Los hijos de Antonio Morales, bombero retirado, iniciaron en septiembre pasado un proceso legal para esclarecer la muerte de su padre: aunque tenía una ambulancia a tres minutos en Beniel (Murcia), le asignaron una más alejada desde Orihuela (Alicante).

Antonio Morales, bombero ya jubilado, circulaba en bicicleta por La Vereda del Reino. Esta vía asfaltada, de aproximadamente tres kilómetros y flanqueada por casas a ambos lados, constituye una curiosidad geográfica. Uno de sus límites pertenece a Alicante, en la Comunidad Valenciana; el otro corresponde a Murcia. La sección murciana, por ejemplo, dispone de acera, mientras que la valenciana carece de ella.
La mañana del 10 de septiembre, Antonio salió en bicicleta desde su vivienda en Puente Tocinos (Murcia). Al día siguiente cumpliría 74 años. En el recorrido de ida atravesó La Vereda del Reino por el lado murciano. Al regresar, cuando transitaba por el margen correspondiente a la Comunidad Valenciana, sufrió un accidente. «Pasó por un bache pronunciado, perdió el control y chocó contra un poste de luz protegido por una viga de hierro; se golpeó en el hombro y tórax», relató a elmundo.es su hijo mayor, también llamado Antonio, días después de ocurrido el incidente.
Aunque había una ambulancia a tres minutos en Beniel (Murcia), el 112, debido a que el accidente sucedió en territorio valenciano, asignó una ambulancia más distante desde Orihuela (Alicante).
Antonio y su hermano Raúl estiman que esta demora en la atención contribuyó al desenlace fatal, ya que su padre murió. Interpusieron una demanda penal, y el Juzgado número 1 de Orihuela abrió diligencias para investigar el caso como homicidio imprudente.
A las 10:00 horas, los hermanos reconstruyeron los hechos: una mujer mayor que paseaba en la zona con un andador presenció el accidente y alertó a una empresa cercana, donde fue atendida por otra mujer. Esta última llamó al 112. «Informó que un hombre había sufrido un accidente, que tenía un dolor intenso en el costado, dificultad para respirar y mareos, solicitando una ambulancia urgente. El 112 respondió que enviaría una ambulancia desde Orihuela [Alicante, a unos 10 km del accidente]. Ella pidió que mandaran la ambulancia de Beniel [Murcia, a solo 2 km], que tardaría tres minutos. Le contestaron: ‘De eso se encarga Sanidad’. Incluso, pensando que la llamada estaba geolocalizada, se desplazó al otro lado de la carretera y dijo: ‘Estoy en Murcia, por favor envíen la ambulancia de Beniel'», relató Antonio.
La ambulancia demoró 33 minutos en arribar al lugar del accidente. «Como mi padre cayó en una zona fronteriza, en un camino que no saben a qué administración corresponde, tardaron más de lo habitual», explicó Antonio sobre la espera hasta que llegaron los servicios de emergencia. «La ambulancia era una furgoneta para traslado sin personal médico, solo un auxiliar clínico y el conductor. A mi padre, con un posible neumotórax, lo levantaron a peso para subirlo al vehículo, lo que creemos pudo agravar su estado», añadió.

En el hospital Vega Baja de Orihuela, arribó el accidentado a las 11:10 horas, 70 minutos después de la llamada al 112. «Según el informe médico, al bajarlo para trasladarlo sufrió una parada cardiorrespiratoria y falleció. Sin embargo, en el certificado de defunción figura que murió a las 12:30″.
Para esclarecer esta discrepancia solicitaron al hospital las grabaciones de las cámaras de seguridad. También pidieron al 112 la grabación de la llamada de emergencia. «La llamada fue recepcionada automáticamente por el 112 de Murcia y luego derivada a Valencia», explicó Antonio. Actualmente, el Juzgado número 1 de Orihuela ha solicitado, entre otras diligencias, un informe sobre las ambulancias disponibles y la identificación de médicos y enfermeros que estaban en el Centro de Coordinación de Urgencias (CCU) durante los hechos.
«El 4 de marzo declarará la testigo [la mujer que llamó a emergencias] junto a los policías locales que acudieron al accidente», detalló Antonio. Según el informe de la policía local de Orihuela, el punto exacto del siniestro, aunque cercano a la frontera autonómica, se halla completamente dentro del municipio de Beniel (Murcia), por lo que la ambulancia más próxima debía haber sido la que atendiera.
La misma tarde del 10 de septiembre, Antonio y Raúl comenzaron a investigar lo ocurrido. Grabaron un video recorriendo el trayecto en coche desde el centro de emergencias de Beniel, donde había dos ambulancias, hasta el lugar del accidente. El trayecto dura cuatro minutos. «Con un automóvil delante y sin prisa», indicaron. «Estaba tan cerca y lo dejaron tirado en el suelo 50 minutos«, se escucha decir a uno de los hijos.
También esa tarde acudieron al Instituto Cartográfico de la Comunidad Valenciana para verificar la ubicación exacta de la frontera. Así descubrieron, y ahora confirma la Policía Local de Murcia, que la línea está un poco desplazada hacia la derecha de lo que se creía, lo que indica que Antonio cayó en Murcia y no en Alicante. «Mi padre estaba en su comunidad, sufrió el accidente en ella y no fue atendido por recursos de su comunidad», denuncia el hijo. «Además, independientemente de eso, ambas comunidades tenían la obligación de enviarle la ambulancia más cercana», cita en referencia a los convenios de emergencias sanitarias de Murcia y Comunidad Valenciana. «Estos convenios priorizan la rapidez y, luego, si corresponde, se realiza la facturación entre administraciones».
«Mi padre estuvo casi 40 años al servicio de la ciudadanía, fue una persona ejemplar y recibió el reconocimiento del Ayuntamiento de Murcia al jubilarse. Confiaba en el sistema porque formó parte de él», resaltó la labor como bombero. «Perderlo por una cadena de negligencias duele profundamente», concluyó.

