Marc Bertrán (43), exfutbolista, detalla sus inversiones: estrategia para proteger el patrimonio y obtener un crecimiento anual del 3% al 5%

Marc Bertrán, en su nuevo trabajo. El exjugador de Osasuna, Espanyol y Real Zaragoza se dedica ahora al sector de la banca privada tras su retirada del fútbol.

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Marc Bertrán, quien fuera futbolista en Primera División y hoy trabaja como banquero privado, se ha consolidado como una de las voces más claras al abordar la importancia de las inversiones y la planificación financiera para garantizar el futuro de los deportistas más allá del campo.

Originario de Lleida, Bertrán tuvo una extensa trayectoria en el fútbol profesional, militando en clubes como Osasuna, Recreativo de Huelva y Real Zaragoza antes de retirarse hace algunos años.

Una vez concluyó su carrera deportiva, tomó un rumbo poco común: se especializó en economía y finanzas, incorporándose al equipo de A&G Banca Privada, donde actualmente administra patrimonios de empresarios y deportistas desde la oficina de Pamplona.

Marc Bertrán, jugando con el CD Tenerife.

Marc Bertrán, jugando con el CD Tenerife. CD TENERIFE

Graduado en Educación Física por el INEF, cuenta además con diversos certificados del Instituto de Estudios Bursátiles (EFA, especialista en banca privada y planificación financiera). Esta mezcla de experiencia en el deporte de alto nivel y conocimientos técnicos le permite comunicarse en un lenguaje que los futbolistas comprenden, combinándolo con la profundidad propia de un experto en inversiones.

Bertrán siempre supo que el fútbol no podía ser su única opción. «La carrera deportiva es corta. Luego queda toda la vida y es fundamental estar preparado para ello», señala en Capital Sport.

Del deporte al mundo financiero

Comenta que inició sus estudios en INEF a los 19 años, finalizó la carrera y posteriormente se introdujo en el ámbito de la Economía, ya con la percepción de que su futuro estaría en el sector financiero: «En el fútbol existe tanto potencial como demanda para este tipo de perfiles y ahí comenzó mi trayectoria».

No resulta sorprendente que, en lugar de elegir los caminos convencionales (entrenador, director deportivo, comentarista), haya logrado abrirse sitio en un campo tan competitivo como la banca privada.

Él mismo reconoce que no es una ruta común y que solo se conocen casos similares, como el de Javier Arizmendi, lo que refuerza la idea de que anticipar el fin de la carrera deportiva ofrece una ventaja significativa para los futbolistas.

Inversiones y profesión futbolística

En su labor diaria, Bertrán asesora tanto a deportistas como a empresarios, y subraya que una buena inversión no depende de la profesión. «En cuanto a tipos de inversión, no hago distinciones entre futbolistas y otros profesionales. Entre mis clientes hay jugadores y empresarios, y las carteras son similares. Cada uno con su perfil de riesgo. No hay inversiones especiales solo para uno u otro. Lo que es rentable para uno, lo es para todos».

Su mensaje se centra en un concepto fundamental: la diversificación. «Lo esencial en la inversión es diversificar. La mayor parte de la cartera debe estar en activos líquidos. Principalmente trabajamos con fondos de inversión, por su diferimiento fiscal y la alta calidad en la gestión», aclara.

Además, aconseja destinar «una pequeña porción» del patrimonio a opciones alternativas como inmobiliaria o fondos de energías renovables, sectores que considera «muy atractivos» y que ganan cada vez más protagonismo.

También insiste en la necesidad de una estrategia para las dos fases clave en la vida de un futbolista. Durante la etapa activa, sostiene, «resulta vital mantener una planificación. Se debe intentar acumular tanto patrimonio como sea posible para luego obtener rentabilidad».

Al llegar la jubilación deportiva, comienza la fase de distribución: «El jugador debe haber acumulado un capital suficiente para vivir de los rendimientos, asegurando que su patrimonio no solo se conserve, sino que tenga un crecimiento real».

En este contexto, fija metas alcanzables: «Con un perfil conservador, no se aspira a retornos muy elevados; la prioridad es preservar el patrimonio y lograr un crecimiento moderado. Una rentabilidad entre 3% y 5% es un objetivo realista«.

Resume su labor con una frase que podría ser lema en cualquier vestuario: «La clave es identificar sectores presentes y futuros donde obtener el mayor rendimiento, gestionando con cuidado el riesgo. No solo se debe manejar lo positivo, sino sobre todo lo negativo, que es el riesgo».

Una evolución en la mentalidad

Bertrán nota un cambio importante en la mentalidad de las nuevas generaciones de futbolistas. «Los jugadores actuales conversan más sobre sus inversiones. Existe una mayor preocupación y conciencia sobre la importancia de una buena gestión financiera», comenta.

Durante su etapa como jugador, admite, esas charlas eran escasas, pero ahora la atención en la planificación económica está presente en los vestuarios.

Parte de esta preocupación está fundamentada en cifras reveladoras: estudios citados por la AFE y la consultora PKF Attest indican que el riesgo de quiebra es mayor para los futbolistas que ganan salarios elevados, debido a malas decisiones o falta de planificación.

«Todo profesional necesita un asesor que lo guíe para que, al final, sea el propio cliente quien tome decisiones informadas y acertadas», concluye, reivindicando el papel del asesor financiero especializado.

Trayectoria en Primera División

Antes de hablar de fondos, renovables o activos líquidos, Marc Bertrán fue un lateral derecho confiable en Primera División. Formado en el ámbito profesional, destacó especialmente en Osasuna entre 2011 y 2014, tras etapas en conjuntos como el Recreativo de Huelva y Real Zaragoza, además de otros clubes del fútbol español.

Su prolongada carrera, que incluyó muchas temporadas en la élite, le brindó una visión directa de la realidad financiera de los vestuarios y le permitió comprender que el dinero en el fútbol es tan intenso como pasajero.

Esta combinación de experiencia deportiva y preparación académica explica su habilidad para traducir el lenguaje financiero al mundo del deporte y su insistencia en que la verdadera victoria para un jugador llega cuando, años después de su retiro, puede vivir con tranquilidad gracias a las decisiones financieras tomadas a tiempo.

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