La transferencia de bacterias a los alimentos sucede de forma inmediata, independientemente de la superficie o del tipo de comida

El tema sobre qué ocurre cuando un alimento se cae al suelo suele estar influenciado por creencias populares y costumbres que rara vez se ponen en duda. Uno de los mitos más extendidos es la famosa “regla de los cinco segundos”, que sugiere que es seguro levantar y consumir aquello que haya caído si se hace rápidamente. No obstante, la ciencia refuta esta idea y alerta sobre los peligros para la salud que conlleva.
El doctor José Manuel Felices, a través de un vídeo compartido en su cuenta de TikTok (@doctorfelices), derriba mitos antiguos relacionados con la higiene: “La regla de los cinco segundos puede parecer graciosa. Pero, ¿realmente piensas que las bacterias sacan un cronómetro y esperan pacientemente antes de atacar?”.
Su posición es clara respecto al peligro de consumir alimentos que han tocado el suelo: nunca se debe ingerir algo que haya caído, ya que “el mundo pertenece a las bacterias. Estas se adhieren a la comida de manera instantánea”.
Alimentos y superficies con mayor propensión a la contaminación
Felices destaca que, aunque la ciencia explica ciertos factores que influyen, ninguna protección es absoluta para quienes descuidan esta cuestión. Cuestiona creencias populares sobre distintos tipos de superficies: “¿Comerías algo que cayó en una baldosa, pero la idea de una alfombra te repele?”, para luego romper esa lógica aclarando que la baldosa, por ser lisa y tener más puntos de contacto, favorece una mayor transferencia bacteriana que la alfombra.
Entre las advertencias, menciona: “Si es sandía, plátano, jamón, algún alimento húmedo, se convierte en un camino libre para las bacterias. Se adhieren al instante. No esperan esos famosos cinco segundos”. Tanto la superficie como la naturaleza del alimento son determinantes en el proceso de contaminación.

Los alimentos húmedos o pegajosos facilitan que los microorganismos se adhieran, aunque los secos tampoco están libres de peligro, pese a que puedan parecer menos riesgosos a simple vista. La falsa sensación de seguridad que genera el tiempo desde la caída puede disminuir la percepción del riesgo real, dado que la transferencia bacteriana se produce de forma inmediata.
Felices señala que cuanto más tiempo esté el alimento en contacto con el suelo, mayor será la contaminación bacteriana acumulada. Solo una cocina tan limpia como un quirófano podría considerarse segura. Según sus palabras, “El sistema inmunológico no debería tener que enfrentar todo lo que traes en la suela del zapato”.
Exposición a enfermedades
Recoger y consumir alimentos caídos al suelo, una práctica común en hogares y reuniones sociales, suele justificarse por la confianza en la limpieza del lugar o la supuesta fortaleza del propio organismo.
No obstante, la evidencia científica y expertos como Felices subrayan que estos comportamientos pueden exponer innecesariamente a enfermedades provocadas por bacterias habituales en pisos y otras superficies. La higiene alimentaria, según especialistas, no admite excepciones ni atajos basados en reglas infundadas.
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Además, la percepción de lo que significa “sucio” varía ampliamente entre individuos, lo que puede generar una falsa sensación de seguridad. Los suelos pueden contener bacterias invisibles, incluso en hogares que aparentan limpieza.
La contaminación cruzada también es un riesgo importante, dado que objetos y zapatos trasladan microorganismos desde la calle hasta la cocina. Por esta razón, la recomendación se mantiene firme: no consumir ningún alimento que haya tocado el suelo, sin importar el contexto ni la superficie.

