Ley y recurso se lo impiden
—ERVING SANCHEZ RIZO—
El Ejecutivo está inhibido de enajenar HIDROGESA porque pasaría encima de la ley 440 que paraliza cualquier concesión sobre un cuerpo acuoso, mientras no exista la Ley General del Agua y sobre un recurso de amparo en la Corte Suprema contra la venta de HIDROGESA, afirma la doctora Jeanette Chávez, asesora jurídica de la Red de Defensa de los Consumidores.
Entrevistada por EL NUEVO DIARIO, la doctora Chávez recuerda que en julio del 2002, a nombre de la Red de Defensa de los Consumidores, introdujo un recurso de amparo ante el Tribunal de Apelaciones de Managua contra la decisión de vender la empresa HIDROGESA, acto que quedó suspenso cuando la Corte Suprema de Justicia le dio cabida.
En ese sentido la jurista dijo que en tanto la Corte Suprema de Justicia no se pronuncie, todo acto de venta de la empresa estatal queda paralizado, sin embargo, pese al acto jurídico, la impresión es que se están preparando las condiciones para vender HIDROGESA.
Chávez dice que en todo caso se debe esperar la sentencia de la Corte Suprema de Justicia, pero si el gobierno procede a efectuar la venta de la hidroeléctrica estaría además violando acuerdos internacionales como la Convención Ramsar que fue consignada por el Estado de Nicaragua en Irán.
HUMEDAL DE APANAS NO PUEDE SER ENAJENADO
La Convención Ramsar, que maneja la Comisión de Recursos del Medio Ambiente para Zonas Protegidas, establece que las zonas que sean declaradas como reservas naturales o humedales no pueden ser regaladas, cedidas en arriendo ni vendidas porque el Estado tiene la obligación de conservar su flora y fauna en su ambiente natural.
La consignación de este tipo de convenciones se convierte no sólo en ley internacional, a la cual debe sujetarse cada gobierno signatario, sino que a la vez el acuerdo pasa a formar parte de la legislación nacional en virtud de los compromisos que asumen los gobiernos.
RECURSOS DEBEN ESTAR AL SERVICIO DEL PAIS
De acuerdo con la abogada, el agua que circula por toda la cuenca y que baja desde Apanás en Jinotega hacia la presa de Santa Bárbara, es un recurso natural importantísimo que no solo está en función de la producción de energía, sino de las comunidades que viven a su margen.
Para la abogada tanto el ejecutivo como distintos ministerios y organismos tienen el deber de cuidar no solo del recurso natural que sirve para generar energía eléctrica, sino que también preservar el derecho de uso del agua a las poblaciones de indígenas y mestizos que viven en las cuencas de Apanás y del Río Viejo.
