Un Cristo Redentor de 30 metros en una ciudad de Asturias que recuerda al de Río de Janeiro

Con los brazos extendidos hacia el horizonte, una figura imponente sorprende al visitante desde lo alto de una cima en el norte de España

Foto: Vista aérea de un monumento religioso de piedra que conquista desde las alturas, en Asturias. (Extraída de Facebook)
  • Es una experiencia imprescindible: el monumento de España que domina uno de los miradores más fascinantes y poco conocidos de Asturias
  • El monumento más impresionante de Asturias: mirador con panorámicas exclusivas y refugio de piedra que fue guardería forestal

El Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, reconocido también como el Cristo del Naranco, es una escultura monumental de 30 metros que corona el monte en Oviedo, consolidándose como uno de los símbolos más impresionantes del norte de España. Pese a que su figura evoca inevitablemente al Cristo Redentor de Brasil, su historia, localización y significado le otorgan un carácter singular dentro del patrimonio monumental español.

Desde la cima de un monte cubierto por la vegetación atlántica, una imponente figura se alza con los brazos extendidos sobre la ciudad de Oviedo. La combinación entre la estructura pétrea y el entorno natural genera un efecto cautivador en quienes alcanzan la cima del Naranco, un espacio cargado de significado, memoria y vistas excepcionales. Lo que muchos desconocen es que este monumento, pese a su magnitud y presencia, continúa siendo uno de los grandes olvidados dentro del patrimonio asturiano.

Un proyecto colectivo que tardó décadas en realizarse

La iniciativa para construir un monumento al Sagrado Corazón de Jesús empezó a consolidarse a mediados del siglo XX. Inspirados en el modelo brasileño, sacerdotes y fieles asturianos promovieron una intensa campaña de recaudación popular para materializar una obra inédita. El padre Vilariño fue fundamental al reunir diez de los diecisiete millones de pesetas requeridos, movilizando a vecinos y parroquias en una colecta sin precedentes. Durante años, se sumaron apoyos, gestiones y la compra de los terrenos que finalmente pasaron a ser propiedad del Arzobispado de Oviedo.

Con diseño a cargo de García Lomas y la ejecución liderada por el escultor Gerardo Zaragoza, el monumento fue montado inicialmente en una nave industrial y luego trasladado hasta el Pico Paisano, el punto más elevado del Naranco. En el lugar, José Antonio Nava realizó ajustes finales. Finalmente, el 5 de julio de 1981 se inauguró el conjunto escultórico, casi veinte años después de haber colocado la primera piedra, el 21 de junio de 1963, que llegó desde el santuario de Covadonga y estuvo acompañada por tierra de todos los concejos asturianos.

Un mirador con historia, fe y vistas al mar

Además de su altura —30 metros sobre un pedestal de cinco—, el monumento destaca por incorporar en su base una Cruz de la Victoria de gran tamaño, obra de Rafael Urrusti, originalmente situada en la parte superior de la figura. La escultura, visible desde múltiples concejos cercanos, se erige como un protector simbólico de Oviedo, con los brazos abiertos mirando hacia la ciudad. En jornadas despejadas, desde sus inmediaciones se puede contemplar incluso el mar Cantábrico.

Actualmente, el Cristo del Naranco forma parte de las rutas de senderismo que atraviesan esta zona natural protegida. Aunque los terrenos pertenecen a la Iglesia, los caminos aledaños permanecen de acceso público, lo que facilita a residentes y turistas disfrutar de una de las vistas más impactantes del norte peninsular. Con su imponente silueta, el monumento ha pasado de ser un sueño espiritual a convertirse en un emblema paisajístico de la capital asturiana.

  • Es una experiencia imprescindible: el monumento de España que domina uno de los miradores más fascinantes y poco conocidos de Asturias
  • El monumento más impresionante de Asturias: mirador con panorámicas exclusivas y refugio de piedra que fue guardería forestal

El Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, conocido también como el Cristo del Naranco, es una escultura monumental de 30 metros que corona el monte ovetense, consolidándose como uno de los símbolos más impresionantes del norte de España. Aunque su imagen remite inevitablemente al Cristo Redentor de Brasil, su historia, ubicación y significado lo convierten en una pieza única dentro del panorama monumental español.

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