La combinación de un inventario limitado y una demanda elevada provocó que los condones se terminaran en tres días entre los 2.900 atletas.
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La falta de preservativos en la Villa Olímpica de Milán-Cortina 2026 obligó a la organización a actuar con rapidez para reabastecer el suministro, luego de que el primer lote se agotara en solo tres días desde el inicio de la competición.
Este episodio ha vuelto a poner en el centro de atención una práctica habitual en los Juegos Olímpicos, enfocándose esta vez en la logística y aspectos sanitarios, más que en anécdotas relacionadas con la vida privada de los atletas.
Desde Seúl 1988, los comités organizadores entregan preservativos gratuitamente como parte de sus estrategias de salud pública, con la finalidad de prevenir enfermedades de transmisión sexual en un entorno que alberga miles de deportistas durante varias semanas.
En Milán-Cortina, la región de Lombardía junto con el comité local mantuvieron esta política y establecieron puntos de distribución en las diversas villas olímpicas, aunque la cantidad inicial en la Villa de Milán fue considerablemente menor que en eventos recientes.
Según datos publicados por la prensa italiana, se dispusieron alrededor de 10.000 preservativos para los aproximadamente 2.900 atletas alojados en esa sede, una cifra que contrasta con las cientos de miles de unidades preparadas en Juegos como París 2024.
La entrada de la Villa Olímpica en los JJOO de Invierno Milano-Cortina 2026 Reuters
El bajo inventario junto con una gran demanda provocaron que los condones desaparecieran en pocos días, lo que generó quejas internas y alertó sobre la necesidad urgente de una reposición para mantener activa la función preventiva del programa sanitario.
Las autoridades lombardas defendieron la iniciativa como un componente habitual del dispositivo médico olímpico, destacando que no es una medida controvertida, sino una cuestión esencial de salud pública.
El mensaje transmitido a las delegaciones fue “la salud ante todo: prevención y sentido común”, reforzando el enfoque del COI en promover prácticas sexuales seguras en lugar de regular o prohibir las relaciones entre atletas.
Mientras se organiza el nuevo envío, desde la organización enfatizan que la distribución de preservativos no implica un juicio sobre el comportamiento de los deportistas, sino que sigue recomendaciones internacionales en materia de salud sexual.
El caso de Milán-Cortina, según fuentes cercanas al entorno olímpico, sirve como advertencia para futuras ediciones: es necesario ajustar mejor las previsiones de material y coordinar la entrega entre múltiples villas y alojamientos para asegurar una cobertura adecuada durante toda la competición.

