Calçots, brasas, vermú y una fortaleza templaria del siglo XII se combinan en una experiencia singular que celebra la tradición catalana en un marco legendario
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Calçots a la brasa, historia templaria y un entorno rural auténtico se combinan en uno de los lugares más impresionantes de Tarragona. El Fortí del Rourell presenta una de las experiencias gastronómicas más distintivas de la temporada, uniendo tradición, producto local y patrimonio en estado puro. Todo ello en el centro del Alt Camp, donde cada calçotada se transforma en una celebración con un espíritu medieval.
Lo que empieza como un apacible paseo por el campo se convierte en una inmersión sensorial que integra fuego, piedra y sabores antiguos. En El Rourell, el municipio más pequeño de la provincia, cada invierno se ofrece una calçotada única. El escenario es un castillo del siglo XII, restaurado como espacio para eventos, donde la historia se manifiesta a través de un menú que honra la tierra y sus productos.
Un castillo templario transformado en santuario del sabor
El Fortí del Rourell es una fortaleza privada reconocida como Bien de Interés Cultural, propiedad de los marqueses de Vallgornera. Durante la temporada de calçots —de enero a finales de marzo— este lugar se convierte en un centro culinario que sirve cerca de 5.000 unidades semanales de esta cebolla tierna con Indicación Geográfica Protegida. La experiencia comienza con un recorrido por los campos de Majols Natura, uno de los principales productores de calçots de Cataluña, donde los visitantes descubren cómo se cultivan y se asan sobre brasas de sarmiento, siguiendo la tradición.
La vivencia prosigue en el patio del castillo, donde se ofrece un aperitivo con vermú local y fuet de payés antes de acceder al comedor rústico Els Nenúfars. Allí se degusta una calçotada completa: calçots ilimitados con salsa salvitxada casera, costillas de cordero, butifarra negra, judías del Ganxet, patatas al caliu y crema catalana con naranja caramelizada. Todo incluido por 48 euros, con bebida y copa de cava.
Talleres, salsas y avellanas: más que una comida
El Fortí ofrece además actividades complementarias como visitas a La Trencadora —empresa familiar dedicada al procesamiento de avellanas autóctonas— o talleres para elaborar salsa romesco con productos locales, incluyendo una variante propia que reemplaza el pan por una galleta dulce típica de la región. También es posible participar en una masterclass de vermú impartida por Casa Mariol, bodega premiada por su variedad blanca, con cata final y maridajes tradicionales.
Hasta el 29 de marzo, El Fortí del Rourell permite vivir una calçotada con personalidad propia, en un ámbito donde cada detalle rinde tributo a la tradición. Debido a la alta demanda, se requiere reserva anticipada para asegurar plaza. Lo que más sorprende a los visitantes es la leyenda del fantasma supuesto que, según la tradición local, aún ronda sus estancias. Una presencia enigmática que añade un toque mágico a esta experiencia culinaria singular.
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