Exsoldados colombianos que combaten la invasión rusa en Ucrania: «Estoy listo para dar mi vida por defender este país»

Andrés, Árabe y Pablo, tres soldados colombianos que han luchado en Ucrania.

Fuente de la imagen, Marco Pereira

    • Autor, Marco Pereira*
    • Título del autor, Especial para Assignment, de BBC News
    • Autor, Phoebe Keane*
    • Título del autor, Productora de Assignment, BBC News

    • Autor, Rafael Abuchaibe
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 9 febrero 2026
  • Tiempo de lectura: 10 min

Una escena frecuente en las calles de Ucrania muestra a un grupo de niños animados corriendo alrededor de un soldado mientras le gritan heroyam slava, expresión que significa la «gloria de los héroes» militares. Entre los gritos destaca uno peculiar: ey, kolumbiya! que se traduce como «ey, colombiano».

El joven soldado, conocido con el alias Guardián, es un colombiano que financió por sí mismo su viaje hasta Ucrania y actualmente se entrena como operador de drones.

«Sentía un profundo dolor por el pueblo ucraniano», comentó al fotoperiodista Marco Pereira, «porque estamos acá apoyando a un país pequeño que está siendo atacado por una superpotencia… y eso hace que la situación sea más personal».

Desde que Rusia inició su invasión masiva en 2022, la cantidad de soldados colombianos en Ucrania ha ido en aumento sostenido.

Se calcula que aproximadamente 7.000 soldados colombianos han tomado parte en el conflicto, cifra que supera ampliamente a cualquier otra nacionalidad extranjera.

Ante las difíciles condiciones que enfrenta Ucrania, esta ayuda ha resultado crucial.

A mediados de febrero de 2025, el presidente Volodymyr Zelensky actualizó el número de bajas ucranianas a más de 45.000 y alrededor de 400.000 soldados heridos.

Marco Pereira, fotoperiodista enviado especial por el programa Assignment de la BBC, afirma que la mayor muestra de la contribución colombiana a la defensa de Ucrania se observa en la capital, Kyiv.

En una esquina de la plaza Maidan Nezalezhnosti se ha montado un monumento improvisado en honor a los soldados caídos: una serie de fotos enmarcadas y banderas firmadas por sus familiares.

«En medio de un mar de amarillo y azul, destaca una gran bandera tricolor colombiana que añade algo de rojo», señala Pereira, «y justo debajo aparecen enmarcadas las sonrisas agridulces de los colombianos fallecidos».

Pereira conversó con varios soldados colombianos que decidieron combatir en defensa de Ucrania. Ellos compartieron sus motivaciones, vivencias y los altos riesgos a los que se exponen.

Prueba de fuego

Una bandera colombiana con los nombres de soldados colombianos caídos en combate en Ucrania

Fuente de la imagen, Marco Pereira

En una base militar situada en el oeste de Ucrania, Pereira quedó impresionado por la variedad de acentos que representan a las distintas regiones colombianas.

El predominio del español colombiano es tal que el reclutamiento, donde se explican a los aspirantes los procedimientos a seguir, es desarrollado por el sargento colombiano Luis Ortiz.

«Esta semana estoy realizando un censo de los que están en mi oficina y, tranquilamente, podrían haber llegado unos 1.200 colombianos en estos cuatro meses», declaró Ortiz tras su discurso.

Ortiz llegó a Ucrania durante el verano boreal de 2023, después de iniciar su carrera militar con 16 años en Medellín.

Inicialmente pensó que la guerra en Ucrania podía ser una oportunidad laboral, pero pronto reconoció que el conflicto que enfrentaba era muy diferente al que dejó en Colombia.

Ortiz con uniforme de camuflaje

Fuente de la imagen, Marco Pereira

«Aquí se combate contra Rusia, no contra un campesino que vendió coca, compró armas y armó un grupo. Aquí la lucha es contra Rusia», enfatiza Ortiz.

«La primera vez que entré a las trincheras… Los combates duraron desde las 4 de la madrugada hasta las 7 am… Mis rodillas temblaban sin control cuando pisé el foso. Incluso hasta las 9 am seguía temblando, pero era algo inevitable».

Durante sus primeros días en el ejército ucraniano, Ortiz relata sentirse «la persona más pequeña del mundo», ya que sus compañeros no comprendían su presencia allí.

«Todo cambió en el primer asalto, en la primera misión conjunta», recuerda.

Durante un ataque ruso en Avdiivka, Ortiz sufrió heridas severas y perdió a varios compatriotas de su batallón.

«Fragmentos cayeron, y la onda expansiva me fracturó la rodilla. Éramos diez colombianos y solo tres quedamos con vida. Los demás murieron».

Riesgos del reclutamiento

Varias banderas colombianas en un sitio de homenaje a los caídos

Fuente de la imagen, Marco Pereira

Actualmente, la función de Ortiz es asesorar a quienes llegan a Ucrania con información incorrecta, lo que puede resultar en un riesgo considerable.

«Muchas personas arriban mal informadas. Por la urgencia de ingresar rápido a un batallón, les cuentan que el proceso oficial tarda 20 días. ‘Véngase directo al batallón que yo le hago el proceso’. Pero al estar ya en la brigada descubren muchas cosas que es demasiado tarde para corregir».

Estos errores suelen derivar en pagos atrasados o incluso en que las familias no reciban la compensación adecuada si un soldado fallece en combate.

Pereira recuerda una viuda paisa que conoció, quien dejó banderas colombianas en el monumento de Maidan Nezalezhnosti.

Ella pertenecía a una familia joven de la Comuna 13 en Medellín; su esposo, Edwin, había partido a Ucrania para luchar y buscar mejor estabilidad económica, pero falleció.

Durante meses, la mujer persiguió la compensación prometida por el gobierno ucraniano, atrapada en un proceso burocrático distante.

Decidió viajar a Kyiv, pero durante dos semanas logró poco avance: al no haber recuperado el cuerpo, para el estado Edwin aún no había muerto oficialmente.

El trayecto desde Medellín hasta Kyiv es largo y costoso, lo que convierte esta tragedia en un doble golpe, ya que la viuda invirtió una cantidad significativa de recursos financieros y emocionales.

«Lo que buscamos con los comandantes en Kyiv es que cada extranjero que llegue sea asignado a un único batallón centralizado, para evitar problemas con pagos atrasados».

Motivaciones para pelear

Árabe está parado de perfil, con una bandera colombiana detrás de él.

Fuente de la imagen, Marco Pereira

Para Ortiz, la principal motivación de los soldados colombianos para combatir en Ucrania es el salario: afirmó que lo que se gana en un mes allí equivale al ingreso anual en Colombia.

Sin embargo, no representa el único motivo.

Árabe, un soldado colombiano de veintitantos años, comentó a Pereira que la labor que realizan no se sostiene solo con el dinero: tras perder una pierna en combates en las trincheras ucranianas, comparte su proceso de recuperación en TikTok, donde tiene más de 140.000 seguidores en @Árabemontañero.

«Nadie haría esto únicamente por dinero. En medio del fuego, el dinero no consuela. Para desenvolverse, hay que abrazar la causa, sentir algo de empatía. Solo por la paga no se lograría».

Otro soldado colombiano de 28 años llamado Abel también perdió una pierna en combate. Fue el primer colombiano que Pereira conoció en Ucrania, mientras documentaba la rehabilitación de amputados en el Superhumans Center en Leópolis.

«No matamos por placer. Venimos a defender un país que está siendo asesinado por el capricho de una sola persona. Solo para justificar que ‘eso es mío, es mi territorio'», explicó Abel a Pereira.

«No entiendo cómo tantas personas en el mundo, en cualquier nación, no apoyan a Ucrania».

Abel está parado en muletas

Fuente de la imagen, Marco Pereira

Para Abel, luchar en Ucrania fue una cuestión de deber, aunque inicialmente le atrajo el salario.

Luego de nueve años como soldado profesional en Colombia, comprendió que su trabajo exigía mucho y la remuneración no era suficiente.

Además, la llegada de Gustavo Petro a la presidencia fue un factor más que lo impulsó a buscar opciones en el exterior.

«Me interesa lo militar y que las cosas se hagan bien, pero en Colombia a veces no vale la pena. No voy a juzgar [a Petro], porque perteneció al grupo guerrillero M19, pero lo que está haciendo ahora… no tiene explicación».

Abel se unió a la Legión Extranjera Francesa, donde se enteró de las posibilidades en Ucrania.

«Cuando estuve en Francia, muchos soldados incluso de la Legión Francesa se fueron para acá, al escuchar que pagan un poco mejor que allá. Y sí, esto es para lo que uno se ha entrenado. Cuando me fui, como 14 salieron».

En demanda

Un soldado colombiano manejando un lanzamisiles

Fuente de la imagen, Getty Images

Casos similares al de Abel son frecuentes debido a la demanda de soldados con buena formación.

«Considero que las fuerzas militares de Colombia se encuentran entre las más capacitadas de Sudamérica», afirma Elizabeth Dickinson, analista de la oficina en Bogotá del International Crisis Group, una organización global que se enfoca en resolución de conflictos.

«Lo relevante es que mantienen estrechos vínculos con EE.UU. y países de la OTAN, lo que les proporciona entrenamiento, equipamiento y la capacidad para realizar operaciones con un nivel de sofisticación poco común en la región», añade.

«En este marco, es importante entender por qué los colombianos se vuelven tan demandados: el personal militar colombiano es tan competente como cualquier miembro de la OTAN», explica Dickinson. Además, la debilidad relativa del peso colombiano permite que puedan contratarse a costos adecuados para el presupuesto ucraniano.

También, el ejército colombiano exige que sus soldados se retiren a los 40 años, una edad temprana para muchos que aún pueden combatir y desean seguir activos.

Su experiencia es valiosa, lo que les abre múltiples oportunidades.

Soldados en Ucrania

Fuente de la imagen, Getty Images

«Esto ha provocado la aparición de una red de intermediarios que conecta a soldados colombianos con empleos en el extranjero. Muchos trabajan como escoltas en Dubái, pero otros terminan involucrados en conflictos armados», señala Dickinson, quien indica que incluso algunos han sido llevados a zonas de guerra sin su consentimiento, como ocurrió en Sudán.

Para proteger a los militares colombianos de estas situaciones, la Cámara de Representantes de Colombia recientemente aprobó el proyecto de ley 579, que prohíbe a los soldados prestar servicio en el exterior.

«Los medios intentan vendernos como sicarios, como si fuéramos lo peor que hay en Colombia. Si entrevista a los soldados aquí, verá que la mayoría somos buenas personas», aclara Árabe a Pereira.

«No estamos aquí por gusto de matar ni nada por el estilo».

Las heridas de la guerra

Árabe sentado apoyándose en su pie prostético

Fuente de la imagen, Marco Pereira

Árabe relató a Pereira cómo perdió la pierna mientras compartían una comida de arepas con queso en su apartamento.

«Estábamos en una trinchera y nos atacaron drones kamikaze hasta que uno dañó el techo. Luego otro dron impactó y una parte del explosivo me golpeó fuerte, fracturándome el fémur», contó.

«Las esquirlas penetraron y la hemorragia fue intensa. Intenté poner un torniquete, pero la sangre seguía saliendo por encima».

Cuando logró huir, ya era imposible salvar la pierna.

Árabe afirma que llegó a Ucrania con la intención de ayudar: «Aquí, al ver la realidad, las personas que te abrazan y lloran de agradecimiento… La situación es muy dura. Mi aporte es valioso».

«Siempre me gustó la vida militar. No lo hacemos solo por dinero. Es una vocación, un llamado a servir».

La bandera de Colombia que Árabe mantiene en su sala

Fuente de la imagen, Marco Pereira

A Pereira le llamó la atención una bandera colombiana colgada en la ventana de Árabe, que lleva la frase «Grito de independencia», recordando a los héroes de la campaña libertadora contra España en 1810.

Árabe, Abel, Ortiz y otros soldados con los que Pereira habló podrían beneficiarse próximamente de una ley que se espera sea aprobada en el Parlamento ucraniano en enero, la cual permitirá que los soldados extranjeros soliciten la ciudadanía ucraniana.

Árabe al menos piensa en lo que el futuro pueda traer: «Uno siente aquí un gran bienestar. La gente de este país hace que uno se sienta muy bien. Es gente buena, noble».

«Creo que seguiría viviendo aquí y de alguna forma podría continuar contribuyendo. En última instancia, estuve dispuesto a dar mi vida por este país».

*Esta es una adaptación al español de un documental de audio producido por la BBC en inglés. Para escuchar la versión original, haz clic aquí.

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