Del corazón de Lleida a la Copa Mundial de Pickleball: el número 1 español destaca liderazgo en Europa mientras EEUU sigue como objetivo

Pep Canyadell, durante el World Pickleball de la India. Pep Canyadell conversa con EL ESPAÑOL sobre su año de auge, el rol del pickleball en España y sus próximos proyectos inmediatos.

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«Estoy en la India compitiendo en pickleball, me pagan por estar entre los mejores del planeta… he pasado de jugar en un parque en Estados Unidos para pasar las tardes, a esto. Es sorprendente».

Estas declaraciones pertenecen a Pep Canyadell, número 1 del ranking español de pickleball. El catalán habla con EL ESPAÑOL sin pretensiones, aún con esa mezcla de asombro y agradecimiento de quien se encuentra, de repente, en una cancha rodeada de gradas llenas, con transmisión en vivo y jugadores de todo el mundo.

Este mismo joven que domina el pickleball nacional se sigue describiendo con una frase sencilla: «Intento mantener la humildad. Puedes ser el número uno ahora, pero en realidad no soy nadie».

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Con 26 años, Canyadell se ha vuelto la referencia más visible de un deporte en pleno auge en España. Líder del ranking nacional tanto en individual como en mixto, y también una figura consolidada en el circuito europeo. «El año pasado terminé tercero en mixto y dobles, sexto en individual, y ganamos el máster de mixto», recuerda.

Todo ello supeditado a un trabajo de oficina y una rutina aparentemente común en Barcelona y Lleida. «Sigo trabajando, voy como uno más, con mis amigos de siempre en Lleida», comenta.

La diferencia aparece cada fin de semana, cuando el calendario lo lleva a aeropuertos, pabellones y hoteles por buena parte de Europa y, cada vez más, fuera del continente.

En crecimiento

El caso de Canyadell sirve para situar a España dentro del mapa del pickleball. Él lo resume con una frase que suena mesurada, pero alberga una gran aspiración: «En Europa, creo que si no somos los mejores, estamos entre los mejores».

Los resultados lo confirman. En 2024, la selección fue subcampeona de Europa y en 2025 se coronó campeona por países, en un torneo en el que las medallas se reparten entre varias categorías. «Como país, en general, en todas las categorías, estamos entre los mejores», subraya.

Al ampliar la perspectiva al ámbito mundial, la visión se ajusta. «A nivel global, Estados Unidos está muy por delante», reconoce sin ambages. Allí nació el pickleball, y allí se concentra la mayoría de profesionales y la estructura de grandes circuitos.

Pero no es el único centro de poder. «Asia y Australia están teniendo un gran desarrollo», explica. Y detalla: «Estados Unidos primero, seguidos por países como Vietnam, Hong Kong, China… y luego Australia«. España, con Canyadell como figura destacada, compite cara a cara con los mejores de Europa y busca no quedar rezagada en ese crecimiento global.

Este contexto aporta claridad sobre por qué su figura es tan relevante en un deporte que aún pelea por ganar espacio en la conversación deportiva habitual.

Pep Canyadell, durante un torneo en India.

Pep Canyadell, durante un torneo en India. CEDIDA

Él mismo ha sido testigo de la evolución. «Cuando volví jugaba únicamente por España», rememora. Luego vino la expansión al resto del continente: «En 2025 ya he estado mucho más por Europa: Alemania dos veces, Suecia, Inglaterra, Italia, Francia… recorriendo todo el continente».

Este año ha iniciado una nueva etapa con su participación en una liga privada en India y con un objetivo definido: «La idea es jugar más en Estados Unidos y en Asia también».

Al mismo tiempo, el pickleball apunta hacia una meta mayor: sus posibles Juegos Olímpicos. «Lo están considerando para los Juegos de Brisbane 2032«, confirma.

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Si el deporte finalmente forma parte del programa de 2032, Canyadell tendrá algo más de 30 años, en plena madurez deportiva para una disciplina cuya carrera puede durar más que en otros deportes de raqueta.

«Lo positivo es que el pickleball no es tan exigente físicamente como el tenis o el fútbol. Aún se puede competir de forma destacada», destaca. La idea de un futuro olímpico ya no parece tan lejana.

Compaginando

Tras los trofeos y los viajes internacionales se esconde una realidad menos glamurosa. Aunque es el número 1 español, Canyadell aún no puede dedicarse únicamente al deporte. «Ha mejorado un poco», responde cuando se le pregunta sobre su situación comparada con el año anterior.

«Ahora ya parece más viable. No al 100%, pero con la ayuda de Nox, con quien he firmado recientemente, y otros patrocinadores, me facilitan mucho viajar a torneos importantes y dedicarme con más seriedad».

Su rutina diaria continúa pasando por una oficina. «El año pasado no tomé prácticamente días libres, todo fue para el pickleball», reconoce.

Pep Canyadell, durante un torneo en India.

Pep Canyadell, durante un torneo en India. CEDIDA

Lo que para otros son días de descanso, para él supone desplazamientos, cuadros de competición y finales de torneo. El calendario de este año pinta mucho más exigente: «Este año parece que será casi semanalmente. Habrá muchos más torneos y circuitos, así que estaremos viajando casi cada semana».

En este contexto, los patrocinadores representan algo más que un logo en la camiseta. Canyadell explica cómo ha cambiado su situación.

«Antes tenía patrocinadores, pero eran contratos relacionados con material y algo de apoyo económico, no a este nivel. Nox es una de las mejores marcas mundiales en pádel y han apostado fuerte por el pickleball desde el principio. Su apoyo se nota mucho».

El lado opuesto de esta creciente profesionalización es la dificultad para entrenar con la regularidad que demanda su calendario. «Ahora se me hace difícil entrenar aquí realmente», reconoce. «Intento hacerlo dos o tres veces por semana, pero es complicado, tanto por tiempo como por calidad y porque no hay tanta gente en Barcelona para entrenar».

Su experiencia en India

Por eso valora mucho estancias como la de la India. «Allí entrenábamos dos o tres horas diarias más los partidos, incluso había días con sesiones matinales y vespertinas», relata. «Pasar de poco entrenamiento a todo eso, y sobre todo con jugadores de nivel, se nota muchísimo. En dos semanas mejoré bastante».

La liga india, organizada como un espectáculo deportivo con un sistema de draft similar al de la NBA, ha sido su experiencia más impactante hasta ahora. «Eran siete equipos, una liga privada. Podías apuntarte al draft o la liga te contactaba», explica.

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«Había unas 100, 120 o 150 personas para el draft y siete equipos. En la primera ronda, cada equipo elegía… había ocho rondas, cuatro chicos y cuatro chicas, y me seleccionaron en la ronda siete».

Más allá del resultado -«quedamos sextos de siete, no nos fue tan bien como esperábamos»-, Canyadell se queda con la experiencia. «Conocer gente de todo el mundo es algo muy valioso», afirma.

«La organización fue impresionante: pista principal con grada, zona de stands, área VIP… Los primeros días no había tanto público, pero en las rondas finales todo estaba a tope y la recepción fue muy positiva». Para un deporte joven, estas imágenes contribuyen a crear un imaginario que atrae a nuevos seguidores.

Pep Canyandell, durante un torneo de pickleball en India.

Pep Canyandell, durante un torneo de pickleball en India. CEDIDA

En medio de este crecimiento, Canyadell intenta conservar la normalidad. «Sigo con mis amigos de toda la vida en Lleida igual que siempre», repite. «Para mí es fundamental mantener la humildad. Sí, puedes ser el primero ahora, pero no soy nadie realmente».

Tiene claro que, si el deporte mantiene esta tendencia al alza, tendrá que decidir: continuar compaginando trabajo y competición o apostar por completo al circuito internacional.

Por ahora, valora la libertad de elección. «La verdad es que es algo espectacular, nunca lo hubiera imaginado. Si me lo hubieran contado, habría dicho: ‘¿Pero qué dices?'», confiesa.

En tanto, el joven de Lleida que comenzó jugando en un parque de Estados Unidos se prepara para otro vuelo, otro torneo y dar un paso más en esta disciplina que ya lo ha llevado, literalmente, de casa al mundo.

Su próximo desafío, este fin de semana, será el Campeonato de España de Clubes. Competirá con el Sabadell Club y su misión está clara: «Ganar».

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