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- Autor, José Carlos Cueto
- Título del autor, BBC News Mundo
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La reunión fue muy esperada y llegó tras episodios de tensión.
Después de meses de intercambios verbales, advertencias públicas y mutua desconfianza, Gustavo Petro y Donald Trump finalmente se encontraron en la Casa Blanca este martes.
Semanas antes, Trump había tildado a Petro de narcotraficante, le advirtió que "debía cuidarse" y sugirió que una acción militar en Colombia, similar a la realizada en Venezuela, "le parecía adecuada".
El presidente colombiano, a su vez, acusó a Estados Unidos de vulnerar la soberanía nacional y causar la muerte de civiles inocentes durante sus operativos antidrogas.
Previamente, EE.UU. había cancelado el visado de Petro luego de que este instara a soldados estadounidenses a desobedecer a Trump en una manifestación pro-palestina en Nueva York.
Dentro de ese marco, la reunión de este martes —que duró cerca de dos horas a puerta cerrada— logró acercar a ambos mandatarios, quienes mostraron gestos de cordialidad.
Petro abandonó Washington con una imagen fortalecida y una relación aparentemente más armoniosa con Trump, aunque sin resultados concretos.
La distensión

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El principal logro para Petro fue disipar la tensión en una relación que, hasta hace poco, amenazaba con romperse.
Las fotos divulgadas por la Casa Blanca y la presidencia colombiana mostraron a los dos líderes sonrientes, sentados juntos en el Despacho Oval y acompañados de sus colaboradores más cercanos.
"Nos entendimos muy bien", comentó Trump en declaraciones breves después del encuentro, reconociendo que él y Petro "no eran los mejores amigos" pero asegurando que la reunión fue amable y que no se sintió ofendido.
Además mencionó que discutieron un acuerdo relacionado con el narcotráfico, aunque no proporcionó detalles.
"Estamos trabajando en ello", precisó, y añadió que conversaron sobre posibles "sanciones" sin especificar su naturaleza.
Por su parte, Petro declaró tras la reunión que le agradan los estadounidenses directos y calificó su impresión del encuentro como "positiva".
"La impresión que tengo tras una reunión de hace pocas horas es positiva, ante todo. Esa es la realidad", afirmó al iniciar su rueda de prensa en la embajada de Colombia.
En un análisis más político, admitió que ni él ni Trump modificaron posiciones sobre varios temas, pero defendió el diálogo como camino para restablecer la relación.
"Un pacto no se da entre hermanos gemelos. Es un acuerdo entre adversarios que pueden encontrar caminos hacia una hermandad humana", destacó.
Este cambio en el tono es considerado un punto de inflexión en una relación que experimentó meses de fuertes enfrentamientos, especialmente después de que Petro calificara de "genocidio" los hechos en Gaza durante una visita a Nueva York.
No obstante, Petro indicó que el diálogo no puede darse bajo amenazas, en alusión a las sanciones impuestas desde Washington.
"Estoy en la lista OFAC (sanciones del Departamento del Tesoro estadounidense), en mi opinión, por lo que expresé en Nueva York".

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La narrativa de Petro sobre el narcotráfico
Uno de los puntos centrales para Petro fue desafiar la perspectiva de Washington sobre el narcotráfico en Colombia y respaldar la política de su gobierno.
En 2025, tras tres décadas, Estados Unidos retiró la certificación que otorgaba a Colombia como socio estratégico en la lucha contra las drogas, argumentando un récord en el aumento de cultivos de hoja de coca.
El presidente colombiano también insinuó que en esta materia hubo un entendimiento con el mandatario estadounidense durante la reunión.
"Trump expresó en la reunión que no cree en sanciones y que, en este caso particular, no las considera racionales. Creo que tiene razón; es lo mismo que pienso", declaró.
No especificó, sin embargo, si Washington tiene planes de restablecer la certificación a Colombia próximamente.
Insistió en que el país no es responsable del consumo global: "Colombia no consume cocaína, los porcentajes son mínimos. Tampoco produce ni consume fentanilo".
Adicionalmente, Petro aseguró haber entregado a Trump un listado con los nombres de quienes considera los verdaderos cabecillas del narcotráfico.
"Los líderes del narcotráfico no son los que uno imagina", afirmó.
Aclaró que esos capos no operan en áreas rurales ni portan armas: "Viven en Dubái, Madrid, Miami" y administran sus recursos financieros desde fuera de Colombia.
Aunque no mencionó nombres, aseguró que "las agencias estadounidenses los conocen" y que deben perseguirse a través de una coordinación internacional de inteligencia.
Para sostener su argumento, citó operaciones recientes en colaboración con la DEA y la inteligencia naval colombiana que permitieron incautar 15 toneladas de cocaína en solo dos días, incluyendo la interceptación de un submarino cerca de las Azores.
El impulso de su imagen en Colombia

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El viaje a Washington también generó una interpretación importante en la política interna colombiana.
Petro arriesga la continuidad de su proyecto político con la candidatura de Iván Cepeda en los comicios presidenciales previstos para mayo frente a una oposición que lo acusa de poner en peligro la histórica alianza con Estados Unidos.
Durante meses, sectores adversarios alertaron que un gobierno de izquierda podría aislar a Colombia de su principal aliado estratégico en materia de seguridad y economía.
Sin embargo, el tono amable de la reunión con Trump ofrece a Petro un argumento sólido para desmentir esta narrativa.
Las imágenes del encuentro con ambos líderes sonrientes, las dedicatorias personales de Trump ("Un gran honor. Amo a Colombia" y "Eres genial", escribió el mandatario estadounidense en mensajes dirigidos a Petro) y la ausencia de críticas públicas refuerzan la percepción de que la relación bilateral permanece activa a pesar de las diferencias ideológicas.
Analistas consultados por BBC Mundo indicaron que la relación entre Petro y Trump, junto con los resultados de la reunión, podrían influir significativamente en el contexto electoral.

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Los temas pendientes
A pesar de los múltiples gestos simbólicos, el encuentro generó más dudas que certezas.
No se anunciaron acuerdos concretos ni comunicados conjuntos, y varios asuntos delicados permanecen sin resolver.
Las sanciones personales contra Petro siguen vigentes y no se aclaró si Estados Unidos reconsiderará su decisión de "descertificar" a Colombia en la lucha antidrogas.
En cuanto a asuntos regionales, Petro confirmó que abordaron la situación en Venezuela y la posibilidad de una reactivación económica con respaldo de Colombia.
"Exploramos cómo podría darse una reactivación de Venezuela con apoyo de Colombia, en su frontera, en su vecindad… y cuál sería el rol de EE.UU.", explicó.
No obstante, no se anunciaron acciones concretas ni cambios inmediatos en la política de Estados Unidos hacia Caracas, ni nuevas iniciativas de cooperación con Colombia respecto a Venezuela.
Tampoco se revelaron progresos específicos en integración energética, seguridad fronteriza o cooperación anti-narcóticos en el Caribe y el Pacífico.
Petro insistió en que el cierre de fronteras con Venezuela fue contraproducente: "Cuando se cerró la frontera, lo que más se comerciaba entre los dos países era cocaína", afirmó, defendiendo la apertura y el comercio legal como mecanismos para lograr estabilidad.
Al finalizar su rueda de prensa, el presidente colombiano afirmó haber solicitado a Trump la desclasificación de informes de la CIA sobre dos episodios cruciales en la historia del país: el asesinato del precandidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y la toma del Palacio de Justicia en 1985.
Petro concluyó asegurando que en Colombia sigue ocurriendo un "genocidio" que perdura hasta la actualidad.
Por lo tanto, aunque el encuentro no logró acuerdos tangibles, sí ayudó a aminorar las tensiones y a restablecer el diálogo entre los líderes de estos dos países aliados.

