El monumento en Barcelona destacado por su gran rosetón gótico y afectado durante la Guerra de Sucesión

A pocos pasos de la Rambla, este monumento resguarda uno de los rosetones góticos más grandes de Barcelona y una historia de supervivencia ante terremotos, incendios y bombardeos que casi lo reducen a ruinas

Foto: Fachada principal de la basílica situada en el corazón del Barrio Gótico de Barcelona. (Apropa Cultura)
  • El singular edificio de Barcelona creado por un arquitecto modernista que recuerda a un castillo: declarado Monumento Histórico Nacional
  • El monumento de Barcelona con una fachada modernista que parece un mural y se ha convertido en una auténtica fantasía urbana

Localizada en el mismo centro del barrio Gótico de Barcelona, a pocos metros de la Rambla, se encuentra una basílica que ha permanecido firme a pesar de varios siglos de adversidades. Su imponente edificación gótica, su historia ancestral y su enorme rosetón la posicionan como uno de los templos más destacados del patrimonio catalán. No obstante, su proximidad a la catedral ha hecho que muchos visitantes la ignoren sin descubrir los secretos que guarda. Pocos pueden imaginar, al cruzar la plaza Sant Josep Oriol, que están frente a un edificio que ha resistido terremotos, incendios y bombardeos que marcaron distintas épocas en la historia de la ciudad.

Se trata de la Basílica de Santa Maria del Pi, un monumento cuyas raíces se remontan al siglo XIV, aunque su origen es anterior, basado en una iglesia románica de la cual quedan escasos vestigios. El actual templo, con su nave única de 17,5 metros de ancho y su fachada sobria, representa uno de los ejemplos más significativos del gótico catalán. Su gran rosetón de 10 metros de diámetro destaca como uno de los elementos más impresionantes del conjunto, reconstruido tras los graves daños provocados por el terremoto de 1428. Aquél sismo, con epicentro en el Rosselló, causó víctimas mortales dentro del templo.

Un templo marcado por las cicatrices de la historia

La Guerra de Sucesión también dejó secuelas en el edificio: en 1714, las bombas lanzadas sobre Barcelona destruyeron parte del presbiterio y el Retablo Mayor. Posteriormente, en junio de 1936, la basílica fue incendiada durante los disturbios previos a la Guerra Civil. El fuego arrasó el Altar Mayor, la sillería y el órgano, provocando el derrumbe de varias bóvedas. Sin embargo, gracias al esfuerzo heroico de vecinos y archiveros, se logró salvar gran parte del archivo parroquial, que conserva documentos desde el siglo XII y constituye hoy uno de los fondos históricos más valiosos de la ciudad.

Tras décadas dedicadas a la reconstrucción y restauraciones impulsadas por figuras como Josep Maria Jujol, la basílica no sólo recuperó su esplendor, sino que también se convirtió en un espacio dinámico para la ciudad. Además de su función litúrgica, Santa Maria del Pi acoge conciertos, exposiciones y espectáculos inmersivos como Luminiscence, que combinan música clásica y videomapping para contar su propia historia. Desde su campanario octogonal de 54 metros, que antiguamente servía como torre de vigilancia, hasta sus retablos renacentistas y su tesoro de orfebrería, este templo sigue siendo una joya patrimonial que invita a redescubrir la historia de Barcelona desde una perspectiva renovada.

La entrada general cuesta 8 euros y ofrece acceso al museo, la cripta, el jardín y el campanario, con visitas programadas. Hay tarifas reducidas para estudiantes, familias numerosas y grupos organizados, y la entrada es gratuita para menores de 6 años, personas con discapacidad acreditada y residentes en Barcelona.

  • El singular edificio de Barcelona creado por un arquitecto modernista que recuerda a un castillo: declarado Monumento Histórico Nacional
  • El monumento de Barcelona con una fachada modernista que parece un mural y se ha convertido en una auténtica fantasía urbana

Localizada en el mismo centro del barrio Gótico de Barcelona, a pocos metros de la Rambla, se encuentra una basílica que ha permanecido firme a pesar de varios siglos de adversidades. Su imponente edificación gótica, su historia ancestral y su enorme rosetón la posicionan como uno de los templos más destacados del patrimonio catalán. No obstante, su proximidad a la catedral ha hecho que muchos visitantes la ignoren sin descubrir los secretos que guarda. Pocos pueden imaginar, al cruzar la plaza Sant Josep Oriol, que están frente a un edificio que ha resistido terremotos, incendios y bombardeos que marcaron distintas épocas en la historia de la ciudad.

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