París se enfrenta a un eje Berlín-Roma en el debate sobre cómo revitalizar la economía de la UE. Desde los eurobonos hasta una preferencia europea y el acuerdo comercial con Mercosur, las visiones contrapuestas chocarán cuando los 27 líderes del bloque se reúnan el jueves.
Dos perspectivas contrapuestas sobre el futuro económico de la UE se enfrentarán el jueves, cuando los líderes del bloque se reúnan en un retiro informal para analizar cómo aumentar la competitividad del bloque.
Por un lado se encuentra Francia; por el otro, una Alemania e Italia recientemente alineadas.
París realizó un movimiento de última hora para sumarse a una reunión informal previa a la cumbre organizadas por Berlín y Roma, prevista para la mañana del jueves, en un intento poco común de coordinar sus posiciones antes del encuentro de líderes.
La intervención francesa siguió a declaraciones de Emmanuel Macron a varios medios europeos el martes, constituyendo un esfuerzo por afirmar la agenda parisina en respuesta a un documento difundido días atrás por Alemania e Italia que expone una visión marcadamente distinta de la economía europea.
Con esto, el presidente francés ha cambiado el guion al poner de manera contundente sobre la mesa uno de los temas más polémicos para los jefes de Estado: la emisión de deuda conjunta para apoyar al bloque.
El momento de esta propuesta tampoco es fortuito.
A principios de este mes, Mario Draghi instó a la UE a funcionar como una verdadera unión y exhortó a los líderes a adoptar un enfoque federalista “pragmático” para sobrevivir en un mundo cada vez más competitivo.
El retiro en Alden Biesen, Bélgica, se realiza a un año y medio de la publicación del informe emblemático de Draghi, que alertó sobre un panorama sombrío para la economía europea a menos que se tomaran medidas decisivas para mejorar la competitividad.
Desde entonces, el contexto geo-económico global ha experimentado cambios significativos, con las agendas agresivas de EE. UU. y China aumentando la presión sobre los 27 países de la UE.
Macron es el más fiel a las metas de Draghi, pero también el líder con menor fortaleza interna frente a Meloni y Merz.
Se anticipan divisiones sobre los eurobonos
En el retiro, los líderes se centrarán en “fortalecer el Mercado Único, eliminar barreras al crecimiento y aumentar la autonomía estratégica de Europa”, según la agenda presentada por la presidencia cipriota de la UE.
Draghi y otro expresidente del Consejo italiano, Enrico Letta —autor también de un informe clave sobre el Mercado Único en ese mismo año— participarán en algunos debates.
Sin embargo, un alto funcionario de la UE afirmó que el tiempo de hacer diagnósticos ha terminado y que ahora los líderes deben adoptar “medidas concretas” para avanzar en la agenda económica del bloque.
Lograr un acuerdo será complicado. El motor franco-alemán parece estar perdiendo impulso, mientras París enfrenta ahora la alianza Berlín-Roma. El 23 de enero, Alemania e Italia acordaron coordinar su impulso para desregular la industria.
El primer punto conflictivo será la propuesta de Macron hecha el martes, para emitir deuda común – eurobonos – que financien las inversiones masivas necesarias para incrementar la competitividad. El informe de Draghi en 2024 situó esas necesidades entre 750.000 y 800.000 millones de euros anuales.
“Tenemos tres áreas clave que defender: seguridad y defensa, tecnologías de transición verde y tecnologías de inteligencia artificial y cuánticas. En todos estos ámbitos, invertimos mucho menos que China y Estados Unidos”, advirtió Macron, añadiendo: “Si la UE no actúa en los próximos tres a cinco años, será desplazada en estos sectores.”
No obstante, Berlín ha resistido históricamente repetir el endeudamiento colectivo empleado para financiar el plan de recuperación post-Covid de 750.000 millones de euros.
En cambio, Alemania e Italia plantean para el jueves impulsar la financiación mediante capital de riesgo y mejorar las opciones de salida para inversores. El documento difundido por Roma y Berlín plantea “la creación de una bolsa pan-europea, un mercado secundario europeo y una revisión de los requisitos de capital para préstamos sin comprometer la estabilidad financiera”.
Respecto a los eurobonos, los países nórdicos tradicionalmente han apoyado la posición alemana.
Sin embargo, el mismo alto funcionario europeo destacó que “cuando la UE debe tomar esas decisiones, lo hace”, señalando que la deuda conjunta sigue siendo una opción después de que el bloque la utilizara a finales de 2025 para apoyar a Ucrania. “No hay un sueño de deuda europea. La deuda europea existe en los mercados y acabamos de incrementar 90.000 millones el pasado diciembre.”
En una carta enviada a los líderes el lunes, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, no mencionó la deuda común, enfocando en cambio en la reducción de regulaciones excesivas y la integración del Mercado Único de 27 países.
En la antesala del encuentro con líderes industriales europeos, también hizo un llamado para establecer el llamado régimen 28, que armonice las normas para compañías que operen en toda Europa.
Condiciones estrictas de Alemania
Francia también impulsa una prioridad antigua: una política de preferencia europea, o “Made in Europe”, que favorezca productos con contenido de la UE en las compras públicas.
“Es una medida defensiva, pero indispensable, porque enfrentamos competidores desleales que ya no cumplen con las normas de la Organización Mundial del Comercio”, declaró Macron el martes.
Si bien la propuesta ha ganado terreno en las capitales europeas y en la Comisión, los países nórdicos, bálticos y los Países Bajos advirtieron en un documento no oficial previo a la cumbre que la preferencia europea “podría destruir esfuerzos de simplificación, dificultar el acceso de empresas a tecnología de punta, obstaculizar el intercambio con otros mercados y alejar inversiones del bloque”.
Alemania, por su parte, difundió en diciembre un documento al que tuvo acceso Euronews en el marco de las discusiones entre los 27, que establece condiciones estrictas: Berlín pretende que la preferencia europea sea temporal, definida de manera amplia y aplicable solo a una lista restringida de productos. Además, apuesta por un enfoque “Made with Europe”, abierto a países con acuerdos de libre comercio con la UE y otros socios “afines”.
Italia, la tercera economía más grande de la UE, se ha alineado con Alemania. Ambos países afirman que la prioridad no solo es apoyar a las empresas europeas, sino también “atraer nuevos negocios desde fuera de la Unión”, según consta en su documento para otros gobiernos.
Macron pareció coincidir en parte con esa perspectiva el martes al indicar que la preferencia europea debería centrarse en sectores limitados como tecnología limpia, químicos, acero, automoción o defensa. “De lo contrario, los europeos serán desplazados”, advirtió.
Berlín y Roma impulsan más desregulación
Durante el retiro, Berlín y Roma también presentarán una agenda de desregulación. Aunque la Comisión Europea implementó varios paquetes de simplificación en 2025, ambos países solicitan “retirar y simplificar aún más iniciativas de la UE en todos los ámbitos”.
Proponen además un “freno de emergencia” para intervenir si una legislación genera “serias preocupaciones sobre la carga administrativa adicional tanto para empresas como para autoridades nacionales”.
Finalmente, el acuerdo comercial con Mercosur es otro tema clave. Durante el retiro, la Comisión planea consultar a los países de la UE sobre su aplicación provisional tras una revisión judicial provocada por el Parlamento Europeo, que suspendió la ratificación del acuerdo firmado con Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
Francia continúa oponiéndose firmemente al pacto, citando el temor de los agricultores a la competencia desleal de importaciones latinoamericanas. Sin embargo, el acuerdo recibió el respaldo de la mayoría de los Estados miembros en enero tras el apoyo de Italia.
Berlín y Roma no dejan lugar a dudas en su documento: “Llamamos a una política comercial ambiciosa de la UE que tenga en cuenta plenamente el potencial y las necesidades de todos los sectores económicos, incluida la agricultura. La finalización del Acuerdo UE-Mercosur fue un paso importante en esa dirección.”

