
La sustitución de humanos por robots ha avanzado significativamente con la introducción de Moya, un novedoso robot humanoide desarrollado por la startup de Shanghái, DroidUp. La atención que ha generado este robot se debe a que ha asombrado por su elevado realismo y su enfoque en la «inteligencia artificial encarnada», es decir, se asemeja notablemente a una persona.
Moya ha sido presentado como el primer robot humanoide «totalmente biomimético» a nivel mundial. En contraste con otros robots de aspecto industrial (como el Optimus de Tesla), Moya se ha creado para replicar la apariencia y conducta humana de forma prácticamente exacta.
Uno de los elementos más sorprendentes e incluso inquietantes de este robot es que mantiene una temperatura media entre 32 y 36 °C, lo que provoca que su «piel» se perciba cálida al tacto, similar a la piel humana. Además, destaca por su capacidad para realizar gestos faciales sutiles, como sonreír, asentir y sostener contacto visual.
Y no solo eso, sino que desde China afirman que su manera de caminar alcanza una precisión del 92% en comparación con la marcha humana, evitando los movimientos rígidos asociados típicamente a los robots.
DroidUp (??????) quite unexpectedly presented yesterday a very impressive Moya full-body walking android.
Source: https://t.co/VLnNLmI33S pic.twitter.com/LafBqbyeNg— Vokabre Robotics (@VokabreRobotics) January 30, 2026
Moya no solo procesa datos digitales, sino que emplea IA para percibir, razonar y actuar directamente en el entorno físico. Esto le posibilita responder de manera natural ante la presencia humana, por ejemplo, girando la cabeza para saludar o ajustando su comportamiento según el contexto.
Este robot no está diseñado para integrarse en fábricas, sino que sus aplicaciones se orientan más hacia el futuro que se proyecta con los robots, tales como la atención a personas mayores y brindarles compañía, educación, salud y servicios comerciales como guía en museos o instituciones bancarias.
Las reacciones tras su presentación han sido variadas, aunque en muchos casos prevalece el temor ante su realismo y su apariencia tan humana, especialmente porque hace reflexionar sobre que la revolución robótica podría estar más próxima de lo que se sospechaba.

