Entre praderas verdes, se alza una construcción que rompe con la imagen tradicional del norte de España y traslada al visitante a otra época
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Existen sitios en el norte de España que cautivan al visitante desde el primer instante. La vegetación de un verde intenso junto con una arquitectura imponente generan un ambiente que recuerda más al Reino Unido que a la Península Ibérica. Un ejemplo destacado de esta sensación se encuentra en Cantabria, en una villa costera que combina el mar, la historia y un patrimonio monumental difícil de superar. Allí se levanta una edificación del siglo XIX que parece extraída de una postal británica, pero que es parte de uno de los conjuntos arquitectónicos más distintivos de España.
El palacio de Sobrellano está situado en Comillas, un municipio reconocido por su arquitectónica cuidada y por haber sido refugio estival de la aristocracia y la realeza. El Palacio de Sobrellano junto a la Capilla-Panteón conforman un conjunto monumental que domina el entorno y resume con precisión el espíritu de una época caracterizada por las grandes fortunas y el aprecio por lo monumental.
La figura de Antonio López y López, I Marqués de Comillas, está detrás de esta joya arquitectónica. Su vida representa la historia del indiano que empezó sin recursos y alcanzó una gran riqueza. Proveniente de una familia humilde de Comillas y huérfano desde temprana edad, emigró a Cuba y retornó a España convertido en uno de los empresarios más influyentes del país. Para mediados del siglo XIX ya gestionaba importantes negocios navieros, financieros e industriales con sede en Barcelona, y su nombre estaba vinculado a algunas de las compañías principales del momento.
Ya establecido económicamente y socialmente, decidió construir en su ciudad natal un conjunto arquitectónico que reflejara su éxito. Para ello confió el proyecto al arquitecto Joan Martorell, una de las figuras más relevantes de la época. Primero se erigió la Capilla-Panteón, concebida como mausoleo familiar, y poco después se inició la construcción del palacio, destinado a ser su residencia de verano y también alojamiento para la Familia Real durante sus visitas a Cantabria.
Los trabajos del Palacio de Sobrellano comenzaron en 1882 y el edificio fue inaugurado años después del fallecimiento de su impulsor. El resultado final fue una edificación de estilo neogótico que integra arquitectura, artes decorativas y simbolismo. Esta combinación explica por qué muchos visitantes, al verlo por primera vez, lo asocian con castillos escoceses o mansiones victorianas.
El exterior del palacio destaca por su volumen y la sobriedad de sus líneas, pero es al cruzar la entrada cuando se percibe la verdadera dimensión del conjunto. La visita actual es guiada y permite conocer varias de las estancias más representativas de la primera planta, donde se desarrollaba la vida social y familiar. Entre ellas sobresalen la sala del billar, el comedor, la biblioteca, la sala del trono y el museo dedicado al II Marqués de Comillas.
Uno de los elementos más llamativos es la gran escalera de alabastro ubicada en el vestíbulo, que actúa como eje central del palacio y como carta de presentación del lujo contenido que caracteriza todo el conjunto. Los materiales nobles aparecen en cada rincón: suelos de roble y ébano, puertas de nogal y chimeneas creadas expresamente para esta edificación.
A pocos metros del palacio está situada la Capilla-Panteón, una pieza esencial para comprender el conjunto. De estilo neogótico, alberga las tumbas de la familia y refuerza la percepción de encontrarse ante un complejo monumental propio de otras regiones europeas.
El acceso al Palacio de Sobrellano es accesible para todo tipo de visitantes, con una entrada general de 7 euros para mayores de 13 años y una tarifa reducida de 5 euros para niños entre 4 y 12 años, familias numerosas, personas mayores de 65 años, pensionistas, estudiantes, desempleados y visitantes con discapacidad reconocida. Asimismo, los grupos de 11 o más personas también disfrutan de esta tarifa reducida y los menores de tres años tienen acceso gratuito.
Actualmente, visitar el Palacio de Sobrellano es trasladarse a una época de grandes contrastes, de fortunas formadas al otro lado del océano y de una España que miraba a Europa en busca de inspiración. La duración aproximada de la visita es de 45 minutos, se realiza en grupos pequeños y permite descubrir uno de los lugares más sorprendentes del norte español. Además, la experiencia puede completarse con un paseo por Comillas, una villa que une historia, mar y arquitectura.
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Hay lugares en el norte de España que conquistan al viajero desde el primer instante. El paisaje de un verde intenso junto con la arquitectura imponente generan un ambiente que recuerda más al Reino Unido que a la Península Ibérica. Un ejemplo destacado de esta sensación se encuentra en Cantabria, en una villa costera que mezcla mar, historia y un patrimonio monumental difícil de igualar. Allí se levanta una edificación del siglo XIX que parece sacada de una postal británica, pero que forma parte de uno de los conjuntos arquitectónicos más singulares de España.

