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- 11 febrero 2026
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Venezuela y el petróleo son comúnmente asociados.
Durante más de cien años, esta nación sudamericana figuró entre los máximos productores mundiales de petróleo, y hacia finales de la década pasada se confirmó algo que siempre se sospechó: tiene la mayor reserva comprobada de este recurso en el mundo.
En tierras venezolanas reposan cerca de 300.000 millones de barriles de crudo, principalmente extrapesado, superando así los 260.000 millones con que cuenta Arabia Saudita, que ha sido el principal exportador global y líder en producción por décadas.
"Aquí se encuentra la reserva petrolera más vasta del planeta. En Venezuela, contamos con petróleo para más de un siglo", afirmaba con empeño el extinto presidente Hugo Chávez.
No obstante, debajo del terreno venezolano no solo se encuentra crudo, sino también grandes depósitos de diversas clases de metales y minerales.
Durante años, Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, atribuyeron sus malas relaciones con Estados Unidos al interés de Washington por apoderarse de esos recursos.
"¿Cuál es el objetivo del gobierno actual de EE.UU.? Ya lo han declarado: tomar control total del petróleo, el oro, las tierras raras y las riquezas minerales de Venezuela", expresó Maduro en una entrevista difundida el 1 de enero, apenas dos días antes de la inédita operación militar ordenada por Donald Trump contra Venezuela, que culminó con la detención del mandatario y su esposa, Cilia Flores.
Las primeras declaraciones de Trump tras estos eventos parecieron ratificar esas suposiciones.
"Lo que necesitamos (de las autoridades interinas venezolanas) es acceso completo. Acceso total al petróleo y a otros recursos en el país que permitan su reconstrucción", manifestó Trump.
Para los analistas consultados por BBC Mundo y para el mismo gobierno interino venezolano, esas "otras cosas" que no se especificaron podrían referirse a los abundantes yacimientos minerales del país.

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Un catálogo extenso
"En Venezuela no solo está presente el petróleo como recurso mineral valioso, sino que existen otros, aunque una minoría ha comenzado a ser explotada", explicó a BBC Mundo el geólogo venezolano Gustavo Coronel.
¿Qué minerales son esos? "Hierro, bauxita y oro", enlistó el especialista, quien fue uno de los directivos fundadores de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).
Por su parte, Emiliano Terán Mantovani, sociólogo de la Universidad Central de Venezuela (UCV), añadió a la lista "diamantes, coltán, níquel, cobre y carbón". Terán Mantovani es investigador enfocado en los impactos del llamado "extractivismo" en América Latina, entendido como la explotación masiva y exportación de recursos naturales con un procesamiento limitado.
Las autoridades han garantizado que en el país se encuentran identificados al menos 50 minerales, con alrededor de 15 posibles para explotación comercial.
Según el Centro Internacional de Inversión Productiva (CIIP), organismo dependiente de la Vicepresidencia venezolana, Venezuela posee la octava mayor reserva mundial de hierro, con 14.721 millones de toneladas métricas, y más de 321 millones de toneladas de bauxita, materia prima del aluminio metálico empleada en la fabricación de aviones, vehículos y otros artículos.
En cuanto al oro, el CIIP asegura que el país alberga entre 2.200 y 8.000 toneladas, lo que lo colocaría como la segunda reserva mundial de este metal precioso. Sin embargo, expertos consultados por BBC Mundo indicaron que estos datos carecen de verificación independiente.
"Nadie conoce con certeza, ni siquiera el gobierno, el volumen exacto de reservas probadas de oro, debido a que su explotación ha sido desordenada y no se han realizado estudios adicionales", afirmó Coronel.
La mayoría de estos depósitos minerales se localizan en el sureste venezolano, especialmente en la región de Guayana que comprende los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro. Algunos de ellos están siendo explotados desde hace décadas.
No obstante, en otras áreas como la península de La Guajira, en el estado Zulia al occidente, fronterizo con Colombia, existen yacimientos de carbón, mientras que las reservas de cobre se distribuyen por el centro-norte y nororiente del país.
El enigma de las tierras raras
Recientemente, las autoridades venezolanas han señalado la existencia de depósitos de tierras raras —los 17 elementos químicos muy demandados para la fabricación de baterías, pantallas, imanes y otros dispositivos tecnológicos—, una afirmación respaldada por expertos.
"En 1971 se llevó a cabo un levantamiento aeromagnético que detectó la presencia de tierras raras en el cerro Impacto, situado entre Bolívar y Amazonas", confirmó Coronel.
El torio —un elemento altamente radioactivo valorado en la industria nuclear—, junto con niobio y tantalio, fueron identificados según un informe de 1990 del Servicio Geológico de EE. UU. (USGS).
Sin embargo, dicho organismo estadounidense no reconoce a Venezuela entre las naciones con depósitos de tierras raras debido a la ausencia de datos actualizados. La causa principal es que, décadas después de los descubrimientos iniciales, no se conoce la magnitud real de esos yacimientos.
"Estos minerales están situados en una región de difícil acceso, densamente cubierta de vegetación y sedimentación, requiriendo excavaciones y perforaciones que causarían graves daños al entorno natural", explicó Coronel.

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Por otro lado, las autoridades afirman que los depósitos de estos elementos, junto a los de coltán —un mineral clave y altamente demandado tanto para la tecnología civil como militar—, son significativos.
"Las reservas de coltán en Venezuela podrían, en una estimación preliminar, alcanzar los 100.000 millones de dólares", afirmó Chávez en 2010 durante un discurso en el Parlamento.
No obstante, la primera exportación oficial del denominado "oro azul" no se registró sino hasta ocho años después.
En 2018, el entonces ministro de Desarrollo Minero, Víctor Cano, informó que se vendieron cinco toneladas de coltán a Italia, por un valor de 330.000 dólares.
Desde ese momento, no se han reportado otras exportaciones oficiales, aunque organizaciones ambientalistas y medios locales alertan sobre un aumento del contrabando de este mineral.
El plan alternativo
Aunque la minería en Venezuela se remonta a la época colonial, nunca llegó a ser un motor económico relevante, a pesar de su potencial.
Esta situación comenzó a modificarse desde la segunda mitad de la última década.
"Ante la baja en la producción petrolera, Maduro decretó en 2016 la creación del Arco Minero del Orinoco para potenciar la explotación minera, especialmente de oro, cuyo valor internacional ha aumentado considerablemente", recordó Terán.
El Arco Minero comprende una vasta superficie de más de 110.000 kilómetros cuadrados, equivalente al 12% del territorio nacional, ubicada al norte de Amazonas, Bolívar y el sur de Delta Amacuro, cerca de la Faja Petrolífera del Orinoco, donde se encuentran las reservas petroleras principales de Venezuela.
Esta zona fue dividida en cuatro bloques según la prevalencia de distintos depósitos minerales.
"Se esperaba la participación de alrededor de 150 empresas en la extracción minera del Arco, pero la falta de seguridad jurídica, la profundización de la crisis política y las sanciones internacionales lo evitaron", puntualizó el experto.
Durante la administración de Chávez, el sector minero fue objeto de expropiaciones, y algunas de estas controversias todavía se dirimen en tribunales internacionales.

"Desde ese momento, el gobierno recurrió a la minería artesanal para recolectar oro, actividad que no siempre respeta ni el ambiente ni a las comunidades indígenas", agregó Terán.
Además, el experto denunció que "el crimen organizado se ha expandido en la región mediante su alianza con sectores militares que se han enriquecido con la minería".
Por su parte, el gobierno reconoce la existencia de situaciones irregulares en la zona. "Se llevan el oro, el coltán, los diamantes", admitió Maduro el 5 de enero de 2018. Sin embargo, aseguran que son casos aislados y que están siendo perseguidos.

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A pesar de las dificultades, la extracción de oro ha crecido de manera sostenida en los últimos años, alcanzando volúmenes sin precedentes de entre 40 y 50 toneladas anuales, lo que equivale a ingresos entre 2.700 y 3.300 millones de dólares, según fuentes nacionales e internacionales.
Sin embargo, solo un pequeño porcentaje de estas ganancias ha llegado al erario público.
"Al Banco Central de Venezuela (BCV) apenas ingresaría el 8% del oro explotado por concepto de regalías y el 6% por aprobar exportaciones. Mientras tanto, organizaciones criminales obtienen alrededor del 20% y las alianzas estratégicas vinculadas a la élite política se quedarían con el 66%", reportó Transparencia Venezuela en un informe de 2024.
Las autoridades han mantenido opacidad sobre la producción aurífera y no informan cuánto reciben por este concepto. Recientemente, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró que el oro "financia el servicio exterior" y apoya "a los deportistas venezolanos" en competencias internacionales, además de revelar que en 2025 se extrajeron 9,5 toneladas.

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Las minas bajo observación
Más allá de la demanda de Trump por un "acceso total", otros funcionarios estadounidenses han dejado claro el interés de Washington en los restantes recursos naturales de Venezuela.
"Disponen de hierro y minerales críticos, y poseen una rica historia minera que se ha vuelto obsoleta, pero el presidente Trump planea revitalizarla y recuperarla", anunció Howard Lutnick, secretario de Comercio de EE.UU., pocas horas después de la captura de Maduro y Flores.
Además, la bauxita, níquel, cobre y carbón, también presentes en Venezuela, fueron añadidos en noviembre de 2025 a la lista de minerales críticos para la economía estadounidense elaborada por el Servicio Geológico de EE.UU. (USGS).
"Los minerales críticos sostienen industrias valoradas en billones de dólares, y la dependencia de importaciones pone en riesgo sectores clave", advirtió Ned Mamula, director del USGS.
Los expertos coinciden en que el interés de Washington no se limitará al petróleo, ya que ha expresado su intención de diversificar su cadena de suministro de materias primas.
"El oro forma parte de los intereses de EE.UU. en este nuevo escenario. No es secreto la predilección que tiene el presidente Trump por el oro, como lo refleja la decoración de su oficina en la Casa Blanca", señaló Coronel.

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Sin embargo, el geólogo mostró preocupación respecto a la forma en que ciertos minerales podrían ser explotados.
"Un gobierno democrático probablemente preservaría intacta la zona del cerro Impacto, debido al riesgo de un daño ambiental grave. No obstante, temo que países con una demanda urgente de esos minerales podrían presionar para autorizar la exploración, y EE. UU. es uno de los principales interesados", afirmó.
También Terán manifestó inquietudes sobre las intenciones de Washington.
"Cabe señalar que aquí no hay ninguna preocupación ambiental ni por la democracia o derechos humanos; estamos ante señales de consensos subordinados que amenazan la idea de soberanía que alguna vez tuvimos", alertó.
Por otra parte, firmas especializadas como GlobalData Energy han expresado dudas sobre la capacidad venezolana para transformarse en un proveedor confiable de minerales para EE. UU. en el corto plazo.
¿La causa? La falta de infraestructura tecnológica adecuada, estudios confiables sobre reservas y, principalmente, un marco jurídico estable, según un informe reciente.

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Este último punto ya está siendo abordado por las autoridades venezolanas, quienes han mostrado disposición para abrir los yacimientos minerales a la inversión privada.
"Esas enormes reservas de petróleo (de Venezuela) deben ser extraídas para ser convertidas en escuelas, hospitales (…) porque debajo de la tierra no le sirven a nadie", declaró Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta encargada, al defender la rápida reforma a la Ley de Hidrocarburos, que revierte parcialmente el modelo estatista implantado por el chavismo en las últimas dos décadas.
Entre las 29 leyes que el oficialismo planea modificar se incluye también la que regula la minería.

