El colegio público Larrañazubi, único centro en Vizcaya que imparte exclusivamente el modelo A (castellano como lengua vehicular), cerrará sus puertas el próximo curso escolar.
El Gobierno vasco atribuye el cierre a la baja natalidad y al descenso de inscripciones, mientras que el Partido Popular vincula esta medida a la supresión del modelo A por la nueva legislación educativa.
La reciente reforma de la ley vasca de educación elimina los modelos lingüísticos tradicionales y promueve un sistema plurilingüe que sitúa el euskera como elemento central.
Las familias del colegio manifiestan su preocupación por la fragilidad de los estudiantes, especialmente los que presentan necesidades especiales, debido al traslado y al cambio en la lengua de instrucción.
Durante años, el modelo A —con castellano como idioma vehicular y euskera e inglés como asignaturas obligatorias— ha representado una excepción dentro del sistema educativo vasco.
Actualmente, este modelo está en vías de desaparición.
La clausura del colegio público Larrañazubi, ubicado en Getxo, que es el único en Vizcaya que mantiene íntegramente el modelo A y uno de los últimos en todo el País Vasco, simboliza para ciertas familias el fin de la oferta educativa en castellano.
Larrañazubi cuenta con aproximadamente 70 estudiantes que se forman en castellano desde las primeras etapas, varios de ellos con necesidades educativas especiales. Su cierre está previsto para el próximo curso.
De manera oficial, el Departamento de Educación del Gobierno Vasco argumenta que la razón para esta decisión es la disminución en la natalidad y las bajas tasas de matrícula.
Por su parte, el Partido Popular vasco señala otro motivo: la eliminación definitiva de una oferta educativa que ya no se ajusta al nuevo marco legal.
Tras la reforma de la Ley de Educación vasca, aprobada en 2022 y desarrollada en 2023 con el respaldo de PNV, PSE y EH Bildu, se anulan los modelos lingüísticos tradicionales —modelo A, B y D— y se implanta un sistema plurilingüe único con el euskera como «pilar central».
En la práctica, según sus detractores, esta normativa transforma el modelo A en una modalidad residual sin apoyo legal.
«La ley no contempla ni el modelo A ni el B: solo hay un único modelo», afirma Muriel Larrea, diputada del PP vasco y portavoz en asuntos educativos.
Larrea comenta en entrevista con EL ESPAÑOL que el PP se opuso a la ley porque «limita la posibilidad de las familias de elegir entre las lenguas oficiales» y favorece la progresiva desaparición del modelo en castellano.
«Esta vez aprovechan que se trata de un centro con solo 70 alumnos, pero la intención es eliminar el modelo A por completo», señala.
Miles de estudiantes
Las cifras oficiales demuestran que el modelo A es, hoy por hoy, minoritario, aunque no inexistente.
Según una respuesta parlamentaria del Gobierno vasco a la misma diputada, durante el curso 2024-2025 hay 26.305 alumnos inscritos en el modelo A: 5.706 en Infantil, 15.928 en Primaria y 4.671 en ESO.
Esto indica que el 11,5% del total del alumnado elige este modelo educativo, considerando que en estas tres etapas la matrícula conjunta asciende a 229.690 estudiantes.
Si se añaden Bachillerato y Formación Profesional, donde el castellano sigue predominando, el total supera los 30.000 estudiantes en el sistema educativo no universitario.
No obstante, el Gobierno vasco bajo la presidencia de Imanol Pradales no ha proporcionado el número exacto de centros que ofertan este modelo, pese a la solicitud expresa del PP.
Larrea explica que en numerosos casos, los estudiantes que cursan el modelo A lo hacen en colegios e institutos que ofrecen también otros modelos.
Es decir, existe una clase impartida con castellano como lengua vehicular, pero convive con otras impartidas mayoritariamente en euskera; por tanto, el centro no funciona íntegramente bajo esa línea.
Según la diputada, Larrañazubi era “el único colegio público o concertado en el País Vasco completamente en modelo A”, representando un espacio de educación en castellano que desaparece en la red pública.
Reacciones de los padres
Tras anunciarse el cierre, la asociación de madres y padres del Larrañazubi emitió una carta denunciando la «completa situación de vulnerabilidad e indefensión» de los alumnos, ya que no se garantiza que puedan continuar su formación en castellano.
Algunos de ellos deberán trasladarse al colegio San Ignacio de Getxo; mientras que otros acudirán al Cervantes de Bilbao, con desplazamientos diarios que pueden alcanzar los 40 minutos en autobús.
Todo ello ocurre en un contexto donde el propio Departamento de Educación establece que «la práctica educativa debe ser en euskera y con una perspectiva plurilingüe» en todos los centros.
La preocupación se intensifica en el aula estable del colegio, que atiende a niños con autismo, discapacidades severas u otros trastornos del desarrollo.
«Estos alumnos, escolarizados en castellano desde edades tempranas, podrían enfrentar un retroceso académico y un impacto emocional severo si se les obliga a aprender en un idioma desconocido», advierten las familias.
Asimismo, recuerdan la «escasa atención» del Gobierno vasco hacia el colegio, que ya el curso pasado cerró el aula de dos años «sin justificación alguna».
A su juicio, Larrañazubi no representa «una amenaza para el euskera», sino que es una «herramienta fundamental para la cohesión social, la igualdad de oportunidades y la competitividad de Euskadi en un mundo globalizado». En especial para profesionales nacionales y extranjeros altamente cualificados que consideran establecerse en el País Vasco.
En relación con esto, la diputada Larrea indica que muchos padres que trabajan en empresas internacionales en el País Vasco escolarizan a sus hijos en Francia en un modelo bilingüe de francés y castellano para evitar la «imposición» del euskera. «Esto supone una pérdida de talento«, advierte.
Educación y contexto social
El Gobierno vasco defiende que los procesos de integración buscan reforzar proyectos educativos «fuertes, inclusivos y viables» y evitar la segregación escolar.
La consejera Begoña Pedrosa ha reiterado que el cierre de este y otros colegios resulta de decisiones «acordadas» con los equipos directivos y que «nadie se queda sin plaza escolar«. Sin embargo, evita pronunciarse sobre la controversia lingüística.
Por otro lado, EL ESPAÑOL contactó con su Consejería, que declinó realizar comentarios; asimismo, varios sindicatos del sector educativo prefirieron no opinar sobre la cuestión lingüística vinculada al cierre, aunque criticaron la concentración de centros.
El cierre de este colegio, donde el castellano es lengua vehicular, obliga a reflexionar sobre la realidad lingüística en el País Vasco: ¿qué idioma prevalece en la vida cotidiana?
El VI Mapa Sociolingüístico (último publicado en 2016 por el Gobierno vasco) revela un incremento continuo en el conocimiento del euskera —el 41% de la población es vascohablante—, impulsado principalmente por la escuela y concentrado en generaciones jóvenes.
No obstante, el uso social del euskera no crece al mismo ritmo, especialmente en áreas urbanas como Bilbao, donde el castellano continúa siendo el idioma habitual de interacción.
Para el PP, obligar a alumnos que hablan castellano a educarse en una lengua distinta a la suya representa «una vulnerabilidad lingüística» y «un trato institucional injusto».
«No se puede comprometer el futuro de los niños obligándolos a aprender en un idioma que no dominan», sostiene Larrea, quien también critica la falta de actualización pública de los datos sociolingüísticos desde 2016.
El Departamento de Educación del Gobierno vasco ha anunciado seis procesos de integración que afectarán a doce colegios públicos de Vizcaya y que implicarán la clausura de cuatro centros en Bilbao, Getxo y Leioa a partir del curso 2026-2027.

