El PSOE aprovecha la denuncia interna por acoso contra el alcalde de Móstoles (PP) para retomar la iniciativa política frente al PP, en plena controversia por el caso Salazar.
La concejala denunciante afirma que el alcalde intentó establecer una relación sentimental con ella y, al ser rechazada, la excluyó del gobierno municipal; el caso fue archivado internamente y no existe denuncia judicial.
PSOE y Más Madrid reclaman dimisiones dentro del PP de Madrid, incluyendo a la presidenta Isabel Díaz Ayuso, a quien acusan de tener conocimiento del caso y de ocultarlo.
El alcalde de Móstoles niega las acusaciones de acoso y atribuye la denuncia a una represalia personal por no haber designado a la edil como vicealcaldesa, mientras el PP sostiene que no hubo pruebas suficientes para iniciar una investigación.
El Partido Popular había planificado la jornada de este jueves como un golpe definitivo contra la campaña del PSOE en Aragón, donde las encuestas pronostican para los socialistas los peores resultados en su historia autonómica.
La intervención en el Senado de Paco Salazar —estrechamente vinculado a Pilar Alegría— se consideraba clave para debilitar a la candidata y reforzar la narrativa que los populares han construido durante meses: que el PSOE utiliza la «bandera del feminismo» mientras, en la práctica, no protege a las mujeres.
Este discurso que mantiene el PP desde la aprobación de la ley del solo sí es sí, que redujo las penas para más de 1.200 agresores sexuales, se vio reforzado por varios casos de abuso sexual y acoso ocurridos dentro del PSOE en los últimos meses.
No obstante, la aparición de una denuncia interna contra el alcalde de Móstoles, la segunda ciudad más poblada de la Comunidad de Madrid, ha cambiado el panorama y ha permitido al PSOE contraatacar.
Según la denuncia presentada ante el Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP, el alcalde Manuel Bautista habría intentado entablar una relación afectiva con la concejala y, tras ser rechazada, la habría marginado dentro del Ayuntamiento.
Los hechos ocurrieron hace dos años, aunque se han hecho públicos recientemente.
El expediente ante el Comité de Garantías fue archivado, nunca se apeló esa decisión y no se interpuso denuncia judicial.
Sin embargo, la noticia se transformó desde primeras horas de este jueves en el arma que el PSOE y Más Madrid necesitaban para desviar la atención de la comparecencia en el Senado.
Ambas formaciones inmediatamente exigieron la dimisión de los implicados: el propio alcalde, el secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, y la vicesecretaria Ana Millán.
Estos dos últimos mantuvieron una reunión con la implicada y, según los correos que ella envió a la presidenta Isabel Díaz Ayuso, intentaron persuadirla para que no profundizara en el asunto.
«Lo que no puede ser bueno para ti es una denuncia en el juzgado porque te comen«, habría expresado Ana Millán en esa reunión, según el testimonio de la concejala.
Las demandas de dimisión por parte de PSOE y Más Madrid alcanzaron incluso a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a quien acusan de conocer los hechos y ocultarlos.
El secretario general del PSOE de Madrid, Óscar López, ha sido particularmente contundente y en las últimas 24 horas ha centrado la atención directamente en la presidenta madrileña.
«Ayuso estaba al tanto», afirmó el líder socialista. «La concejala solicitó protección y lo silenciaron. Mientras tanto, Serrano aparecía en platós dando lecciones. El PSOE actuó desde el primer día. ¿Quién ha asumido responsabilidades en el PP de Madrid? ¿Por qué Feijóo respalda a Ayuso en vez de a la víctima? Hipócritas», añadió.
El PSOE no ha ocultado su interés en contrastar el caso del alcalde de Móstoles con las denuncias que han surgido en su propio partido.
Los socialistas insisten en que reaccionaron de inmediato, mientras que el PP aún no ha tomado medidas efectivas. Resulta llamativo que López destaque la rapidez cuando el propio Salazar señaló ayer en el Senado que nadie en el partido le obligó a dejar su cargo.
Desde el PP afirman haber respondido con prontitud tras conocerse la noticia. El primero en dar explicaciones fue Alfonso Serrano, involucrado directamente en la gestión del asunto.
Serrano afirmó este jueves que preguntó expresamente a la concejala afectada si existía un caso de acoso sexual y ella misma lo negó. Según su versión, en ningún momento se comunicó una acusación de ese tipo.
Al mismo tiempo, este jueves se difundieron los correos electrónicos intercambiados entre la concejala y el Gobierno de la Comunidad de Madrid.
En esos mensajes, la edil solicitaba ayuda directamente a Isabel Díaz Ayuso, quien remitió el asunto tanto a la dirección regional como a la nacional del partido, debido a que se trataba de un municipio con más de 100.000 habitantes.
El PP resalta este punto para argumentar que se activaron los procedimientos internos previstos y así evitar comparaciones con los casos que han afectado al PSOE.
Horas después de que se conociera la noticia, el alcalde de Móstoles se presentó acompañado de todos sus concejales como muestra de respaldo.
Manuel Bautista atribuyó la situación a una venganza personal por parte de la exconcejal, motivada —según su versión— por el descontento tras no haber sido nombrada vicealcaldesa.
Aunque no negó explícitamente los hechos relatados por la edil, el alcalde insistió en que no renunciará, dado que no existe ninguna denuncia judicial contra él y, a su juicio, todo está basado en informaciones periodísticas.
Por ahora, el PP mantiene una postura firme: no hay denuncia formal y el Comité Nacional de Derechos y Garantías del partido, al que la concejala dirigió su escrito, decidió no continuar la investigación por falta de pruebas.
Este punto es justamente el núcleo del asunto.
Las únicas evidencias conocidas son los correos electrónicos y la carta en la que la edil comunica su salida del partido tras varias reuniones y meses de espera sin respuesta.
El golpe al PP de Madrid afecta a uno de los alcaldes más relevantes para Ayuso. Además, toca un tema, el feminismo, que la presidenta madrileña utiliza frecuentemente para criticar a la izquierda, citando ejemplos como el de Íñigo Errejón, para cuestionar la autenticidad de su compromiso con las mujeres.
La jornada que el PP planeó como un ataque directo al PSOE terminó convirtiéndose en un espejo incómodo. Dos versiones enfrentadas y un debate que continúa abierto.

