La responsable antimonopolio de la UE, Teresa Ribera, declaró que las normas digitales se aplican de manera discreta y mediante un diálogo constante con las grandes empresas tecnológicas radicadas en Estados Unidos.
Teresa Ribera, Comisaria Europea de Competencia, expresó el jueves que la aplicación del Digital Markets Act (DMA), la regulación emblemática de la Unión Europea sobre mercados digitales, se aborda con un tratamiento “discreto” de los casos que involucran a grandes empresas tecnológicas.
Sus declaraciones se producen en medio de recurrentes críticas del gobierno de Trump, que sostiene que las normas de la UE representan una “barrera no arancelaria” y discriminan a las compañías tecnológicas norteamericanas.
“Se han resuelto numerosos problemas de forma muy discreta, en beneficio de todos los consumidores”, afirmó Ribera a los periodistas. “Esto ha generado cambios importantes en la conducta y operaciones de estas compañías.”
El DMA, vigente desde 2023, está orientado a plataformas grandes que se identifican como “guardianes” para limitar el dominio de las big tech. Prohíbe que estas plataformas den preferencia a sus propios productos, de modo que los usuarios tengan una mayor variedad fuera de los “ecosistemas” propios de estas empresas.
La Comisión orienta a las grandes tecnológicas
Desde la entrada en vigor del DMA, la Comisión ha abierto varios expedientes contra gigantes estadounidenses, imponiendo multas de 500 millones de euros a Apple y 200 millones a Meta. Las multas pueden llegar hasta el 10% de la facturación global anual en caso de incumplimiento.
Washington acusa a Bruselas de enfocarse exclusivamente en las compañías estadounidenses, aunque la UE mantiene que las normas son neutrales respecto a la nacionalidad y se aplican a todos los guardianes.
No obstante, las sanciones impuestas bajo el DMA han sido hasta ahora relativamente bajas. La Comisión rechaza que esto sea por presiones del gobierno estadounidense y argumenta que se debe a la corta duración de las infracciones y lo reciente de la aplicación de la ley.
Además, la Comisión brinda a las empresas la posibilidad de evitar sanciones, proporcionando orientación cuando la aplicación de las obligaciones del DMA es insuficiente, permitiendo que ajusten sus prácticas mediante diálogo con los reguladores europeos.
La atención se centró en Google el pasado martes, cuando Bruselas estableció especificaciones para facilitar que competidores de búsqueda en línea y desarrolladores de IA accedan a sus servicios.
“Queremos apoyar a Google explicándole con mayor detalle cómo debe cumplir con sus obligaciones de interoperabilidad y compartición de datos de búsqueda online”, explicó Ribera.
Apple recibió indicaciones similares hace dos años para abrir su ecosistema cerrado.
En noviembre, el Secretario de Comercio de los Estados Unidos, Howard Lutnick, instó a Bruselas a adoptar un “enfoque equilibrado” en las normas digitales, si pretendía desbloquear negociaciones complejas sobre aranceles estadounidenses.
Las tensiones siguen siendo elevadas: tras la imposición por parte del presidente Donald Trump de aranceles sobre exportaciones de la UE a comienzos de 2025, esta enfrentó gravámenes del 50% sobre el acero y aluminio, a pesar del acuerdo del pasado verano que limitaba los aranceles estadounidenses al 15% sobre productos de la UE.

