Él y cuatro amigos vuelan desde Islandia a Madrid y al aterrizar en Barajas sus maletas no aparecen. Los AirTag indican que están en Barcelona. Cinco días más tarde, una de ellas empieza a moverse…

«Buenos días @Iberia, una de las cuatro maletas que nos perdieron hace cinco días está yendo por carretera hacia Alicante. ¿Es posible que la hayan tenido cinco días abandonada en mitad de la terminal hasta que alguien la ha tomado? ¿Verdad? ¿Verdad?». Así comenzó Carlos Sánchez –@chocotuits– el pasado día 3 un hilo en la red social X que llegó a involucrar a tuiteros anónimos siguiendo la maleta por Murcia, su recuperación por la Policía Nacional, la detención de una persona, y una empleada del aeropuerto de Barcelona que rescató por iniciativa propia las otras tres maletas… «Este hilo es el mejor thriller del año», comentó uno de los seguidores del caso, que ya suma 2,8 millones de visualizaciones.
«Regresábamos cuatro amigos de Islandia tras un viaje fotográfico en un vuelo Reikiavik-Madrid con escala en Barcelona. Facturamos las maletas hasta Madrid; en la escala no pasamos por la recogida de equipajes, sino que fuimos directamente a la conexión. Sin embargo, al llegar a Madrid, las maletas no aparecieron en las cintas», narró Carlos Sánchez a este diario, describiendo el inicio del problema.
Hicieron la «larga cola» en el mostrador de reclamaciones, completaron el formulario correspondiente y añadieron el enlace del AirTag, el dispositivo de Apple colocado en cada una de las cuatro maletas, que les permitía rastrear su ubicación en tiempo real. Estas aparecían en el aeropuerto de Barcelona, específicamente en la T2. Fue el jueves 29 de enero.
Carlos y sus amigos no se alteraron demasiado. No era la primera vez que perdían equipaje y siempre lo recuperaban pronto. Consultaban el AirTag ocasionalmente y veían que las maletas permanecían estáticas. Tras esperar 48 horas, decidieron contactar con la compañía.
-Nuestros compañeros están realizando todo lo posible para localizarlas.
-Pero si sabemos dónde están. Solo hace falta que alguien las recoja, las suba a un vuelo a Madrid y nos las entregue.
-Estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos, lo hemos escalado ya para darle prioridad.
[Desde Iberia aclaran que Carlos y sus amigos realizaron el trayecto Reikiavik-Barcelona con Island Air, y que la empresa de handling asignada por esta, Groundforce, era responsable de transferir sus maletas al vuelo Barcelona-Madrid, operado por Iberia]
2 de febrero, cuarto día sin equipaje. A través de X, Carlos ofrece una recompensa: «Si algún empleado de Iberia en Barcelona nos ayuda a recuperar nuestro equipaje le haremos un Bizum de 100¤. Los canales oficiales no ofrecen incentivos para la recuperación del equipaje perdido». El mensaje no tuvo respuesta inmediata; al día siguiente -3 de febrero- la maleta de su amigo Marcos comenzó a desplazarse por carretera hacia Alicante hasta que llegó a Murcia.
«Twitter Murcia, necesitamos ayuda. La maleta estuvo un rato en la estación de autobuses de Murcia y ahora está cerca del Ayuntamiento. Marca Samsonite. Maleta blanda con ruedas. Azul oscuro. Con cinta blanca. Si la ves, manda una foto, pero no entres en confrontaciones». Cuando Carlos publicó este mensaje, la historia de las maletas extraviadas ya contaba con numerosos seguidores. «Entonces nos escribe alguien diciendo: ‘Estoy cerca, puedo acercarme a verla’. Marcos, dueño de la maleta, compartía su ubicación. La maleta se dirigía hacia un parque; la persona que la seguía sospechaba de una furgoneta pero no llegó a ver la maleta y, tras una hora siguiéndola, abandonó la búsqueda», detalló Carlos.
El icono del seguimiento del equipaje se detuvo finalmente en el barrio de La Fama. «No somos de Murcia, pero nos advirtieron que no es uno de los mejores barrios de la ciudad. Marcos decidió acudir a una comisaría y denunciar el hecho. La Policía Nacional de Madrid contactó con la de Murcia y enviaron una patrulla al lugar. Marcos siguió compartiendo la ubicación de la maleta, que continuaba moviéndose, y nos comenta que en un momento vieron a una persona a distancia con una maleta similar a la descrita, esta salió corriendo, pero la alcanzaron. Era la maleta de Marcos. La persona que la tenía fue detenida; no sabemos más, salvo que pasó la noche en el calabozo y declaró al día siguiente. No se ha esclarecido si era la misma persona que tomó la maleta de la cinta de equipaje en la T2 de Barcelona», explicó.
¿Tenía billete para acceder a esa zona? ¿Había ingresado sin permiso? ¿Por qué se llevó la Samsonite y dejó las otras tres? ¿La persona arrestada es realmente la que sustrajo la maleta en el aeropuerto? Además, la Samsonite tenía la cremallera rota y faltaban varios objetos: «Un trípode, botas de montaña y crampones».
Recuperaron la maleta de Marcos, pero las otras tres continuaban rodando en una cinta de equipaje del aeropuerto de Barcelona. «Entonces nos escribe una trabajadora de Groundforce [empresa de servicios aeroportuarios] en el aeropuerto de Barcelona. Nos comenta que durante su turno se acercará a ayudar. Había leído lo de la recompensa que ofrecimos y lo primero que nos dice es que no quiere el dinero. Esta persona fue a la terminal y, efectivamente, encontró las maletas. Allí estaban todas en la misma cinta por la que habían pasado cinco días antes. Los mensajes de ‘estamos haciendo todo lo posible por encontrarlas’ cuando llevaban cinco días dando vueltas en una cinta no parecían muy creíbles», relata Carlos. «Esta trabajadora informó a un compañero y activaron el proceso para enviarlas en un vuelo a Madrid y entregárnoslas. Las tres maletas llegaron a Madrid al día siguiente y nos las devolvieron ese mismo día. La tercera, que es la de Mónica, estuvo en Barajas hasta el viernes pasado, cuando comenzó a moverse. Se la entregaron el sábado», concluye Carlos la feliz the end del thriller.
Carlos Sánchez, de 40 años, diseñador de productos digitales y fotógrafo, cocreador de http://saferlayer.com —una página que facilita compartir documentos de forma segura en Internet—, es también especialista en lanzamientos virales, por lo que algunos han sospechado que esta historia de la maleta pudiera ser un truco para conseguir interacciones. «Es tan absurdo que entiendo que haya quien piense que todo es falso. Pero nadie dañaría la reputación de una empresa ni involucraría a la Policía para hacer marketing o viralizarse. Eso sería insensato», responde.

