Una ciudad del norte de España conserva inalterado un casco histórico del siglo XII, con calles que continúan llevando el nombre de antiguos gremios y una catedral gótica que sirvió de inspiración a Ken Follett
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El casco histórico de Vitoria-Gasteiz se ha afianzado como uno de los principales hallazgos turísticos del norte de España. Su diseño medieval bien conservado, su oferta cultural y su ambiente reposado lo convierten en una opción perfecta para una escapada invernal, aunque pocos lo sitúan entre sus favoritos. Quienes lo visitan, regresan. Y quienes lo recorren, comprenden la razón.
La capital alavesa ha sabido preservar su «almendra medieval» como apenas algunas ciudades europeas. Su red de calles empedradas, que mantiene los nombres de antiguos oficios como Cuchillería, Herrería o Zapatería, ofrece al visitante una vivencia que combina historia viva con la cotidianidad. Todo ello enmarcado por un conjunto arquitectónico único, donde resalta la Catedral de Santa María, cuya restauración ha sido galardonada a nivel internacional y que motivó incluso a Ken Follett para situar una de sus novelas.
Una ciudad que emana historia, cultura y naturaleza
Además de su legado monumental, Vitoria-Gasteiz brinda uno de los mejores escenarios urbanos de España gracias a su Anillo Verde, un cinturón natural que envuelve la ciudad con parques, senderos y espacios dedicados a la biodiversidad. No resulta casual que en 2012 fuera designada Capital Verde Europea, siendo la primera urbe española en obtener esta distinción por su modelo sostenible y planificación urbana.
El invierno realza el encanto de sus plazas —como la de la Virgen Blanca— y sus paseos forestales como La Florida, un jardín romántico concebido en el siglo XIX que alberga más de 250 especies vegetales. Las panorámicas desde Los Arquillos, la historia guardada en la Plaza del Machete o la visita a la muralla medieval completan un paisaje que invita a deambular sin prisa, incluso en épocas frías.
Un destino que también se disfruta en el paladar
La gastronomía local representa otro de sus principales atractivos. La ruta de pintxos en Vitoria mantiene el nivel de sus ciudades vecinas, Donostia o Bilbao, pero con menos aglomeraciones y precios más accesibles. Establecimientos como El Toloño, Sagartoki o El Rincón de Luis Mari son reconocidos por su diversidad y creatividad, con pintxos galardonados como el huevo frito con patatas o las croquetas de bacalao al pil-pil. Desde las barras clásicas del casco viejo hasta los nuevos espacios gastronómicos, la ciudad ofrece una cocina genuina y variada que complementa la experiencia del visitante.
Quizá por su discreción o por haber evitado el turismo masivo, Vitoria-Gasteiz continúa siendo uno de los secretos mejor guardados del País Vasco. Sin embargo, todo indica que este 2026 podría ser el año en que deje de pasar desapercibida. Posee todos los ingredientes para convertirse, sin ostentación, en una escapada imprescindible.
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