Una organización criminal establecida en España introdujo 57 toneladas de cocaína en Europa mediante rutas que conectan Dubái, Algeciras y Canarias.
Un comercio náutico en La Línea de la Concepción funcionaba como núcleo para la distribución y el blanqueo de dinero en el Campo de Gibraltar.
La Operación Sombra Negra ha arrestado a 105 individuos, entre ellos los dos segundos al mando de la red, aunque el líder principal aún permanece prófugo.
Este grupo usaba narcolanchas, barcos nodriza y tecnología avanzada para trasladar la droga desde Sudamérica, además de desembolsar hasta 12 millones de euros para evitar denuncias.
Una modesta tienda náutica en La Línea de la Concepción se transformó en un objetivo clave para la UDYCO Central de la Policía Nacional.
Aunque en apariencia era un negocio completamente lícito, vendía ropa marina y suministros para barcos, así como teléfonos móviles.
Detrás de este establecimiento se hallaba uno de los puntos neurálgicos de una red que movía millones de euros y logró introducir 57 toneladas de cocaína en Europa.
En realidad, ese pequeño local constituía el mayor centro de distribución y blanqueo de capitales del Campo de Gibraltar. Se empleaban comunicaciones cifradas y tecnología avanzada que permitía a los narcotraficantes operar nocturnamente, extendiendo sus actividades desde Sudamérica hasta Europa.
Este lugar fue solo uno de los emplazamientos descubiertos en una de las operaciones más relevantes de los últimos años, que desmanteló a la organización española con mayor capacidad para introducir cientos de miles de kilos de droga.
Un responsable de la UDYCO Central de la Policía Nacional comentó a EL ESPAÑOL el impacto que esta investigación ha tenido en el mundo del narcotráfico. La investigación fue bautizada como Operación Sombra Negra, cuyo primer golpe se ejecutó el verano pasado y cuya segunda fase concluye ahora con un total de 105 detenciones.
El Campo de Gibraltar era uno de los puntos clave de una red que se extendía desde Latinoamérica hasta Canarias y luego se desplazaba hacia Oriente Próximo, pasando por Marruecos. En esta fase final se logró capturar a los dos lugartenientes, los números dos de la estructura.
No obstante, el líder principal de la red permanece en libertad. Este capo divide su vida entre Dubái, conocido como la cárcel dorada de los líderes mafiosos, y Marruecos, considerado el paraíso del hachís.
Entre los detenidos, según fuentes de UDYCO, figuran también los coordinadores de las acciones marítimas, los encargados de las fases de abastecimiento y el operativo terrestre, desplegado mayormente en Cádiz y Canarias, pero con ramificaciones en Galicia, Portugal y varias provincias andaluzas, incluso en Cataluña.
La red se especializaba en la importación de grandes cantidades de cocaína a través de embarcaciones rápidas conocidas como «narcolanchas». Aunque la droga llegaba vía archipiélago canario, el centro neurálgico de sus operaciones era el río Guadalquivir, junto con otros ríos situados en las provincias de Cádiz, Huelva y Almería.
Poderío
El poder de la mafia residía en su capacidad para recibir cargamentos de cocaína a más de 1.000 millas de distancia de España. Esta y otras organizaciones han revelado la dimensión real de estas bandas a los expertos.
En zonas distantes de la costa, los conductores de lanchas de esta red podían permanecer meses en alta mar hasta que llegaba el buque nodriza procedente de Colombia o Brasil.
La droga luego se transportaba hacia España y Portugal, ingresando por rutas fluviales como el Guadalquivir o el Guadiana. Esta organización logró convertir ambos ríos en auténticas vías principales para el tráfico de drogas.
Incluso fueron intervenidos 6,6 toneladas de cocaína transportadas en un semisumergible arribado a las costas del sur de Portugal.
La red disponía de un buque abandonado en la costa de Lanzarote, el Telamon, que utilizaban como plataforma para repostar y aprovisionarse. Este pecio varado en la isla se convirtió en un almacén flotante de gasolina y víveres, funcionando como un puerto temporal para las semirrígidas que operaban a lo largo de la costa andaluza.
12 millones de euros
En total, se han registrado 49 inmuebles y confiscado 10,5 toneladas de cocaína.
También se incautaron 70 vehículos, 30 embarcaciones, seis apartamentos, tres armas de fuego, numerosas cuentas bancarias, dos hexacópteros, más de 800.000 euros en efectivo, más de 150 teléfonos móviles, equipo tecnológico avanzado utilizado para las comunicaciones y elementos destinados al tráfico marítimo cuyo valor ronda los 2.500.000 euros.
La operación policial, liderada por la Fiscalía Antidroga de la Audiencia Nacional y coordinada por la UDYCO Central de la Policía Nacional, se llevó a cabo con la colaboración de la National Crime Agency (NCA), la Drug Enforcement Administration de Estados Unidos (DEA), la Dirección General de Seguridad Nacional de Marruecos (DGSN), EUROPOL, el Centro de Análisis y Operaciones Marítimas en materia de Narcotráfico (MAOC-N) y autoridades de Portugal, Francia, Colombia y Cabo Verde, además del apoyo directo del Centro Nacional de Inteligencia –CNI–
Los agentes incluso descubrieron que la organización entregó 12 millones de euros a la familia de uno de los tripulantes de sus lanchas, fallecido durante un cargamento, para asegurar su silencio y evitar cualquier información que relacionara a los implicados con actividades criminales. Ese era el verdadero alcance del poder de la red.

