Entre montañas, ríos y bosques que exhiben cambios a cada instante, se encuentra un enclave natural donde el paisaje evoluciona de manera casi imperceptible. Un territorio limítrofe donde convergen dos influencias climáticas
- El parque natural que representa una rareza en Galicia: un sitio repleto de oscuros secretos en forma de grutas
- El carnaval imprescindible en Galicia: Fiesta de Interés Turístico Nacional con peculiares personajes enmascarados
En el extremo suroeste de Galicia se extiende un espacio natural donde el paisaje varía de modo casi imperceptible con cada paso. Montañas suaves y escarpadas conviven junto a valles húmedos, ríos encajados y amplias zonas boscosas, que evidencian una convivencia climática particular. Este paraje protegido destaca por encontrarse en una región de transición donde coinciden dos grandes influencias ambientales, lo que genera una diversidad poco habitual en el mapa natural español.
Este lugar es el Parque Natural de Baixa Limia-Serra do Xurés, situado en la provincia de Orense, justo en la frontera con Portugal. Forma parte de la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Gerês-Xurés, declarada por la UNESCO en 2009, y abarca casi 30.000 hectáreas. Su característica principal radica en hallarse entre dos grandes regiones florísticas europeas: la eurosiberiana y la mediterránea. Esta particularidad explica la alternancia de bosques caducifolios, como robles y abedules, junto a formaciones de hoja perenne, como alcornoques y madroños, además de pastizales y cultivos tradicionales que moldean el paisaje.
Un mosaico natural y cultural en la frontera gallego-portuguesa
La diversidad paisajística figura entre los principales valores del parque. En él se suceden sierras de granito, algunas abruptas y otras con perfiles más redondeados, atravesadas por ríos pequeños que en ciertos tramos caen en cascadas y pozas naturales. Esta variedad ambiental también favorece una fauna rica y diversa, con presencia de aves rapaces, especies forestales y acuáticas, además de mamíferos como el lobo, el jabalí y el corzo, que encuentran aquí un hábitat bien preservado.
Además del patrimonio natural, el parque conserva un valioso legado histórico y etnográfico. En su territorio permanecen túmulos y dólmenes prehistóricos, restos de castros y vestigios romanos vinculados a la Vía Nova, la calzada que unía Astorga y Braga. Se suman iglesias medievales, arquitectura popular y aldeas tradicionales perfectamente integradas en el entorno, reflejando una relación secular entre el ser humano y un medio natural exigente.
Rutas, miradores y espacios interpretativos
El Parque Natural de Baixa Limia-Serra do Xurés ofrece variadas opciones para el visitante, desde senderos señalizados para el excursionismo hasta recorridos en vehículo que conectan miradores y lugares de interés. El Centro de Interpretación, ubicado en Lobios, funciona como punto de partida para descubrir los valores del espacio protegido, mientras que otros centros, como el Aquae Querquennae – Vía Nova, permiten profundizar en su pasado romano. Todo esto convierte al parque en un ejemplo destacado de coexistencia entre naturaleza, historia y dos climas que se unen sin divisiones visibles.
- El parque natural que representa una rareza en Galicia: un sitio repleto de oscuros secretos en forma de grutas
- El carnaval imprescindible en Galicia: Fiesta de Interés Turístico Nacional con peculiares personajes enmascarados
En el extremo suroeste de Galicia se extiende un espacio natural donde el paisaje varía de modo casi imperceptible con cada paso. Montañas suaves y escarpadas conviven junto a valles húmedos, ríos encajados y amplias zonas boscosas, que evidencian una convivencia climática particular. Este paraje protegido destaca por encontrarse en una región de transición donde coinciden dos grandes influencias ambientales, lo que genera una diversidad poco habitual en el mapa natural español.

