El eurodiputado François Kalfon afirma que la infraestructura de transporte también se beneficiaría de una preferencia europea, y que el bloque debería adquirir conjuntamente ciertos activos para facilitar el rápido desplazamiento de tropas y equipamiento.
El Parlamento Europeo impulsará que las mejoras previstas por la UE para la movilidad militar en todo el bloque incluyan una preferencia europea que elimine el riesgo de que actores externos utilicen «interruptores mortales» para entorpecer el movimiento de soldados y armamento, según el ponente alterno del expediente.
«Hoy en día, todo está digitalizado. No quiero que nuestros puntos de señalización digitalizados (ferroviarios) puedan ser detenidos a distancia porque contengan chips de Huawei,» comentó François Kalfon (S&D, Francia), ponente alterno del Parlamento Europeo sobre movilidad militar, en una entrevista con Euronews esta semana.
Kalfon valora positivamente el conjunto de medidas presentado por la Comisión en noviembre, que busca armonizar las normas de movilidad militar entre los 27 estados miembros para reducir considerablemente el tiempo que tardan las tropas y equipos militares en desplazarse por el bloque.
Actualmente, algunos países tardan hasta 45 días en responder a solicitudes de otros Estados miembros para cruzar sus fronteras con material militar. La Comisión Europea pretende reducir este plazo a tres días en tiempo de paz y a un máximo de seis horas en situaciones de crisis mediante un nuevo marco de emergencia, el Sistema Mejorado de Respuesta de Movilidad Militar Europea (EMERS).
El paquete también contempla la modernización de 500 puntos críticos de infraestructura –carreteras, túneles, puentes y vías férreas– a lo largo de cuatro corredores principales que cruzan el territorio de la UE, garantizando que soporten el peso y las dimensiones del equipo militar.
«Lo que no está incluido en el texto es la preferencia europea,» señaló Kalfon. «Es sensato que nuestras inversiones en infraestructuras y material rodante den prioridad a Europa.»
Alerta de amenaza
La invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022, junto con años de sospechas sobre actos de sabotaje en infraestructuras críticas en otros lugares, han obligado a los países europeos a analizar sus vulnerabilidades y dependencias.
Además, la propiedad china de puertos, aeropuertos, empresas eléctricas e infraestructuras de telecomunicaciones genera inquietud. Existe el temor de que las inversiones chinas en Europa permitan a sus empresas recopilar y compartir datos estratégicos con Pekín, o incluso instalar «interruptores mortales» ocultos que pudieran ser activados remotamente para paralizar infraestructuras claves europeas.
A finales del año pasado, la UE alcanzó un acuerdo para reforzar las normas sobre inversiones extranjeras directas en infraestructuras críticas y sectores estratégicos clave. Asimismo, la Comisión instó el mes pasado a restringir la compra de componentes y equipos procedentes de proveedores extranjeros considerados de «alto riesgo» en sectores críticos como redes de telecomunicaciones, centros de datos, servicios en la nube y dispositivos conectados.
Sin embargo, Kalfon remarcó que «hoy en día no existe ninguna obligación para que los operadores de transporte utilicen equipamiento europeo».
«Pondré un ejemplo que no afecta a la movilidad militar, relacionado con aviones de combate,» señaló. «Si Groenlandia recibe un posible ataque y solo dispone de F-35, y para autorizar el plan de vuelo deben enviarlo al fabricante estadounidense Lockheed Martin, ahí surge un problema.»
«Es menos visible que en los cazas, pero en trenes y aviones plantea el mismo problema en la práctica. Por eso vamos a luchar para que esto cambie.»
Una reserva estratégica
La UE ya ha integrado una preferencia por lo «Made in Europe» en diversas iniciativas de defensa, incluyendo el préstamo SAFE de €150 mil millones para defensa y el Programa Europeo de Industria de Defensa de €1.5 mil millones, bajo el cual al menos el 65% de los componentes de los proyectos financiados deben provenir de la UE o países asociados como Noruega y Ucrania.
En cuanto al paquete de movilidad militar, Kalfon propone modificar un segundo aspecto: la propuesta de la Comisión para un «fondo de solidaridad militar», que permitiría a los estados miembros ofrecer voluntariamente algunos de sus activos para que otros los utilicen cuando sea necesario.
Para este eurodiputado francés, esta medida no es suficiente y en su lugar busca que el bloque establezca una «reserva estratégica europea de material rodante». Esta sería similar a rescEU, el plan de respuesta a crisis que actualmente financia la adquisición de 12 aviones de extinción de incendios con fondos de la UE.
«¿Qué es una reserva estratégica? Significa que si estalla una guerra de alta intensidad en Europa, por ejemplo, un ataque a Polonia, todos tus vagones y locomotoras se movilizan para transportar equipamiento al frente. Eso es la guerra de alta intensidad. No contamos con suficientes locomotoras y vagones de carga para ello,» explicó Kalfon a Euronews.
Entre los activos que Kalfon aboga por adquirir conjuntamente con financiación directa de la UE están locomotoras, vagones de carga y hospitalarios, aviones jumbo y helicópteros jumbo.
«Especialmente locomotoras de doble uso, que funcionen con combustible y electricidad, por razones de resiliencia,» añadió. «Una locomotora debe poder operar aunque la central eléctrica sea bombardeada, por eso también debe ser diesel. Actualmente, disponemos de muy pocos equipos de este tipo.»
Este material, por su naturaleza de doble uso, también podría ser empleado para rescEU, según Kalfon.
Se espera que el informe de los ponentes sobre movilidad militar se presente al Comité de Transporte y Turismo a principios de abril, con la primera trilogía con el Consejo y la Comisión prevista para julio.

