíamos frecuentemente con nuestra perra… Principalmente eran actividades deportivas, pero también íbamos al cine o a restaurantes para probar gastronomía de variados países”.
Compartió recuerdos personales, como un momento en Fuengirola donde Daniel improvisó un asiento en la arena. “Recuerdo el aroma de mi hijo cuando era pequeño. Me gustaría regresar a numerosos momentos de su infancia”, expresó.
Distanciamiento familiar y evolución en la relación
En el ámbito escolar, Bronchalo afirmó que Daniel “nunca fue un niño violento, no golpeaba a los compañeros en el colegio, de hecho, él era quien recibía golpes”. Destacó que era un niño “muy alegre” y que compartían numerosas actividades en familia.
La relación entre Silvia Bronchalo y Rodolfo Sancho comenzó en 1992 durante la época escolar. “Nada especial al inicio. Primero nos hicimos amigos y posteriormente iniciamos una relación”, contó. Dos años después nació Daniel Sancho, lo cual generó tensiones familiares, aunque Bronchalo optó por continuar con el embarazo. La convivencia se complicó durante el rodaje de ‘Curro Jiménez, el regreso de una leyenda’ en Uruguay. El nacimiento de Daniel mantuvo a la pareja unida varios años, hasta que se separaron en 2004, cuando el niño tenía 11 años.
El éxito de Rodolfo Sancho con ‘Al salir de clase’ y las diferencias sobre la crianza de Daniel causaron el distanciamiento entre ellos. “El éxito de ‘Al salir de clase’ fue enorme… Allí comenzó nuestro alejamiento. Yo también empecé a sentir celos… se le subió a la cabeza, pero es comprensible”, relató Bronchalo. Añadió que el desgaste y las discrepancias respecto a la educación de Daniel desembocaron en la separación.

En la adolescencia, Daniel Sancho expresó el deseo de mudarse con su padre y su abuela paterna, lo que modificó la dinámica familiar. Bronchalo indicó que Daniel “adoraba a su abuelo” y que el vínculo con la familia paterna se fortaleció después del fallecimiento de Sancho Gracia en 2012. “Su abuelo lo trataba casi como a un hijo, aunque era bastante permisivo”, afirmó.
La relación madre-hijo se fue debilitando y la comunicación pasó a ser esporádica por años. “Pasaron muchos años sin que supiera nada de Rodolfo ni de su familia, ni tampoco de Daniel”, relató Bronchalo. Recordó que, durante la adolescencia, le enviaba mensajes a Daniel, quien respondía solo de forma ocasional. En 2016 compartieron unas vacaciones, pero el contacto permaneció limitado.
Exposición mediática y discrepancias
En el plano mediático, Silvia Bronchalo aclaró que su aparición pública responde exclusivamente a la necesidad de apoyar económicamente a su hijo en prisión, al igual que Rodolfo Sancho participó en un documental de HBO por motivos semejantes. Respecto a la implicación de su expareja, expresó su molestia por el impacto que las declaraciones y el documental tuvieron sobre la imagen y la situación de Daniel Sancho.
El contacto entre ambos progenitores es mínimo. Bronchalo denunció haber sido excluida de las decisiones cruciales relacionadas con su hijo. “Ni me han tomado en cuenta ni quisieron escuchar mis sugerencias, propuestas y opiniones sobre todo el proceso”, lamentó.
En cuanto al futuro, Silvia Bronchalo manifestó estar dispuesta a indemnizar a la familia de Edwin Arrieta. Considera que, aunque “no devolverán a su hijo”, puede contribuir con “una pequeña reparación del daño causado”.

