El tope de precio para el petróleo ruso podría sufrir cambios significativos si la UE avanza con la prohibición total de los servicios marítimos, tal como proponen Finlandia y Suecia.
La Comisión Europea está consultando con sus socios del G7 respecto al futuro del tope de precio sobre el petróleo ruso antes de presentar una nueva serie de sanciones contra Moscú, según declararon a Euronews varios funcionarios y diplomáticos. Se esperaba una presentación para los embajadores el viernes, aunque fue pospuesta tentativamente para principios de la próxima semana.
Entre las propuestas para el nuevo paquete destaca una prohibición completa de los servicios marítimos.
Esta iniciativa, respaldada públicamente por Finlandia y Suecia, impediría que las empresas de la UE ofrecieran cualquier servicio—como seguros, transporte marítimo o acceso a puertos—a buques que transporten crudo o derivados del petróleo ruso.
Hasta ahora, la UE permitía estos servicios solo si los tanqueros cumplían con el tope de precio fijado por el G7, vigente desde diciembre de 2022.
Recientemente, el tope fue ajustado a 44,10 dólares por barril para reflejar las condiciones del mercado y aumentar la presión sobre la economía bélica de Rusia.
Este límite variable es seguido por la UE, Reino Unido, Canadá y Japón, mientras que Estados Unidos mantiene el nivel original de 60 dólares por barril.
En caso de que el bloque implemente la prohibición total de servicios marítimos, propuesta por Finlandia y Suecia, el tope dejaría de aplicarse en la jurisdicción de la UE, ya que se condenaría a las compañías a no atender ningún buque ruso sin excepción, sin importar si venden por encima o por debajo del límite establecido.
Los países nórdicos sostienen que esta prohibición presenta varias ventajas: puede elevar significativamente los costos operativos en el sector petrolero ruso, facilitar la implementación para actores europeos y dificultar la falsificación de documentos, una táctica habitual de Moscú para evadir sanciones.
No obstante, la posible eliminación del tope podría generar tensiones en algunos estados miembros, especialmente si otras naciones del G7 no apoyan la medida. Cualquier resolución necesitará el consenso de las 27 capitales.
Medidas punitivas ‘en consideración’
Bruselas ha intentado coordinar sus acciones con la Casa Blanca, que en octubre sancionó a las dos mayores petroleras rusas, Rosneft y Lukoil, tras cancelarse una cumbre prevista entre los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin.
Por el predominio del dólar en el comercio global, las sanciones estadounidenses tuvieron un efecto extraterritorial, obligando a Moscú a ofrecer su crudo Urales con márgenes de descuento más amplios. La posible prohibición de servicios marítimos podría suponer otro duro golpe a los ingresos energéticos.
Sin embargo, la administración Trump se mostró reticente a modificar el tope de precio. El año pasado fue el único miembro del G7 que rechazó convertirlo en un mecanismo dinámico.
Un factor adicional es la negociación en curso —liderada por Washington— para alcanzar un acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia, que hasta ahora ha avanzado poco.
Tras dos días de conversaciones trilaterales en Abu Dabi, Ucrania y Rusia acordaron intercambiar 314 prisioneros de guerra. Simultáneamente, Estados Unidos y Rusia acordaron restablecer un diálogo militar de alto nivel tras más de cuatro años de interrupción.
«Veremos hacia dónde llevan las negociaciones de paz», comentó Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense, señalando que nuevas sanciones «están siendo evaluadas» en Washington.
Además de los servicios marítimos, la próxima ronda de sanciones de la UE buscará ampliar la lista negra de buques de la llamada «flota fantasma» y de entidades sospechosas de facilitar a Moscú el acceso a productos restringidos, con un especial énfasis en China. Según Bloomberg, también podría prohibirse la importación rusa de iridio, rodio, platino y cobre.
Bruselas aspira a aprobar el vigésimo paquete de sanciones para cuando el conflicto cumpla cuatro años, el 24 de febrero. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y António Costa, presidente del Consejo Europeo, viajarán a Ucrania en esa fecha para reafirmar el compromiso continuo de la UE.
«Aunque aún no hay una fecha exacta, puedo confirmar que en los últimos días ha habido un intenso trabajo en el vigésimo paquete de sanciones,» declaró un portavoz de la Comisión el viernes por la tarde.
«Podríamos esperarlo en un futuro cercano.»

