El invierno también ofrece escapadas dignas de postal. En un rincón apartadodel Alt Empordà, entre montañas y silencio, se encuentra un pueblo que exhibe su esencia medieval a través de fuentes, senderos y muros antiguos
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Maçanet de Cabrenys es un pequeño pueblo medieval del Alt Empordà, rodeado de montañas y manantiales naturales, perfecto para desconectar, recorrer y conocer patrimonio románico en los Pirineos. Una escapada ideal este febrero para quienes buscan paz y aire puro.
Calles empedradas, fachadas de piedra, pozas ocultas y torres centenarias delinean el contorno de un lugar que parece inmóvil en el tiempo. Apartado del turismo masivo y situado en un entorno privilegiado, este municipio gerundense guarda vestigios de su pasado amurallado y ofrece una red de senderos que cruzan bosques, valles y miradores pirenaicos. La sensación de aislamiento forma parte de su atractivo, pese a estar a pocos kilómetros de la frontera francesa.
Senderismo, pozas y restos medievales
Durante siglos, Maçanet de Cabrenys fue una villa amurallada. Hoy aún se conservan fragmentos de la muralla y una de sus antiguas entradas, el Portal de la Ribera. En el corazón urbano se levanta la iglesia románica de Sant Martí, con rasgos lombardos del siglo XII. Más allá, el entorno natural ofrece lugares como la Gorga Blau o el Pas de les Llebres, además de rutas hacia picos como el Roc de Fraussa o el Roc del Comptador, que brindan algunas de las vistas más destacadas del Alt Empordà.
El municipio forma parte de la red de senderos Salines-Bassegoda y enlaza con tramos de la Transpirenaica (GR-11). También es posible visitar el castillo de Cabrera o el santuario de la Mare de Déu de les Salines. Para recuperar energías, la gastronomía local en bares y restaurantes incluye platos clásicos de la cocina catalana de montaña, como la escudella i carn d’olla, un guiso caliente ideal para el frío; embutidos y carnes a la brasa acompañados con pan con tomate o botifarra amb mongetes. Aquellos que buscan un refugio invernal apartado del bullicio hallan en este lugar historia, naturaleza y auténtico sabor de pueblo.
Maçanet de Cabrenys sigue siendo un pueblo medieval de dimensiones modestas en el Alt Empordà, rodeado de montañas y fuentes naturales, ideal para relajarse, explorar y descubrir patrimonio románico junto a los Pirineos. Un destino perfecto este febrero para quienes buscan calma y aire limpio.

