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- Autor, Matt McGrath
- Título del autor, Corresponsal de Medio Ambiente de la BBC
- 12 febrero 2026
- Tiempo de lectura: 5 min
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anuló un dictamen de la era Obama que se apoyaba en un hallazgo científico fundamental para todas las medidas federales destinadas a reducir los gases responsables del calentamiento global.
El denominado "dictamen de peligro" de 2009 determinó que varios gases de efecto invernadero representaban una amenaza para la salud pública. Esta decisión fue la base legal para los esfuerzos del gobierno federal en la regulación de emisiones, especialmente las vehiculares.
La Casa Blanca describió esta derogación como la "mayor desregulación en la historia de Estados Unidos", asegurando que abaratará los automóviles y reducirá los costos para los fabricantes en US$2.400 por cada vehículo.
Organizaciones ambientalistas sostienen que esta acción representa, con diferencia, el retroceso más grave en materia de cambio climático hasta el momento y anunciaron que la impugnarán en tribunales.
En una intervención desde la Oficina Oval el jueves, Trump calificó el dictamen de 2009 como "una política perjudicial de la era Obama que dañó gravemente la industria automotriz estadounidense y elevó significativamente los precios para los consumidores en Estados Unidos".
"Esta normativa radical se convirtió en el fundamento legal para la nueva estafa verde, una de las mayores fraudes de nuestra historia", agregó el presidente republicano en relación a la agenda climática demócrata.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) emitió por primera vez un pronunciamiento sobre el efecto de los gases de efecto invernadero en 2009, durante el primer año del mandato inicial de Obama.
La entidad estableció que seis gases clave relacionados con el calentamiento global, entre ellos el dióxido de carbono y el metano, constituían un peligro para la salud humana.
Debido a la falta de consenso en el Congreso para aprobar legislación dirigida a mitigar el aumento de la temperatura global, la decisión de la EPA pasó a ser un pilar central en la regulación federal de las emisiones a lo largo de los años siguientes.
"El dictamen de peligro se ha mantenido como el eje esencial de la regulación estadounidense sobre gases de efecto invernadero", expresó Meghan Greenfield, exabogada de la EPA y del Departamento de Justicia.
"Esto abarca los vehículos motorizados, las plantas eléctricas, la industria petrolera y gasífera, el metano proveniente de los vertederos y hasta la aviación. Se trata de un ámbito muy amplio; todas las normas para cada sector se basan en este principio único".
Funcionarios gubernamentales destacan que la retirada de esta regulación ahorrará más de un billón de dólares y favorecerá una disminución en los costos de la energía y el transporte.
Eliminar el dictamen acortaría el gasto de los fabricantes de automóviles en 2.400 dólares por vehículo, según informó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
No obstante, numerosos ambientalistas dudan de esos supuestos ahorros presentados por el equipo de Trump.
"Esta medida obligará a los estadounidenses a desembolsar aproximadamente 1,4 billones de dólares adicionales en combustible, debido a que impulsarán vehículos menos eficientes y más contaminantes", advirtió Peter Zalzal, del Fondo de Defensa Ambiental.
"También hemos evaluado los impactos en la salud y concluimos que esta acción provocará hasta 58.000 muertes prematuras adicionales y 37 millones de ataques de asma más", agregó.

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"Nadie querrá comprar autos estadounidenses"
En ciertos sectores de la industria automotriz estadounidense, la eliminación de esta norma genera incertidumbre, ya que fabricar vehículos con menor eficiencia en consumo podría afectar negativamente sus ventas internacionales.
"Esta derogación, en cierto sentido, consolida medidas ya implementadas, como la reducción en los estándares de ahorro de combustible", comentó Michael Gerrard, especialista en derecho climático de la Universidad de Columbia.
"Sin embargo, realmente coloca a los fabricantes de automóviles estadounidenses en una posición complicada, porque el resto del mundo tendrá menos interés en adquirir autos fabricados en EE.UU."
Aunque la revocación facilitará a la Casa Blanca revertir directrices relacionadas con el cambio climático, conforme a algunos expertos podrían surgir efectos adversos inesperados.
Durante los esfuerzos para revertir el dictamen, la administración Trump también usó esa decisión de 2009 para bloquear a los estados que buscaban aprobar leyes más estrictas sobre emisiones de carbono.
Igualmente, el hecho de que el dictamen asignara la responsabilidad de regular gases de efecto invernadero a una autoridad federal fue instrumental para desestimar demandas presentadas por ciudadanos u organizaciones en temas climáticos.
"La decisión del dictamen de peligro ha impedido numerosas demandas y ha sido decisiva para evitar que reclamaciones de demandantes accedan a los tribunales", señaló Meghan Greenfield.
"Espero que los estados y las ONG interpongan demandas, mayormente en tribunales estatales, para intentar establecer los límites de esta nueva regulación".

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Desafiando la ciencia del clima
Un aspecto central en la discusión sobre la revocación del dictamen de peligro será la validez científica en la que se fundamenta.
El Departamento de Energía constituyó un panel de científicos el año pasado para elaborar un informe que cuestionaba la ciencia generalmente aceptada sobre los efectos de los gases de efecto invernadero en el calentamiento global.
Este informe sirvió de base para la propuesta inicial de anular el dictamen de 2009.
Sin embargo, numerosos expertos en clima criticaron que el panel no era representativo, pues estuvo formado por personas escépticas respecto a la influencia humana en el calentamiento, calificando el informe de inexacto y tendencioso.
Aunque no está claro cuánto respaldo otorgará la administración Trump a este informe frente a futuras impugnaciones, un juez federal falló recientemente que el departamento incumplió la ley al seleccionar cuidadosamente al equipo que lo elaboró.
De hecho, un desafío legal contra la revocación del dictamen de peligro podría ser exactamente lo que la administración Trump persigue en este momento.
Muchos expertos en legislación creen que la administración desea que la propuesta sea evaluada por la Corte Suprema antes del fin del mandato de Trump, pensando que si ganan, el dictamen de peligro quedará eliminado definitivamente.
"Esto es un cambio realmente significativo, porque la EPA se retira completamente de esta área y busca hacerlo de forma permanente", explicó Meghan Greenfield.
"Si ganaran ese caso tal como lo presentaron ante la Corte Suprema, ninguna nueva administración presidencial podría alterar esa postura sin que se apruebe una nueva ley", añadió.

