Cada año, hasta 8.000 personas en España recuperan su salud gracias a las donaciones de órganos, según informa la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias. Andalucía juega un papel fundamental en este ámbito, siendo la comunidad autónoma con mayor actividad donante.
Solo en 2025, los andaluces realizaron la donación de 471 órganos y 404 tejidos. Cifras que suman un total de 875 donantes, posicionando a la región como líder en solidaridad.
Desde la Consejería de Salud destacan que cualquiera puede sumarse a esta causa solidaria, sin importar la edad. Es indispensable que los órganos donados estén libres de enfermedades y que la persona donante no padezca patologías transmisibles o cáncer.
Un dato interesante: quienes donan órganos no deben preocuparse por la integridad de su entierro. Los órganos se extraen en quirófano sin dejar señal alguna. «El entierro o la incineración pueden efectuarse sin inconvenientes ni demoras«, aseguran desde la Consejería de Sanidad.
Los especialistas también desmienten algunos mitos respecto a la donación de órganos: no es posible elegir a quién irá destinado el corazón o el pulmón del donante. Estos se asignan a la persona más compatible dentro de la lista de espera.
Familias
Un ejemplo es Lucía. Ella dependió durante ocho meses de un corazón artificial por sufrir miocardiopatía, según indican fuentes del Gobierno andaluz. Con su familia, se trasladó desde Sevilla hasta Córdoba, donde otra familia contribuyó mediante la donación para que ella recibiera un corazón nuevo.
Esta intervención representa un logro, ya que, informan desde Sanidad, fue el primer trasplante cardíaco pediátrico de donante en asistolia realizado en Andalucía. El equipo médico lo llevó a cabo en el hospital Reina Sofía de Córdoba.
El acto altruista de la familia que donó el corazón a Lucía es valorado desde el Plan de Trasplantes de Andalucía. La donación es anónima y no se permite compensación económica ni contacto con los receptores.
Andalucía destaca no solo por ser la comunidad con la mayor tasa de donaciones, sino también porque las cifras continúan en aumento. En 2025 alcanzó su segundo nivel más alto desde que se registran datos, conforme al informe anual de donación y trasplantes del Ministerio de Sanidad y la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).
Según el Gobierno andaluz, «la tasa de donación en Andalucía es de 54,4 donantes por millón de habitantes, superando en tres puntos la media nacional -51,9- y siendo la más elevada entre las tres comunidades más pobladas del país, con una ventaja de cerca de 10 puntos frente a Madrid (41,2) y Cataluña (45,5)».
Los registros sobresalientes se reflejan también en detalles específicos. El sistema andaluz lidera los trasplantes hepáticos del país, con 246 casos, seguido por Madrid con 213 y Cataluña con 206. Asimismo, ocupa la segunda posición en trasplantes renales, con 703, y pulmonares, con 98.
En conjunto, los hospitales de Andalucía realizaron 1.113 trasplantes de órganos en 2025, cifra que representa la segunda mejor de la historia, solo superada por el récord de 1.222 trasplantes en 2024.
Además, cuatro hospitales andaluces (Torrecárdenas, en Almería; Virgen de la Victoria, en Málaga; Virgen Macarena, en Sevilla; y Juan Ramón Jiménez, en Huelva) se ubican entre los diez centros sin programa de trasplantes con mayor actividad en donación de fallecidos.
Sumado a esto, el Hospital Reina Sofía de Córdoba y el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla se encuentran entre los diez hospitales con programa de trasplantes y mayor actividad en donaciones de fallecidos a nivel nacional, según las mismas fuentes.
Desde los responsables del sistema de donaciones destacan que Andalucía también se diferencia por su capacidad de implementar mejoras continuas durante el proceso de donación.
De acuerdo con la Junta de Andalucía, «en 2025, por primera vez, el número de donantes procedentes de asistolia controlada (269) superó al de donantes en muerte encefálica (202), representando el 57% frente al 43% respectivamente».
¿Qué implica esto? Desde el Gobierno andaluz explican que es «una transformación significativa en toda la cadena del proceso de donación», dado que «abarca desde la detección de posibles donantes en áreas extracríticas como urgencias, reanimación, unidades de hospitalización o incluso atención primaria».
Este cambio, añaden las mismas fuentes, «requiere capacitar a más profesionales, establecer protocolos más amplios e integrales y aplicar técnicas de oxigenación extracorpóreos para mantener al donante durante la extracción. En conjunto, esto amplía las posibilidades de donación y, en consecuencia, de trasplante».

